Sala de Informática del colegio Gaudem, de Madrid, donde los alumnos aprenden las claves para conservar su privacidad y más seguridad en el uso de internet
Sala de Informática del colegio Gaudem, de Madrid, donde los alumnos aprenden las claves para conservar su privacidad y más seguridad en el uso de internet - ISABEL PERMUY
ALERTA EDUCATIVA

A los colegios también les roban la identidad en las redes sociales

Las redes sociales son una herramienta educativa y de comunicación para los colegios. Pero con sus riesgos: alguien se hizo pasar en Instagram por el centro educativo Gaudem, de Madrid

MADRIDActualizado:

Nadie es ajeno a que un buen día alguien suplante su identidad en las redes sociales, uno de los delitos que más crece en España y que también ha llegado al ámbito educativo. Más de un colegio, o un profesor, o director de un centro han sufrido las consecuencias de lo que esto supone. Como ocurrió en el Colegio Gaudem, de Barajas (Madrid). La profesora Natalia Casco no podía dar crédito el día que por casualidad vio cómo alguien había utilizado el logotipo del colegio y creado una cuenta en Instagram con el nombre del centro. Tenía más de cien seguidores: alumnos y padres... El problema es que el Colegio Gaudem no había abierto ningún perfil oficial en esa red social.

Natalia, que es también jefa del departamento de Nuevas Tecnologías del centro educativo, no dejó pasar un segundo, consciente de los peligros que conlleva que alguien se hiciera pasar por el colegio y entrase en contacto con sus alumnos. «No sé de dónde salió esa cuenta, ni quién estaba detrás. Por eso, tuve miedo por los alumnos que la seguían. Podía haberla abierto un alumno, que pensara «creo este perfil y así me siguen mis compañeros». El problema era si no era un niño, sino un desconocido con muy distintas intenciones».

Rápida y transparente actuación

Por eso, el centro actuó con inmediatez. Al día siguiente los docentes hablaron con todos los alumnos advirtiendo de la suplantación de identidad y se envío una circular a todos padres de los escolares, «desde Infantil a Bachillerato», explica esta profesora. Además, el centro interpuso una denuncia ante la Policía Nacional y se advirtió a Facebook de lo que había ocurrido, para inactivar la cuenta. «Todos hemos aprendido la lección. Los padres agradecieron que le transmitieramos la información. Ahora están más pendientes de los niños cuando usan el ordenador. Los alumnos son más conscientes de los peligros en las redes sociales, se interesan más, preguntan más... hasta preguntan si hemos subido un twit en la cuenta que el colegio tiene en Twitter».

Una de los consejos que cuelgan de las paredes del centro Gaudem para concienciar a los alumnos de la necesidad preocuparse por su propia seguridad en internet
Una de los consejos que cuelgan de las paredes del centro Gaudem para concienciar a los alumnos de la necesidad preocuparse por su propia seguridad en internet- ISABEL PERMUY

La reacción y el compromiso del colegio Gaudem va mucho más allá. Conscientes de que, además, tienen un alumnado especial (alumnos sordos) están poniendo en marcha diversas iniciativas. «Los niños sordos son los que más se exponen en internet porque no existe barrera de comunicación en la Red, la comunicación es igual para todos y se siente agusto», dice esta docente. «Hemos programado una escuela de padres con talleres para conocer el uso de WhatsApp, Facebook e Instagram, las redes más usadas por los adolescentes. También daremos formación a los profesores y crearemos un grupo de docentes con una formación específica sobre la actuación en redes sociales. Además vamos a diseñar un protocolo específico para el acoso escolar, que no se puede separar de internet».

«Los centros no quieren decir que les han suplantado su perfil en la Red»

El Colegio Gaudem no es el primero ni el único que ha sufrido una suplantación de identidad en una red social. «Hay más colegios que también lo han sufrido, el problema es que los centros no quieren dar a conocer esto, no quieren dar visibilidad y tienden a taparlo porque no saben cómo responder ni cómo actuar», afirma Carlos Represa, director del Instituto para la Competencia Digital.

Advertencia en el Colegio Gaudem ISABEL PERMUY

Este centro educativo ha dado una respuesta muy distinta a lo que hacen otros colegios, afrontando con transparencia y valentía un problema que podía haber tenido mayores consecuencias, en opinión de Represa. «La suplantación de identidad es una bola de nieve, porque los niños siguen siguiendo el perfil y cada vez son más. Si el cole no actúa, cuando le estalla en las manos se encuentra con toda la comunidad de padres diciendo «si tu sabías esto por qué no has dicho nada»

Nadie sabe quién está detrás

Pero los riesgos son mayores. «Cuando se hace algo así puede existir una finalidad jocosa —señala Represa—, como una broma de alumnos que se burlan del cole. Pero hay quien pretende captar a esos seguidores que son menores con muy distintas intenciones. Los alumnos suben muchos datos personales a las redes sociales y ponen a disposición del suplantador mucha información través de sus fotos, textos, vídeos... que pueden acabar en malas manos. Detrás de estos perfiles puede haber gente con tendencias pedófilas».

Suplantar la identidad de un colegio ya no es nada nuevo, incluso se producirán más casos en el futuro, porque se trata de una evolución, como dice este experto. «Muchos colegios han comenzado a abrir redes sociales con finalidad educativa. Antes solo tenían la web y ahora se han dado cuenta que necesitan dominar el entorno de internet porque son herramientas muy valiosas para mantener una comunicación fluida con su entorno educativo».