Familia - Educación

«El mayor peligro de internet es el tiempo que se pierde»

La profesora de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo, María Solano, rompe una lanza a favor del aburrimiento

«El mayor peligro de internet es el tiempo que se pierde»

La profesora de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo, María Solano se lamenta del tiempo que los niños pierden en, y más ahora con tanto tiempo libre: «Se acabó el colegio. Principal consecuencia: a los niños y adolescentes les sobra tiempo y tienen la terrible desgracia de no saber qué hacer cuando se aburren. Nuestra apuesta segura sería disfrutar de un buen libro, pero ellos no están acostumbrados a las líneas de texto corrido que se suceden en páginas sin imágenes. Su opción favorita es navegar -o naufragar- por el tsunami de internet».

María Solano
María Solano

Esta docente explica que «los padres nos obsesionamos a veces con esos anglicismos que no terminamos de entender: «sexting», «cyberbullying», «grooming». Y nos parece que mientras nuestros hijos estén a salvo de estos terribles delitos, internet es un lugar seguro. Sin embargo, perdemos de vista que el mayor riesgo en este terreno no es todo lo malo que puedan encontrar, sino todo lo inútil con lo que pierden el tiempo. Al final, dedican sus horas a seguir a un sinfín de youtubers que publican cien vídeos absurdos por cada uno interesante, a cotillear las intrascendentes fotos que amigos y conocidos han subido a Facebook y a Instagram y a reírse de los memes que pueblan el universo Twitter o a atender los cientos de grupos de WhatsApp de su móvil. Total, perder el tiempo en nada malo pero nada bueno».

Entre las anécdotas sobre redes sociales que pueblan las noticias, Solano destaca una que días atrás acaparó titulares: «14.000 mensajes de WhatsApp. Esta es la cifra que encontró en su móvil un jovencito castigado solo un par de días sin teléfono cuando volvió a encenderlo. Posiblemente en ninguno de esos 14.000 mensajes se dijera nada que fuera a cambiar de forma sustancial su vida. Tampoco había información relevante que lo hiciese mejor persona, que le aportase más cultura o que le resultase académicamente enriquecedor. Y lo más grave es que ni siquiera es gracioso. Habrá un puñado de chistes malos en forma de imagen, pero el resto serán comentarios intrascendentes alrededor de la nada. La solución: limitar el tiempo para perder el tiempo porque solo si se aburren descubrirán el potencial de un libro, de un cuaderno, del juego de toda la vida o del inmenso y olvidado placer de pensar».

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