Familia

«Los valores se han dejado de trabajar de forma cotidiana»

Ana Villacorta, farmaceútica de formación y educadora de vocación, explica las claves para aprender a estudiar

MADRIDActualizado:

Ana Villacorta es una apasionada del deporte y del estudio. Tanto que ha decidido combinarlos en un libro, «Aprender a estudiar» (Plataforma Actual 2016), en el que, con símiles del mundo del deporte orienta a los adolescentes para que aprendan a aprender.

-¿Cómo se le ocurrió relacionar estas dos actividades?

-En mi trabajo con alumnos me fui dando cuenta de que si le explicabas la necesidad de estudiar para obtener buenos resultados y lo comparabas con los resultados deportivos, lo entendían fenomenal, porque los valores son los mismos. Cualquier adolescente tiene claro que la constancia, la superación, la confianza son fundamentales para conseguir el éxito. El estudio es una carrera de fondo en el que no se triunfa sin esfuerzo. El estudio no deja de ser un gran proyecto.

-¿Nunca se acaba de estudiar?

-De estudiar no se, pero de aprender, nunca...

-¿Funciona mejor este símil en chicos o en chicas?

-Igual. Es verdad que siempre hay alguno, ya sea chico o chica que no les gusta el deporte, pero entonces les pones otro tipo de ejemplo, un cantante o un actor y les muestras lo que se han tenido que esforzar para llegar a donde están. Todo es trabajo, constancia, superación confianza... todos esos valores sirven para cualquier gran proyecto.

-¿Saben estudiar los jóvenes de ahora?

-No de la misma manera que antes. No es que se hayan perdido valores pero se ha dejado de trabajar de forma cotidiana. Antes, para hacer un trabajo tenías que ir a la biblioteca, buscar en libros y copiarlo todo a mano. Ahora lo tienen todo a golpe de click y no les supone ningún esfuerzo. No tener que moverse, que contrastar la información, ni siquiera tener que escribir a mano los datos, les hacen más perezosos y no aprecian el valor del trabajo. Además, parece que ahora hay estándares de estudiantes y todos tienen que ser perfectos, y no existe el estudiante perfecto. Esto es lo que pretende romper este libro. No existe un prototipo, sino que sirve lo que a ti te ayude.

-¿Puede ser que el nivel de conocimientos haya bajado?

-Si, hay menos exigencia en cuanto a conocimientos. Los temarios son menos extensos que antes y puede que se haya suavizado el trabajo con el fin de enganchar a todos, pero no está dando el resultado.

-¿Se mandan muchos deberes?

Depende del colegio. En el que yo trabajo no mandan muchos, creo que los justos, pero hay centros que mandan una barbaridad. Considero que es una manera dar lo que no se llega a abordar en clase... Quizá hay que trabajar el esfuerzo y la constancia de otra forma...

-Deberes igual no, pero hay que estudiar...

-Por supuesto y hay que crear hábitos y rutinas que no hay que dejar nunca. Al final no es tanto hacer deberes, sino sentarnos a hacer un esquema, leer lo que se ha visto en el día...

-¿Se deberían seguir estas rutinas en verano?

- Un poquito siempre. A los niños les ayuda tener una rutina. Es verdad que tiene que haber un cambio de registro para que no llegue septiembre y sigan cansados, pero leer un rato siempre ayuda.

-¿Hay reglas para estudiar?

-No, no hay reglas mágicas para aprobar. Las horas de estudio están llenas de manías y rutinas personales que difícilmente sirven a otras personas. Con mi libro no se obtiene la fórmula perfecta para aprobar a la primera, pero sí se puede encontrar un método que facilite el aprendizaje.

-Pero hay alumnos que tienen más facilidad que otros para aprender o son más inteligentes...

-Al contrario de lo que se piensa, uno no nace inteligente o tonto, la inteligencia se va estimulando a lo largo de toda la vida.

-Entonces, ¿puede ser que los que piensan que no valen para algo les hayan puesto una barrera?

-Hoy en día están reconocidos varios tipos de inteligencia, lo malo es que seguimos pensando que inteligente es el que tiene desarrollada la inteligencia lógico-matemática, pero también existe la lingüística, la musical, la espacial, la pictórica, la naturalista, la personal o la cinésica-corporal. Todos valemos para algo.

-¿Cómo afecta la falta de sueño a los niños?

-Las neuronas son células que necesitan su descanso y un cambio de registro. Tienen que descansar. Se trata de encontrar la cantidad de sueño que necesita cada niño. En este caso lo mejor es enemigo de lo bueno. Hay niños que necesitan dormir menos y otros más.

-¿Hay que dejar que los niños descubran lo que necesitan?

Es importante que vayan viendo por si solos lo que necesitan... ellos tienen que ver ir viendo lo que quieren y los padres tenemos que ir soltándoles y dándoles espacio. Hay que estar allí acompañando y un poco como Pepito Grillo, marcando muchos límites...