Las siete aspectos que quizá desconozcas de los campamentos de verano de tus hijos

La diversión no es lo único que les ofrece este tipo de actividades

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Cada vez son más las familias que optan por llevar a sus hijos a un campamento de verano. Bien porque los padres trabajan y no pueden atenderles todo el tiempo que quisieran, o bien porque prefieren que sus hijos sigan formándose de una manera divertida durante estos meses, son algunas de las razones por las que Marta Marsá del El Colegio Europeo de Madrid y Escuela Infantil Europea BEBIN recomienda apuntar a los más pequeños de la casa a esta experiencia veraniega.

La especialización de los campamentos de verano permite que sea muy sencillo poder elegir el que mejor se adapte a las necesidades de cada uno de los hijos. Hoy en día existe una amplia variedad de campamentos para niños según la edad y características individuales de cada uno.

Artistas, deportistas, músicos, amantes de los idiomas… Sean cuales sean sus aspiraciones o intereses, podrán encontrarán un campamento a medida. Marta Marsá presenta siete razones para inscribir a los niños en un campamento de verano:

Diversión. El objetivo principal debe ser siempre que los niños disfruten y encuentren en los campamentos experiencias inolvidables en un entorno relajado y cargado de energía.

Aprendizaje experimental. En el campamento todo el aprendizaje es divertido y práctico, esto es, experimental. Los contenidos de los campamentos están orientados para que el proceso de aprendizaje sea significativo.

Desarrollo de habilidades sociales. Gracias a este tipo de experiencias, que permitirán a los niños hacer nuevas amistades y les obligarán a adaptarse a un nuevo entorno, tendrán la oportunidad de desarrollar habilidades sociales tan importantes como la empatía, la generosidad y la aceptación del otro.

Rutina y orden. Aunque las actividades que se proponen se orientan a la diversión y el disfrute de los participantes, se fomentan a su vez el orden y las rutinas, lo que deriva, entre otras capacidades, en un desarrollo de la voluntad y de los hábitos del niño.

Autonomía. El niño, al adaptarse al nuevo entorno y afrontar situaciones a las que, quizás, se enfrenta por primera vez, enriquecerá tanto su autonomía como su autoaprendizaje.

Capacidad de comunicación. Al terminar su jornada (y al estar ésta llena de estímulos nuevos), querrá compartir sus experiencias con su familia. Para ello, tendrá que ordenar los hechos, seleccionar el contenido y argumentar sus ideas. Este proceso enriquecerá sus habilidades comunicativas y dará información muy valiosa a su familia.

Atención personalizada. Se trata de dar respuesta a una necesidad real de las familias, que se aseguran de que sus hijos pasarán estas jornadas rodeados de buenos profesionales que dedicarán a su cuidado todas sus competencias, lo que deriva en una mayor tranquilidad de los padres.