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Familia - Educación

«Los niños con Síndrome de Asperger tienen capacidades intelectuales normales»

La presidenta de la Confederación de Asperger en España explica porqué estos niños pueden educarse en aulas normalizadas

«Los niños con Síndrome de Asperger tienen capacidades intelectuales normales»

En estos días pasados saltaba una noticia dolorosa: En un grupo de WhatsApp de madres de un colegio de Argentina se ponía de manifiesto su alegría y alivio porque trasladaban de aula a un pequeño con síndrome de Asperger. No tardaron en saltar a las redes los comentarios. La falta de empatía para con el niño y su familia ha supuesto críticas en todo el mundo.

Pero, ¿qué supone tener Asperger? A todos se nos viene a la cabeza el personaje de Dustin Hoffman en la película Rain Man o al doctor House y sus groserías gratuitas, pero eso solo es una representación del cine y la televisión.

Este síndrome, tal y como explican en la Confederación de Asperger de España, «se incluye dentro del espectro autista y afecta a la interacción social recíproca, la comunicación verbal y no verbal, una resistencia para aceptar el cambio, inflexibilidad del pensamiento, así como poseer campos de interés estrechos y absorbentes». Esto no quita para que, generalmente, sean extremadamente buenos en las habilidades de memoria (hechos, figuras, fechas, épocas, etc.). Muchos sobresalen en matemáticas y ciencia. Hay, sin embargo, un rango en la severidad de síntomas dentro del síndrome y un niño muy levemente afectado resulta a menudo no diagnosticado siendo calificado de raro o excéntrico.

Paloma Martínez, presidenta de esta confederación, explica que lo que diferencia a los niños con Asperger de los que padecen Trastornos del Expectro Autista (TEA) son dos cosas: «Un rasgo es que el nivel de inteligencia y el lenguaje son normales, lo que les permite adquirir los mismos conocimientos que todos los niños; y el otro es que son conscientes de que son diferentes, lo que les hace sufrir».

Educación normalizada

La educación de estos niños se puede hacer en una escuela normalizada, pero desde la confederación advierten que «es importante que se disponga de la cantidad correcta de ayuda. Para conseguir la ayuda precisa debe elaborarse una "Declaración de Necesidades Educativas Especiales" a partir de las recomendaciones provistas tanto por los padres como por los especialistas. Este procedimiento, al principio (puede durar seis meses) llega a ser muy agotador y confuso. Los progenitores deben entrar en contacto con gente que pueda ayudar, no es necesario que sean profesionales, pueden ser personas quienes ya hayan hecho esto antes».

Martínez aclara porqué es bueno que estos niños sean educados en escuelas inclusivas: «Son inteligentes, lo que hace posible que alcancen los objetivos curriculares exigidos para su edad. Además, quieren relacionarse, aunque no sepan cómo. Ahí es dónde es necesaria la intervención del colegio, con apoyos que le vaya enseñando a comunicarse verbalmente y a establecer lazos con otros niños».

La presidenta prosigue asegurando que también es una ventaja para los demás niños tener un asperger en clase, «el sistema educativo debe reflejar la sociedad, y cuando estos niños sean mayores se van a tener que relacionar con todo tipo de personas, no solamente con las que "supuestamente" son normales».

Esta experta afirma que «la inteligencia de un asperger le va a permitir en un futuro tener un trabajo, no solo para mantenerse, sino también para contribuir a la sociedad. Y si educamos a los demás niños en la inclusividad, cuando de mayores se encuentren a alguien diferente —ya sea un asperger u otro tipo de discapacidad—, no tendrán en el entorno laboral ningún problema para integrarles y aceptarles».

En cuanto a la agresividad de estos chicos, Martínez explica que no es tal: «Los pequeños con Asperger no son agresivos, simplemente, a veces, tienen que descargar la tensión acumulada y tiran cosas o gritan. Pero si los docentes están preparados, y los compañeros informados, pueden advertir las señales de esta sobrecarga y sacarle de clase antes de que explote. De esta manera, no se interrumpe el ritmo de clase y se puede controlar al pequeño».

Escuelas comprometidas

La Confederación de Asperger recomienda a los padres que se aseguren de que la escuela elegida para el pequeño con este síndrome esté dispuesta a aprender sobre las dificultades a las que ellos y el niño harán frente. Algunas escuelas son mejores que otras y visitar varios colegios dará un perspectiva mejor de qué es exactamente lo que está disponible.

Esta asociación explica que la ayuda que se ofrece actualmente en las escuelas corrientes es la prestada por las Asistentes de Apoyo Especial y consiste en un determinado número de horas semanales basado en las necesidades del niño/a para ayudarle a tener acceso a los planes de estudios y a desarrollarse en el entorno social. Un profesor de apoyo con conocimiento especializado en autismo debe ayudar al niño, a los profesores y a la escuela a entender y educar al niño. Otra intervención profesional puede ser necesaria, por ejemplo en la enseñanza del habla y del lenguaje para ayudar a desarrollar habilidades.

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