Aula del Colegio Santa María la Blanca (Montecarmelo, Madrid) - ISABEL B. PERMUY/ Vídeo: CAROLINA MÍNGUEZ

Un colegio de Madrid, entre los 50 más innovadores del mundo

Está en el barrio de Montecarmelo, y ha sido reconocido como un caso de éxito por la OCDE

MADRIDActualizado:

La llamada «escuela del futuro» no está en Finlandia, está en Montecarmelo, un barrio del extrarradio del norte de Madrid, y ha sido considerada como una de las 50 escuelas más innovadoras del mundo. El Colegio Santa María La Blanca también ha sido reconocido como un caso de éxito por la OCDE. Estructuralmente no hay nada espectacular en este colegio. Los profesores no han tenido formación complementaria. Los estudiantes de este concertado (con un coste de donación de 160 euros) tampoco proceden de clases especialmente favorecidas. Todo se basa en los entornos de aprendizaje y en la automía de los estudiantes, que son capaces de explicarle a alguien de fuera qué están aprendiendo, cómo lo están aprendiendo, y por qué es importante.

¿Qué es lo que esta escuela hace diferente, que les ha hecho merecedores de estas alabanzas? Según se extrae del libro «La escuela del futuro» (PPC), en el Colegio Santa María La Blanca creen que cada alumno tiene una forma de aprender, y fomentan que el niño sea el protagonista absoluto de su propio aprendizaje. «Aquí hacemos posible el lema de “un niño, un profesor”», asegura Oihana Llovet Díaz, profesora y colaboradora del departamento de Innovación del centro escolar y de la Fundación Iruaritz Lezama.

Profesoras del área de innovación del Colegio Santa María la Blanca
Profesoras del área de innovación del Colegio Santa María la Blanca- ISABEL B. PERMUY

Pero para eso, reconoce esta docente, «es necesario que las relaciones personales profesor-alumno sean extremadamente fluidas, y que el docente sea un profesional altamente motivado e implicado para poder hacer un buen diagnóstico del alumno. Es verdad que es un modelo exigente, porque implica estar abierto a un proceso de mejora constante, pero igualmente gratificante, por los excelentes resultados que se obtienen», asegura.

Desde muy pronto tratan de desarrollar en el niño el mayor grado de autonomía posible. «Le estimulamos y damos las herramientas necesarias para que luego pueda ir sintiéndose cada vez más seguro en su propio aprendizaje», explica Arantxa Garay-Gordovil, directora de Innovación del Colegio y de la Fundación Iruaritz Lezama, quien apunta que «les entrenamos muy pronto en la toma de decisiones».

Guía del Colegio Santa María la Blanca
Guía del Colegio Santa María la Blanca- ISABEL B. PERMUY

De hecho en esta escuela ellos mismos diseñan sus propias experiencias de aprendizaje, que recogen en un cuaderno guía (arriba), y donde tienen una constante revisión y modificación de sus objetivos por parte de sus tutores. Siguen lo que el colegio ha denominado Sistema EBI (Educación Básica Interactiva). Así, las clases no son iguales para todos. En las aulas del colegio Santa María la Blanca unos estudiantes pueden estar haciendo Matemáticas, otros Ciencias Sociales, y un tercero escuchando música. Tampoco hay exámenes, tal y como se conocen estas pruebas. Cada alumno puede decidir cuándo y cómo se evalúa de la guía. «No siempre tiene que ser en formato clásico de examen. También pueden hacerlo mediante una exposición oral, con un documental que hayan grabado ellos...», explica Ohiane Llovet Díaz.

Tampoco existe el concepto «deberes», porque las «guías del conocimiento» —tal y como ambas denominan al mapa curricular elaborado por los docentes— están diseñadas para que los estudiantes puedan completarlas a lo largo de la propia jornada lectiva. La clave está, concluyen ambas expertas, en que «no se trata de una educación a la carta, sino de una educación personalizada».