Pedro Santamaría Pozo, psicopedagogo y psicólogo clínico
Pedro Santamaría Pozo, psicopedagogo y psicólogo clínico - ABC
Jornadas sobre las buenas vibraciones en el colegio

Pedro Santamaría: «En España tenemos muchas aulas felices»

Los ingredientes principales son, según el psicopedagogo y psicólogo clínico, «profesores motivados y alumnos dispuestos a participar y a ayudar a sus compañeros»

MADRIDActualizado:

A punto de acabar el curso escolar ya hay quienes calientan motores para el siguiente. Objetivo, lograr la felicidad en el aula. ¿Es posible? ¿No estaremos ante una utopía?. Parece que no. El profesor Pedro Santamaría Pozo, psicopedagogo y psicólogo clínico, ha asegurado a ABC que «con profesores motivados y alumnos dispuestos a participar y a ayudar a sus compañeros, las aulas felices son posibles e irán a más». Y así lo va a a explicar un grupo de expertos en la III Edición de «Felicidad en las aulas» que se desarrollará los días 11, 12, 13 y 14 de julio en el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados de Madrid (CDL).

¿En un aula se puede ser feliz y sentir buenas vibraciones...?

¡Claro que sí! ¡Tenemos muchas aulas felices en España! Y es así porque podemos presumir de profesores y alumnos con valores muy positivos que son los generadores de la felicidad en las clases. Los docentes han de tener optimismo e ilusión para generar mentes predispuestas a aprender no sólo la lección del día sino también valores colectivos de generosidad.

¿Cuáles son los ingredientes principales para conseguir un aula feliz?

Todos los centros escolares en donde sepan motivar a profesores y a alumnos pueden ser un ejemplo a seguir. Los órganos directivos tienen que saber detectar a tiempo las carencias y fortalezas de sus equipos docentes para que estén siempre al máximo rendimiento con los alumnos. Ya hay más de 200 colegios en los que se ha introducido el «Mindfulness», un sistema con prácticas de meditación en las aulas como alternativa a los castigos. Se trata de un modelo educativo que está funcionando con muy buenos resultados en Europa y quizás sea una buena práctica en la que nos debemos de fijar.

¿Y el profesor? ? ¿Qué papel juega?

El profesor, y aquí incluyo a los equipos directivos escolares, son imprescindibles para conseguir aulas felices. Motivación, afectividad, predisposición, inteligencia emocional… estas son algunas de las herramientas que se deben activar en el aula para conseguir un ambiente positivo en los colegios. Así los alumnos estarán más predispuestos a participar, ayudar a sus compañeros. No todo es aprender y menorizar.

¿Las familias, ayudan o entorpecen?

El entorno familiar ha cambiado... está cambiando. Hay necesidades nuevas y específicas. La familia juega un papel importante pero no en el entorno escolar sino en el hogar. La familia debe inculcar valores positivos a sus hijos: de compañerismo, de responsabilidad y, sobre todo, de respeto al profesor. Con esas transmisiones todo es más facil en el aula. Así, también se diluyen las carencias con las que muchos chavales llegan al colegio.

Dibújenos un aula feliz.

Para conseguir un espacio así, el profesor tiene que formar con sus alumnos un gran equipo. La meta es aprovechar las capacidades de unos y de otros. El profesor es el líder de la clase, eso está claro, pero además ha de guiar al grupo. Es como crear una «familia educativa».

¿Y que pasa con el absentismo, el acoso entre alumnos, la violencias y las peleas entre los chicos?

Nuestros jóvenes arrastran un problema: muchos no se han enfrentado a la frustración y tienen miedo al fracaso. No son conscientes de que del fracaso también se aprende y que te hace madurar. Hay que enseñar a encajar un mal resultado académico y que el alumno, por sí mismo, salga adelante con esfuerzo, sacrificio sintiéndose apoyado y supervisado por el profesor cuando las cosas no le salen como esperaba.

¿Qué parte le toca poner al alumno?

Tanto en el entorno familar como escolar, y desde la infancia, al alumno se le debe enseñar a fomentar la imaginación y la creatividad. Esa es la mejor forma de ir modelando jóvenes preparados para el futuro, adolescentes motivados y con iniciativa propia. El afecto es también uno de los ingredientes para activar y ayudar a desarrollar las capacidades de los alumnos. Y me refiero al afecto entendido como apoyo y acompañamiento. Un profesor es una autoridad, un líder, pero no por eso tiene que ser distante, al contrario, los alumnos deben ver en él una figura respetable en la que poder apoyarse en momentos complicados.

El entorno social y las malas noticias tampoco ayudan mucho...

Cierto. Por eso es necesario facilitar estímulos positivos para crecer bien. A diario ya nos «bombardean» con noticias negativas que ponen impedimentos a nuestros objetivos, a nuestros sueños, y en muchas ocasiones llegan a bloquear a nuestras mentes. Necesitamos gente positiva, gente con talento, gente que proponga, que no tenga miedo a equivocarse, que sepa debatir y dialogar y sólo así lograremos el crecimiento social. Gente que sea curiosa y que quiera conocer cómo poder conseguir alumnos motivados y felices en su clase. Gente que dialogue, que se interese y sobretodo que quiera aprender y pasar un rato agradable.

¿En un aula feliz, el que se mueva no sale en la foto?

Vamos a ver, en un aula feliz no tiene que haber estrés ni angustia. Y debe seguir métodos de enseñanza-aprendizaje ajustados a las edades. Además, debe prestar atención a la diversidad, diferenciación de los estilos de aprendizaje y las inteligencias múltiples.

El profesor de un aula feliz tendría que ser...

El que guía al alumno en su aprendizaje.

Y el alumno...

El que va contento, alguien que se permite descubrir con ilusión, jugando, aprendiendo a salir de una frustración... y no cayendo en la competencia.