SelectividadSelectividad a la vista: por cada hora de estudio, quince minutos de descanso

Los expertos recomiendan planificar bien las materias, hacer pausas durante el estudio y alejarse del móvil para superar la prueba con garantías

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Planificar bien las materias, hacer descansos por cada hora de estudio, alejarse del móvil y de otros elementos de distracción son algunos de los consejos que dan los expertos a los miles de estudiantes que estos días afrontarán la Selectividad o los exámenes de final de curso. El día de la prueba, recomiendan llevar reloj para controlar el tiempo, leer muy bien las preguntas y dejar para el final las que resultan más difíciles.

Un año más por estas fechas unos 200.000 alumnos afrontarán una nueva edición de la selectividad. Los primeros en presentarse a la temida prueba serán los estudiantes de Aragón, Castilla y León, la Comunidad de Madrid, Navarra, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, que comenzarán el 5 de junio. Los últimos serán los de Galicia, Cataluña y Andalucía, que la harán una semana más tarde, los días 12, 13 y 14. Todos los años se repite la angustia, el miedo de quedarse en blanco y el estrés por una prueba que el año pasado, en la convocatoria ordinaria de junio, aprobó el 92,39 % de los alumnos que se presentaron, según datos del Ministerio de Educació.

En este sentido, la profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC Modesta Pousada aconseja desdramatizar. «Es un examen importante, pero no nos jugamos el ser o no ser de nuestro futuro. Quien tenga muy clara su vocación, aunque no obtenga suficiente nota, acabará llegando a ella por una vía u otra», sentencia.

Para la experta, una buena preparación del examen es básica para afrontar la selectividad con garantías de éxito, consejo que es extrapolable a los alumnos que afronten los exámenes de final de ESO o bachillerato. En esta preparación tiene un papel fundamental la planificación. «Debe ser realista, ajustada al tiempo del que se dispone y lo más concreta posible», explica. Por ejemplo, si un estudiante planifica estudiar inglés una mañana sin concretar qué temas, como no tiene un objetivo concreto, probablemente se distraerá más. Pousada también aconseja distribuir las materias y estudiar más de una cada día. «Es mejor eso que no dedicar dos días intensivos a la misma materia», sostiene.

Un elemento clave en el estudio es el repaso, que debe hacerse al final de cada jornada de estudio y repetirse al día siguiente. Pousada subraya que en las primeras 24 horas posteriores a un aprendizaje, sobre todo en el caso de los más memorísticos, el olvido es más intenso. «Una forma eficiente de combatirlo es repasar a las 24 horas», explica. El día antes del examen, la profesora recomienda repasar conceptos por la mañana y por la tarde dejar los libros. Y el día de la prueba, es partidaria de no estudiar. «La visión de estudiantes con libros repasando materia en las puertas del aula del examen es contraproducente porque solo consigue angustiar más», sostiene Pousada.

A la memorización de la materia ayudan, según la experta, los mapas conceptuales, los esquemas o resúmenes, que permiten al estudiante comprender mejor conceptos fundamentales y le ayudarán a saber explicar con sus propias palabras lo que ha leído.

Si el repaso es clave para retener conceptos, también lo es el descanso entre materias. «Estar seis horas sentado en la silla no tiene sentido porque el nivel de concentración va bajando», explica la profesora de Educación. Por ello aconseja hacer sesiones de entre 45 y 60 minutos de estudio separadas por pequeños descansos de 15 o 20 minutos.

¿Por dónde empiezo a estudiar? Es una de las preguntas que se plantean probablemente los alumnos una vez finalizado segundo de bachillerato. Las materias que resultan más difíciles hay que estudiarlas en el momento en el que más rendimos. Esto depende de cada persona, ya que hay personas matutinas y otras que rinden mejor por la noche.

El móvil, lejos de la mesa de estudio

Los expertos aconsejan dejar el móvil lejos de la mesa donde estudiamos. Pousada explica que una forma de evitar distracciones innecesarias es planificar todo lo que necesitamos antes de empezar a estudiar: papeles, lápices, resúmenes, libro... «Los distractores son enemigos de la concentración; por lo tanto, el nivel de concentración será más alto cuantos menos distractores tengamos», explica Amalia Gordóvil, quien destaca también la importancia de una buena higiene del sueño y una alimentación adecuada para que el cuerpo tenga suficiente energía para afrontar la situación. «Estos factores contribuyen a una mejor concentración y en consecuencia a un mejor rendimiento».

Y cuando llega el día...

Del mismo modo que debe planificarse el estudio, también hay que saber planificar el examen. Una vez los examinadores nos dejan la hoja sobre la mesa y comienza el tiempo para completar la prueba, Pousada aconseja leer de arriba abajo todas las preguntas del examen. «Así sabremos qué se nos pregunta, si hay cuestiones relacionadas y por dónde puedo empezar a contestar», afirma. En este sentido, aconseja contestar primero lo que sabemos y dejar para el final las preguntas que nos generan más dudas. «Empezar por lo que controlo me tranquilizará y, si no tengo tiempo de contestar todo el examen, al menos habré desarrollado lo que mejor llevo», afirma. El objetivo de una segunda lectura es evitar faltas de ortografía, rectificar signos de puntuación, detectar frases inacabadas y comprobar que se responde exactamente a lo que se nos pregunta.

El control del tiempo es también clave para afrontar la prueba con garantías de éxito. Por ello, Pousada recomienda llevar un reloj. «Debemos ser conscientes del tiempo del que disponemos y del que nos queda. Si ha pasado una hora de examen, tengo que haber llegado a la mitad de la prueba», explica.

La prueba de selectividad acostumbra a dividirse en tres días. Entre jornada y jornada, la experta aconseja relajarse y descansar. Puede quedarse con algún compañero para resolver dudas de última hora, pero por regla general estos días es mejor estar tranquilo.

¿Y ante el temor de quedarse en blanco?

Ante esta situación, Gordóvil aconseja tomarse unos minutos para respirar. «La respiración consciente nos ayuda a tener el control sobre el cuerpo y sobre la ansiedad, y a que no sea la ansiedad la que nos controle a nosotros». Por ello, también afirma que empezar por la pregunta más fácil ayudará a rebajar la ansiedad.

Explica que el estrés o la ansiedad vienen dados por el miedo al fracaso y un alto grado de exigencia con uno mismo. «Cuando estas dos variables se unen, el estudiante teme no poder cumplir con unas altas expectativas que deposita sobre sí mismo y puede aparecer un miedo paralizante», comenta. Paradójicamente, muchos de los alumnos que se sienten así son estudiantes excelentes con un alto grado de autoexigencia.

La psicóloga afirma que a veces estas personas tienen una serie de pensamientos negativos del tipo «no lo conseguiré», «no daré la talla y no podré entrar en la universidad que quiero» o «decepcionaré a todo el mundo». La experta afirma que estos pensamientos refuerzan emociones como el miedo. Ante esta situación, aconseja modificarlos por otros más realistas. Por ejemplo, ayudará que el estudiante piense «haré todo lo posible para que salga bien» o «me he preparado bien para llegar hasta aquí».

Sal de casa con suficiente margen de tiempo

El día del examen es importante acostarse pronto. Los expertos aseguran que no tiene ningún sentido pasarse la noche frente a los libros con café u otras bebidas estimulantes. Por eso aconsejan levantarse con tiempo suficiente, tomar el desayuno y salir de casa con más margen de tiempo de lo habitual para evitar contratiempos de última hora.