Familia - Educación

«Si eres original, eres de libro»

Estudiantes convertidos en investigadores, un certamen en el que han participado 30.000 alumnos desde 2006

El jurado del concurso junto a los ganadores
El jurado del concurso junto a los ganadores - GABRIELA AMOR

Desde 2006, Cedro, el Centro Español de Derechos Reprográficos convoca un certamen denominado « Si eres original, eres de libro» cuya finalidad es que los alumnos realicen un trabajo de investigación y que sean ellos mismos los que se formulen las preguntas.

El jurado de este concurso estaba formado por un elenco de lujo: la bioquímica Margarita Salas; los escritores Ramón Acín y Juan Kruz Iguerabide; la catedrática Margarita Prado; el economista Ramón Tamames; el director de la Fundación SM, Javier Palop; el filósofo Javier Sádaba; el editor y vicepresidente de CEDRO, Pedro de Andrés; y la escritora y también presidenta de la entidad que convoca los premios, Carme Riera.

Elaboración de trabajos

Los trabajos escolares tenían que realizarse en equipo —de un mínimo de dos alumnos y un máximo de cuatro— y estar coordinados por un profesor. Para su elaboración han tenido que seguir las guías propuestas por Es de libro. Estas guías se pueden descargar de forma autorizada desde el web de este programa.

Para la redacción de las investigaciones, los alumnos podían utilizar cualquiera de las lenguas oficiales del país. Los trabajos debían tener formato digital en línea, por lo que los participantes presentaron sus creaciones en plataformas digitales (web o blog propio en Blogger, Wordpress, Blogia, Blogspot…; plataformas de publicación en línea, en distintos formatos: Scribd, Paper.li, Flickr, Prezi, VoiceThread, Youtube, Tumblr, etc.).

Los trabajos presentados debían cumplir dos requisitos fundamentales: originalidad y respeto a los derechos de autor. Para Iguerabide existen, además, tres aspectos fundamentales: «El rigor, el orden y la expresión clara, me parecen importantes en todos los trabajos de investigación. Luego, sobre todo en los trabajos humanísticos, si hay un plus de estilo también lo valoro mucho».

Según Carmen Riera las expectativas con respecto a los trabajos presentados se han superado: «Los trabajos son muy buenos. La verdad es que es un concurso que considero extraordinario porque nos descubre las posibilidades de trabajar en equipo y porque destaca la necesaria relación de los profesores con sus alumnos». La presidenta de CEDRO ha subrayado, también, el mayor interés de los participantes por los temas de ciencias, en detrimento de las humanidades: «muy significativo de la época en la que estamos viviendo».

Aprender a valorar la creación

«Después de haber pasado tantos años con la idea original del concurso, que es la del respeto a la propiedad intelectual, creo que esta cantidad de alumnos, que son más de 29.000, sabrán ya durante toda su vida respetar la propiedad intelectual», explica a CEDRO Margarita Prado. En total, el número de participantes en estas once ediciones asciende a 29.738 alumnos, que además de aprender a respetar los derechos de autor se están formando en los procedimientos de investigación. Como afirma Ramón Acín: «Uno de los aspectos positivos de este concurso es que está formando investigadores y que está fomentando la pasión por la investigación».

Un concurso que, para el jurado, supone un reflejo de las inquietudes que los jóvenes tienen en la actualidad. Sádaba señala que «es un gozo muy especial entrar en contacto con los chavales y sus preocupaciones, sean más humanistas o más científicas, que te dan un cuadro de lo que es la gente joven y al mismo tiempo un cuadro de lo que es este país».

Margarita Salas reconoce que «es muy interesante ver, año tras año, como los alumnos siguen interesados en este concurso y cómo desarrollan la imaginación. Hay muchos colegios que repiten, que se aficionan y que los alumnos dan de sí todo lo que pueden».

Hablan los ganadores

El profesor Pedro José Hernández del IES Mediterráneo, de Cartagena (Murcia) y tutor del grupo ganador en la categoría de estudiantes de bachillerato, explica que su participación es casi una tradición «llevamos presentándonos desde 2011 y esta es la tercera vez que ganamos». Para este docente, el concurso es una estupenda manera de motivar a los alumnos a que sean autónomos y pongan en marcha su curiosidad y su creatividad. «Aunque yo les oriento y me pueden preguntar todas sus dudas, en realidad el mérito es de ellos, que son los que han realizado la investigación y el trabajo. En mi instituto hay chicos muy talentosos y no podíamos desperdiciar esas aptitudes». En cuanto al sistema de trabajo, Hernández apunta que emplearon muchos recreos para sacar adelante la iniciativa «según íbamos avanzando y se iban perfilando los más implicados también tuvimos que dedicar alguna tarde e incluso algún fin de semana, pero finalmente tanta dedicación ha dado sus frutos».

Por su parte Alicia Gómez de 13 años, alumna del colegio San José de Orense y miembro del equipo vencedor en la categoría el primer ciclo de ESO, cuenta que fue desde el propio colegio que les propusieran participar «Empezamos a principio de curso y hemos dedicado un recreo al día al proyecto. Nuestra inspiración fueron la farolas del puente de Rey de nuestra ciudad, que debido a la corrosión fueron cayendo todas. Quisimos buscar un metal que soportara la oxidación y además, fuera sostenible». Esta estudiante, que formaba parte de un grupo conformado por dos chicas y dos chicos está dispuesta a participar el año que viene: «La experiencia ha sido estupenda» afirma convencida.

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