Familia

Ventajas y desventajas de estudiar con una «tablet»

La revolución digital ha llegado a la educación para quedarse

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Inmersos en la era digital, cuando casi todo se puede hacer por internet, no podemos negar que la educación también está siendo revolucionada por los dispositivos de conexión. Muchos colegios están sustituyendo los libros de texto por tabletas o Ipads que no solo son una manera más moderna de aprender, sino que también velan por sus espaldas, ya que no tienen que cargar con los libros de todas las asignaturas. Pero... ¿es realmente mejor aprender en una tableta?

Toni García Arias, profesor de Secundaria en un centro de Murcia y escritor, utiliza la ironía para describir esta novísima práctica: «Los centros más destacados de nuestro país, los centros “top” incluso han cambiado los libros de texto por tabletas. Al parecer, la letra “a” brilla mucho más en una pantalla LCD que en una hoja de papel y eso hace que los alumnos la aprendan antes y mejor. Los libros de texto —dicen— son aburridos, no se ajustan a la realidad de los alumnos, imponen los saberes. En cambio, los libros digitales se ajustan al nivel de los alumnos, son divertidos y permiten la interacción. El final del fracaso escolar está próximo, y todo gracias a una simple herramienta tecnológica. Y es que la vida puede ser maravillosa».

Por su parte, Nacho de los Reyes, profesor del colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones (Madrid), un centro que lleva utilizando tabletas desde 2012, esgrime las ventajas que han advertido en su utilización, «el iPad nos ha ofrecido una gran libertad, no sólo para escoger nuevos contenidos, sino también para crearlos. Con demasiada frecuencia los profesores estamos a merced de contenidos y materiales de baja calidad, o de propuestas cuya utilidad y valor no hemos terminado de examinar con atención. Por esto, el problema no es el medio, sino la calidad del docente, la consistencia de su propuesta. Por otro lado, hemos visto que las tabletas ofrecen otras muchas posibilidades que ayudan a mejorar nuestro trabajo: mejora en el flujo de entregas y correcciones, una mayor creatividad en la comunicación (podcast, radio, vídeos, presentaciones), acceso más directo a la información, nuevas posibilidades para trabajar en grupo, etc.».

García Arias reflexiona que «se considera más positivo invertir en la compra de tabletas que en un huerto escolar. O que en un laboratorio de química. O que en caballetes de pintura. O que en un taller de fotografía. O que en un piano. Lo tecnológico lo ha invadido todo por completo y no ha dejado espacio para otro tipo de materiales propios del aprendizaje. La carencia de un huerto escolar, de una buena biblioteca, de caballetes para pintar, de instrumentos musicales, de un laboratorio de idiomas, de ciencias, de material deportivo, le resta cierta validez a la enseñanza, ya que la manipulación —no lo olvidemos— es una de las mayores herramientas de aprendizaje del ser humano desde su más tierna infancia. Sin embargo, la manipulación finalmente se ha convertido en digitalizació, y los alumnos juegan al fútbol con sus dedos a través de una videoconsola, charlan con sus dedos a través de un móvil, tocan el piano con sus dedos a través de un tablet y aprenden a pintar con sus dedos a través de una tableta».

Ante las posibles distracciones que una tableta puede ofrecer a los estudiantes, De los Reyes explica que en el centro escolar «el debate sobre la “distracción” se centra fundamentalmente en el tipo de propuestas que hacemos en el aula. La cuestión fundamental es si el profesor tiene algo que comunicar, si tiene algo interesante que ofrecer. Cuando esto ocurre, entonces la atención se dispara. Normalmente los centros gastan muchas energías en mejorar la disciplina, pero pocas en mejorar sus propuestas educativas y esto, en el fondo, favorece el formalismo (una apariencia de orden) y el escepticismo. Un alumno se puede distraer mil veces, pero lo importante es si tiene delante algo más atractivo que pueda llamar su atención de nuevo, que capte su atención por entero. El problema es que muchos profesores han pensado –por las dificultades del contexto– que los alumnos son impermeables y que sus propias asignaturas carecen de interés para ellos».

Hablan los médicos

Aparte de la idoneidad a la hora de estudiar de las pantallas LCD, también los médicos se manifiestan. Desde el colegio de Ópticos y Optometristas de Galicia alertan de que una cuarta parte de los adolescentes de esa comunidad necesitan usar gafas o lentillas por el abuso de las nuevas tecnologías. Desde este colegio profesional destacan que el uso prolongado de dispositivos electrónicos (smartphone, tablets, ordenadores, videojuegos...) reclama un esfuerzo visual «para el que no estamos preparados».

Sin embargo, el doctor Valentín Alzina de Aguilar, director del departamento de pediatría de la Clínica Universitaria de Navarra opina que, en principio, no es perjudicial estudiar en una tableta. «Si se dan las condiciones adecuadas de luz, no es malo». Este especialista aclara que «aun no hay suficientes estudios que ratifiquen que las pantallas son malas».