Familia - Educación

«El ajedrez es un lenguaje universal que permite entenderse sin palabras»

David Llada es autor del libro «Ajedrez para padres y educadores»

«El ajedrez es un lenguaje universal que permite entenderse sin palabras»

Es David un hombre casi renacentista. Aprendió a jugar al ajedrez en su Pravia natal y rápidamente se enamoró del juego. El periodismo, otra de su pasiones le llevó a viajar por medio mundo e incluso a cubrir la guerrra de Irak. En todo el mundo jugó al ajedrez. Actualmente tiene su base en San Sebastián, aunque no deja e trotar por el mundo. Ha escrito un libro con el que pretende acercar el juego a familias y profesores.

-¿Cómo se empezó a interesar por el ajedrez?

-Yo creo que fue durante un campeonato del mundo que jugaban Kasparov y Karpov, allá por el 85. Vi una foto en un periódico y me llamó mucho la atención ver a dos tíos hechos y derechos sentados en una mesa con unos muñequitos de madera... la foto trasmitía una impresión muy solemne... Me intrigó. Con la fiebre de este campeonato, un profesor del colegio decidió enseñarnos a jugar y me quedé prendado. Me entusiasmó tanto que quería compartirlo con todo el mundo y enseñé a jugar a mis padres, luego enseñé a todo el colegio... Me identifiqué mucho con él y aunque en mi pueblo no había las condiciones para desarrollarme, fui formándome.

-En una época en que internet, que tanto ayuda en la actualidad, a nivel usuario ni existía...

-Lo malo es que ahora internet te ofrece tantas posibilidades que es difícil que prenda una pasión tan fuerte, porque tienes tantos estímulos, es todo tan disperso. Hay menos vocaciones por la cantidad de oferta que hay. La gente no se deja absorber tanto por una sola cosa.

-¿En que le ha ayudado el ajedrez en la vida?

-Yo creo que me ha ayudado a pensar mejor. Te estructura el pensamiento. Sobre todo me ha enseñado a tomar decisiones. A valorar las posibilidades.

- ¿Es el ajedrez el juego de la guerra?

-Depende de como lo mires. También puede ser el juego de la economía. Hay un concepto que se llama asignación de recursos limitados, que describe como tienes que administrar tus efectivos de la forma más eficiente posible. El ajedrez es esto. No puedes atacar y defender con la misma pieza. Hay que calibrar las fuerzas para poder ganar.

-Eso es estrategia.

-Sí, pero a mi me parece un concepto muy ligado a la economía.

-Es un juego en el que interviene la inteligencia.

-Efectivamente. Al contrario que en la mayoría de los juegos, en el ajedrez no interviene la suerte. Esto enseña a valorar la habilidad, la preparación y la inteligencia por encima del azar. Cuando un niño gana una partida tiene la sensación de haber logrado algo por sí mismo y no de haber «tenido suerte».

-Pero para jugar al ajedrez hay que ser inteligente. Un tonto nunca va a jugar bien...

-Hay que tener un mínimo de inteligencia muy básico, no creas. Hay monitores que usan ajedrez con niños con algún tipo de discapacidad, y están obteniendo buenísimos resultados. No se trata de llegar a ser un maestro, sino de aprender y cultivar la inteligencia.

-¿Es una herramienta pedagógica?

-Es una herramienta pedagógica enorme. Te ayuda a maximizar lo que te ha dado la naturaleza.

-También hablas del juego como una herramienta de comunicación.

-El ajedrez es un idioma en sí mismo, puede jugarse una partida entre dos chicos que no hablan un lenguaje común, que tienen diferentes culturas y religiones. Durante el período de ocho meses a lo largo del que escribí este libro, he viajado o recibido invitados de lugares tan dispares como Qatar, Turquía, Rusia, Suiza o Armenia. Mi hija me acompañó en todos ellos y con frecuencia hizo nuevos amigos, con los que apenas podía comunicarse por no tener un idioma común. Pero el ajedrez es un lenguaje universal, y ése se convirtió en su vínculo, les permitió jugar juntos y entenderse aunque no fuera con palabras.

-Dices en tu libro que el ajedrez puede ayudar a los niños con TDAH.

-Algunos psicólogos hablan del «déficit de atención e hiperactividad» como una plaga moderna; otros en cambio niegan incluso su existencia. Yo no estoy cualificado para juzgar, pero sí me parece evidente que los niños en la actualidad (y también muchos adultos) tienen bastantes problemas de dispersión. La superabundancia de estímulos hace que les resulte difícil centrar la atención durante periodos prolongados y les cuesta concentrarse con profundidad en algo. Todo a su alrededor es más rápido pero también más superficial. Con frecuencia vemos cómo rápidamente pierden el interés antes de terminar una tarea, la abandonan dejándola a medias y pasan a otra. El ajedrez ayuda a contrarrestar esta sobreestimulación, proporcionándoles un entretenimiento tranquilo que al mismo tiempo les exige profundizar en algo.

-¿Puedes llegar a conocer a una persona jugando al ajedrez con él?

-Sí. Aunque te pueden sorprender. Hay gente muy tímida que sobre el tablero son los más agresivos y al revés, gente muy echada para adelante que ante el tablero son más defensivos. Yo creo que la auténtica personalidad es la que enseñas en el tablero.

-Afirmas que el ajedrez puede ser una herramienta para integrar a niños y niñas en los colegios.

-Con este juego se rompe la barrera de los sexos. Muchos educadores comentan lo difícil que les resulta a veces encontrar actividades, para el recreo o la propia clase, que entusiasmen por igual a niños y niñas. El ajedrez es una de ellas.

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