María Zabala durante su exposición en el Colegio Peñarredonda de La Coruña
María Zabala durante su exposición en el Colegio Peñarredonda de La Coruña - ABC

«Los padres deben ser muy pesados e insistir a los hijos en que nada de lo que hacen en internet desaparece»

María Zabala explica que los padres no deben dejar pasar la oportunidad de reconducir a los hijos en las redes sociales»

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María Zabala, creadora de iWomanish, es consciente de que las nuevas tecnologías constituyen una de las grandes preocupaciones de los padres por la intertidumbre que genera que sus hijos menores manejen estas herramientas y se introduzcan en las redes sociales. Sin embargo, tal y como explicó durante el 38 Congreso Fepade celebrado en La Coruña, «los padres debemos asumir que somos agentes de cambio para reconducirles en un buen uso de las pantallas y, por ello, debemos acompañarles desde su inicio».

Explicó que los padres no deben dejar nunca solos a sus hijos en el conocimiento y manejo de las nuevas tecnologías porque es perder la ocasión de educarles desde un primer momento en su uso responsable. «Tampoco podemos permitirnos decirles que "no entendemos de eso" porque entonces estaremos desconectando de este tema que va a ocuparles mucho tiempo y durante el resto de su vida. Si nos alejamos y no hablamos de sus inquietudes en las redes sociales, no podremos pretender que a los 14 años nos acerquemos a ellos y nos cuenten lo que hacen. Hay que trabajar esta comunicación con antelación».

«Los niños no deben decir a nadie las claves con las que acceden a internet, del mismo modo que no comparten un cepillo de dientes»

Sin embargo, advirtió que cada niño es diferente y que sus comportamientos no son iguales hacia el uso de las pantallas, «pero lo que sí hay que tener muy en cuenta es la necesidad de inculcarles hábitos para que sepan desconectar en el momento adecuado. No es nada sencillo, pero necesitan límites. Es muy aconsejable que al comprarles un móvil, una tablet..., se escriba un contrato con condiciones para que lo firmen y se compromentan a cumplirlo».

Asegura que un paso importante es normalizar la tecnología, para lo que recomienda que los padres tengan en cuenta los siguientes aspectos:

—El acceso: es decir preguntarse cuándo necesita de verdad que le compremos un móvil, cuánto tiempo dejar que lo maneje... No hay una respuesta única. Cada niño es un mundo. Incluso los hermanos tienen necesidades diferentes. Lo más adecuado es fijarse en cómo es cada uno: si es inquieto, creativo, tímido, más maduro... para saber qué es lo más adecuado y qué puede aportarle la tecnología en cada momento. También hay que saber porqué le gusta tanto una app, cómo la busca, accede a ella... Es muy bueno mantener estas conversaciones.

—La autonomía: si no les dejamos salir solos de casa cuando son pequeños, ¿por qué les permitimos que se metan en internet donde hay infinidad de peligros? Un niño de 13 años no debe descargarse solo una app. Los padres deben darle permiso y saber para qué la quiere. Es verdad que no se puede estar todo el tiempo vigilando lo que hacen, pero se puede fomentar la vigilancia colocando el ordenador en un sitio de paso en la casa o estableciendo filtros y controles parentales.

Incuncarles prudencia

Esta experta también recomienda que se explique a los menores que internet no es gratis y por eso el móvil es nuestro. «Hay que inculcarles moderación y control. También ser muy pesados y repetirles que hay que ser muy prudentes porque nada desaparece de internet, que es como si en un texto de papel marcamos frases con un subrayador: nunca se puede borrar. Otra cuestión importante es dejarles claro que no deben decir a nadie las claves con las que acceden a internet, del mismo modo que no comparten un cepillo de dientes», puntualiza.

Advierte, además, que la razón principal por la que se conectan a las redes sociales es su capacidad de entrar en contacto con otras personas y, aunque no podemos ser ajenos a esta realidad, sí es fundamental que sepan que cuando participan en juegos en línea, lo hacen también con desconocidos que pueden acceder a sus datos.

En su opinión, se debe hacerles entender que «no son mejores personas por tener más seguidores o "like", porque quien de verdad les va a hacer caso si necesitan un hombro sobre el que llorar, será quien esté a su lado de manera física. Le va a costar mucho entenderlo —matiza—, pero es importante repetírselo cuantas veces sea necesario».