Familia - Educación

Plan de ruta para que tu hijo no acabe haciendo «vamping»

Dos expertos pediatras explican el camino hacia una adolescencia digitalmente formada

Plan de ruta para que tu hijo no acabe haciendo «vamping»

Cada vez en más hogares se produce el fenómeno del «vamping» (palabra derivada de vampiro), en alusión a los chicos que están en sus habitaciones con la luz apagada y con el móvil en plena actividad, duermen poco, se levantan rápido para ir al colegio, comen mal y tienen un bajo rendimiento escolar.

Según Javier Miranda y Salvador Martínez Arenas, jefes de Nisa Pediatría en la Comunidad Valenciana, cuanto antes se reconozca este tipo de conductas en el hogar, mejor. «Hay que observar si los jóvenes incrementan el tiempo dedicado a las nuevas tecnologías y fracasan al intentar reducir el tiempo de uso. Ello puede manifestarse de dos formas, mediante la agitación y la tristeza, que les pueden llevar a la depresión», aclaran.

Para prevenir estas situaciones

Para prevenir estas situaciones, ambos destacan la necesidad de desarrollar una labor de información por parte de las familias, los colegios y los profesionales hacia los menores, explicando claramente las ventajas y los inconvenientes de las nuevas tecnologías. «Todos tenemos aptitudes para usarlas, pero lo importante es la actitud, las normas y los límites», advierten.

Para entenderlo, Miranda y Martínez explican cómo la innovación tecnológica ha transformado los medios de comunicación y su papel en la vida de los bebés y niños pequeños. «En el periodo de edad entre los 0 a 5 años se da un desarrollo cerebral crucial, se construyen relaciones seguras y se establecen conductas saludables, que hace necesario poner especial interés en cómo es su relación con la tecnología».

Los niños menores de 2 años, apuntan, «necesitan de la exploración vía palpación y la interacción social con cuidadores de confianza para desarrollar sus habilidades cognitivas, lingüísticas, motoras y sociales-emocionales. Debido a sus aún inmaduras habilidades simbólicas, memorísticas y de atención, los bebés y niños pequeños no pueden aprender a partir de los medios digitales convencionales de la misma forma que lo hacen a partir de los cuidadores». El factor principal que facilita a los niños pequeños el aprendizaje a partir de los medios comerciales, aclaran, «es mediante la visualización junto con los padres y la re-enseñanza del contenido».

En ese sentido, prosiguen, «los programas de televisión bien diseñados, como Barrio Sésamo, pueden mejorar los resultados cognitivos, literarios y sociales en niños de 3 a 5 años de edad. Por el contrario, el uso excesivo de las nuevas tecnologías durante los años preescolares está asociado con un pequeño pero significativo incremento en el índice de masa corporal».

La creciente duración de la exposición a los medios y la presencia de un televisor, ordenador, móvil en el dormitorio durante la infancia temprana, recuerdan estos pediatras, «se ha asociado con menos minutos de sueño por noche. Los mecanismos detrás de esta asociación incluyen contenido que despierta y supresión de la melatonina endógena por la luz azul emitida de las pantallas».

De hecho, añaden, «estudios poblacionales continúan mostrando la asociación entre el visionado excesivo de televisión durante los primeros años y retrasos cognitivos, de lenguaje y habilidades sociales y emocionales, normalmente secundarios a una disminución en la interacción entre padres e hijos cuando la televisión esta encendida y un funcionamiento familiar peor en hogares con un mayor consumo de los medios». «El uso temprano de los medios, mayor acúmulo de horas de uso de los medios, y el contenido no adecuado son todos predictores independientes significativos del pobre rendimiento en preescolares. Pero el cambio de un contenido violento por uno educativo/prosocial puede llevar a una mejora significativa de los síntomas de comportamiento, particularmente para niños con menos recursos económicos», aclaran.

Por último, advierten, «se sabe que el uso de la televisión por parte de los padres les distrae de las interacciones y juegos entre padres e hijos. El uso exagerado del móvil en padres se relaciona con menos interacciones, tanto verbales como no verbales entre padres e hijos y puede estar asociado con más conflictos entre ellos».

El camino a seguir, por edades

Por todo ello, estos pediatras proponen las siguientes recomendaciones:

1. Desarrollar precozmente un Plan Familiar de Uso de Tecnologías con hábitos, localizaciones, y guías específicas para cada hijo.

2. Recalcar la importancia en el niño pequeño de la exploración de la vía de la palpación o juegos sociales y desestructurados por la gran importancia que tiene en la construcción de las habilidades lingüísticas, cognitivas y social-emocionales.

3. Para niños menores de 18 meses, desaconsejar el uso de pantallas excepto los video-chats.

4. Para niños de 18 a 24 meses de edad si se quiere introducir medios digitales, aconsejar que elijan apps/programación de gran calidad y que las utilicen junto con sus hijos, pues ésta es la forma mediante la cual mejor aprenden. El uso de los dispositivos tecnológicos por su cuenta debe evitarse.

5. Los padres deben investigar en busca de productos con contenidos de calidad certificada (ej, Common Sense Media, PBS Kids , Sésame Workshop).

6. En niños mayores de 2 a 5 años, se debe limitar el uso de medios a 1 hora o menos diariamente, siempre con programación de alta calidad.

7. Recomendamos el uso compartido de los dispositivos tecnológicos entre padres e hijos para promover el aprendizaje, una mayor interacción y ajustar el límite.

8. Recomendamos que no se usen dispositivos durante las comidas y una hora antes de dormir.

9. Recomendamos quitar dispositivos electrónicos de las habitaciones.

10. Encontrar actividades alternativas para calmar a los niños que no sean juegos digitales.

Toda la actualidad en portada

comentarios