Cómo dejar atrás el síndrome del cuidador «quemado»

La media de dedicación diaria es de 15 horas los siete días de la semana

MADRIDActualizado:

Cuidar a un familiar con Alzheimer es un hecho sobrevenido para el que nadie está preparado. El 90% de los enfermos de Alzheimer viven con un familiar que es su cuidador principal. La media de dedicación diaria es de 15 horas los siete días de la semana, ya que la propia enfermedad va provocando que el afectado sea cada vez más dependiente. Sin el apoyo necesario, afrontar dicha realidad acostumbra a desencadenar problemas físicos y psicológicos asociados al estrés, la ansiedad, la depresión o la frustración. Es lo que se conoce como síndrome de sobrecarga del cuidador o síndrome del cuidador «quemado».

En la gran mayoría de casos, la atención directa recae en el cónyuge del enfermo o, en menor medida, en algún hijo o hija. La dedicación al enfermo, prácticamente exclusiva, provoca un gran agotamiento físico y mental, unido al agravante emocional de sentir como un ser querido se va perdiendo en vida. Un hecho que les convierte en enfermos ocultos.

Para apoyar a estos cuidadores y mejorar su calidad de vida, la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Madrid –AFEAM dispone de un programa de grupos terapéuticos para cuidadores de enfermos de Alzheimer. Esta iniciativa ha sido posible gracias a un acuerdo de colaboración con la Fundación Pasqual Maragall. Hasta la fecha, se ha llevado a cabo un grupo terapéutico que, actualmente, se encuentra en fase de seguimiento.

El grupo de Madrid está formado por perfiles distintos en cuanto a edad y parentesco, siendo parejas, hijos y hermanos de personas con Alzheimer. Según Elena de Andrés Jiménez, psicóloga de la Fundación Pasqual Maragall y coordinadora de las sesiones de Madrid, «los participantes han encajado perfectamente entre ellos y muestran constantemente su preocupación por los demás miembros del grupo. Conforme ha ido avanzado la terapia han ido formando un vínculo que les sirve de apoyo y desahogo, tanto dentro como fuera de la intervención».

Los grupos consisten en una terapia psicológica grupal, dirigida por un terapeuta profesional y dividida en 14 sesiones de hora y media. El objetivo de la terapia es prevenir y paliar la sobrecarga a la que están sometidos los cuidadores para mejorar su bienestar. Los terapeutas enseñan a comprender la enfermedad y convivir con ella de forma serena, digna y controlada. Durante las sesiones, los participantes comparten sus experiencias y abordan temas como:

—Conocer bien la enfermedad y su evolución, y aceptar la realidad de cada momento

—Comprender sus síntomas y los cambios de conducta que generan en el afectado

—Aprender a pedir ayuda

—Cómo comunicarse con el enfermo

—Reconocer y saber gestionar las propias emociones y sentimientos

—Recuperar la propia identidad, más allá del rol de cuidador

—Buscarse espacios para uno mismo

—Aprender a relajarse y cuidar la propia salud física y mental

—Ser positivos e intentar alinearse con el humor

—Compartir experiencias y emociones con otros cuidadores