Familia

Extraescolares: «Hay que pensar siempre en el niño y no en ocupar las horas de trabajo de los padres»

Cortijo Enriquez, de la dirección de comunicación de la Universidad de Padres, explica en el siguiente artículo que los padres deben hacer un esfuerzo para racionalizar las agendas de los niños y adolescentes

Los niños dedican poco tiempo al juego - ATLAS

La mayoría de familias con niños en edad escolar está preparando «la vuelta al cole», intentando volver a los horarios rígidos, al reencuentro con los compañeros y a las rutinas del curso escolar.

En la mayoría de las ocasiones, es la jornada laboral de los padres la que determina el tiempo que los niños ocupan en actividades extraescolares. En España, debido a los horarios laborales, los padres necesitan mantener a los pequeños ocupados después de la escuela, hasta que acaben de trabajar y puedan cuidar de ellos. Pese a que a veces se trata de una necesidad, es importante no abusar de estas actividades y tener en cuenta diferentes aspectos para escoger las más adecuadas para cada niño.

Las actividades extraescolares son muy positivas, siempre que no se abuse de ellas, dejen tiempo libre y motiven al pequeño. Sólo así, el niño podrá desarrollar sus aptitudes y capacidades, y pasárselo bien al mismo tiempo. Hay que pensar siempre en ellos y no en ocupar las horas de trabajo, ya que estas actividades pueden generar estrés y cansancio entre los pequeños.

Eva Marina, directora de la Universidad de Padres, indica que la sociedad actual está perdiendo el hábito del juego como actividad enriquecedora para los más jóvenes. En su opinión, «las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Una de las consecuencias es la disminución de horas del juego libre, es decir, aquellas en las que no hay un adulto involucrado de alguna manera. Y, sin embargo, se han incrementado las actividades compartidas en familia o la participación masiva en actividades extraescolares».

Racionalizar tiempos

Explica que este desequilibrio entre ambas produce efectos indeseados «ya que jugar con los amigos sin presencia adulta facilita la incorporación gradual a la vida en sociedad, es decir, se educan las habilidades sociales. Creo que uno de los factores más decisivos en este cambio ha sido la reducción de la red extensa de relaciones que tenían las familias: amigos, familiares no directos, vecinos. También que las ciudades son cada vez más hostiles para la infancia: mucho tráfico, mucho ruido, muchas prisas, escasez de espacios amigables para la infancia, etc. Iniciativas como la de Francesco Tonucci (psicopedagogo italiano, autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano) o de acuerdos vecinales para lograr barrios seguros que protejan el derecho del niño a jugar libremente son fundamentales para racionalizar los tiempos que los niños y adolescentes dedican a disfrutar del ocio».

Los especialistas insisten en que los padres no deben pensar que el niño pierde el tiempo cuando juega. Y también en que si deciden apuntar a sus hijos a actividades extraescolares, que estas sean siempre del agrado de su hijo

Marina proporciona una serie de consejos que se desarrollan en los cursos anuales de «Educación del Talento» para que los padres sepan elegir la opción más adecuada para sus hijos, independientemente de que la disciplina está relacionada con el ámbito académico, deportivo o creativo.

Pautas a tener en cuenta

1. Atender a los intereses del niño y también a su temperamento. Aunque sean actividades que nos ayudan a cuadrar nuestra agenda, debemos dejar que ellos elijan entre la oferta disponible. Tenemos que tener en cuenta que es momento de ocio de los niños y que tiene que ser satisfactorio para él. Lo mismo pasa con su personalidad: hay niños muy activos y niños tranquilos; unos son tímidos y otros se comen el mundo. No hay dos niños iguales y, por lo tanto, van a integrarse mejor en un tipo de actividades que en otras. El grupo de teatro del colegio puede ser fantástico, pero no para todos.

2. Evitar la sobresaturación de la agenda del niño. Como los adultos, los niños necesitan descansar, tener tiempo para jugar con sus amigos, hacer deberes, charlar con nosotros o incluso aburrirse. Es conveniente dejar al menos un par de días sin actividades extraescolares.

3. No obligarle a ir, si no le gusta. Aunque hay que encontrar un punto medio entre animarle a perseverar y saber cuándo no merece la pena que continúe con esa actividad. Muchos padres optan por llevarle a una clase a probar durante unos días.

4. Si vemos síntomas de cansancio, de insomnio, nerviosismo o decaimiento, posiblemente el niño no pueda con todo. Es necesario que estemos atentos a cualquier síntoma de estrés infantil.

5. También es importante saber a dónde acudir. Aparte de las iniciativas privadas, hay dos instituciones que se encargan de proporcionar a los ciudadanos estas alternativas educativas y de ocio: la escuela y los ayuntamientos. Antes de realizar la matrícula es conveniente conocer a la persona encargada, su capacitación profesional y el planteamiento pedagógico que tiene esa actividad.

6. Lo importante es que los niños aprendan, pero también que disfruten en estas actividades, que les motiven, se sientan a gusto, con la sensación de que progresan. Que poco a poco vayan consiguiendo adquirir la motivación de logro, un recurso muy eficaz para enfrentarse a los retos del futuro con más garantías. Y, sobre todo, entender que son nuestros hijos los que van a realizar esta actividad con independencia de nuestros intereses, nuestros viejos proyectos y nuestras pequeñas renuncias.

7. Evitar actividades extraescolares de refuerzo de los contenidos escolares. Los niños pasan muchas horas en el colegio y posiblemente tengan deberes cuando lleguen a casa.

A veces, olvidamos que la sobrecarga de obligaciones y tareas diarias puede llegar a crear estrés y ansiedad emocional. Por eso, la directora de Universidad de Padres subraya que «tanto profesores como padres debemos hacer un esfuerzo para racionalizar “las agendas” de los niños y adolescentes. El descanso, el juego e incluso el aburrimiento son necesarios para su desarrollo intelectual, emocional y social».

Y es que, pese a la importancia que puedan tener las actividades extraescolares en el desarrollo del niño, lo verdaderamente importante para que un niño aprenda, es que juegue.

Toda la actualidad en portada

comentarios