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¿Cómo educar emocionalmente a los niños a través de la lectura?

Este hábito no solo inculca valores, sino que también mejora la habilidad lingüística, ejercita las funciones cognitivas y fortalece la capacidad de concentración

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Los niños acuden todos los días al colegio para instruirse en una larga lista de asignaturas. Sin embargo, ¿quién se encarga de la educación emocional de los más pequeños? Aunque algunos colegios incluyen en su plan de estudios la formación en valores, los libros son una de las mejores herramientas para educar emocionalmente a los más pequeños. Aprender a identificar las emociones propias y ajenas es una asignatura fundamental para triunfar profesional y personalmente.

«Los libros son una herramienta fascinante para la educación emocional de los niños», señala Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools. «Son especialmente útiles en el proceso de identificación de las emociones ajenas. Los cuentos nos dicen normalmente qué le pasa y cómo se siente el protagonista. De esta forma, reconociendo las emociones en otros, aunque sea en personajes ficticios, los niños terminan mejorando su capacidad para reconocer sus propias emociones», añade.

Cinco consejos para educar a los más pequeños emocionalmente a través de la lectura:

— Los padres deben predicar con el ejemplo: en los primeros años de la vida de un niño y hasta bien entrada su infancia, los padres son su único modelo de conducta a seguir. Por tanto, es muy importante que los niños vean la rutina de lectura en casa, si no dejará de interesarse en los libros.

— Compartir el tiempo de lectura en familia: es interesante que los pequeños lean a los mayores y viceversa, hablar de lo que han entendido, preguntarse qué harían si estuvieran en el lugar del personaje de la historia, etc. De esta manera permitimos al niño ser partícipe de un entorno comunicativo lleno de confianza, le alentamos a dar su opinión y a fomentar su espíritu crítico.

— Que los niños lean con gusto y con voluntad propia: es una condición indispensable para que los más pequeños puedan adoptar ciertos valores a través de la lectura. En muchos casos esto requiere un trabajo previo, por lo que es recomendable que, desde el primer año de vida del niño, un adulto le lea cuentos como un hábito diario.

— Dejar que los propios niños elijan sus lecturas: dejar que sea su curiosidad quien les empuje a leer y a conocer nuevas historias estimulará sus inquietudes y su creatividad. No obstante, siempre podemos orientar un poco.

— Servirse de los libros para tratar emociones y valores abstractos: muchas veces es complicado transmitir a los niños ciertos valores o explicar determinadas emociones que pueden ser muy abstractas. Una buena manera de hacerlo es mediante la lectura de historias y el desarrollo de actividades entorno a ésta.

«Es importante que el niño llegue a entender la rutina de la lectura como un momento agradable y no como una obligación, si no podríamos fomentar el rechazo de los niños a esta actividad. En cualquier caso, si el niño se niega a leer otra opción para la educación emocional a través de cuentos e historias son las películas. Si queremos educar, además de divertirnos, tendremos que elegir aquellas que puedan transmitir valores positivos, verlas con ellos e invitar a la reflexión comentando con ellos los mismos aspectos que cuando leemos un libro (qué nos ha gustado y por qué, qué les pasaba y cómo se sentían los personajes, cómo resolvieron los conflictos, cómo nos hemos sentido en los diferentes momentos, etc)», concluye la psicóloga.