«En España hay más de 13.500. niños esperando una familia de acogida que nunca llega»

El objetivo final del acogimiento es, en principio, facilitar el retorno del menor con su familia biológica

MADRIDActualizado:

La acogida familiar de niños tutelados es una forma de familia poco conocida. Se suele decir que es la «hermana pobre» de la adopción. Sin embargo, advierte María de Araúz, vicepresidenta de la Asociación Estatal para el Acogimiento Familiar (ASEAF), «hay que recordar que en España hay 13.500 niños esperando un hogar que nunca llega, que viven en centros soñando con unos abrazos y un cariño que cambie sus vidas». A su juicio, «hay muchas personas que se convertirían en este tipo de familia, y que lo harían de corazón, pero no lo hacen porque desconocen que existe esta opción. Es necesario que se informe más sobre la acogida, que se le ponga ojos y cara», señala.

Dar a conocer este complejo recurso y crear una cultura del acogimiento que «no existe en nuestro país», reconoce De Araúz, es el objetivo del III Congreso del Interés Superior del Niño, que organiza ASEAF en colaboración con la Dirección General de la Familia y el Menor de la Comunidad de Madrid los próximos días 28, 29 y 30 de noviembre. «Será un punto de encuentro donde se debata sobre este sistema, que ha contado con nuevas herramientas desde que se pusiera en funcionamiento la nueva Ley de Protección de la Infancia y su defensa del interés superior del menor». Con la celebración de este evento, añade Alberto San Juan Llorente, director general de la Familia y el Menor en la Comunidad de Madrid, «trataremos de dar visibilidad a esta realidad y poner en marcha sus fortalezas y debilidades, además de poder compartir buenas prácticas con otras comunidades. No podemos ir las familias por un lado y la Administración por otro».

El desconocimiento sobre esta medida de protección infantil en la sociedad española es su gran lucha. «Tenemos la obligación de explicar al mundo en qué consiste el acogimiento. Tampoco es el "hermano pequeño" de la adopción, aunque puede que el origen de menor en desamparo haya sido el mismo. Hay una diferencia básica que es necesario tener muy en cuenta, y es que el objetivo final del acogimiento es, en principio, facilitar el retorno del menor con su familia biológica», remarca San Juan Llorente. «Es fundamental que las familias sepan que no se pueden quedar con un niño de acogida. Acercarse a este sistema porque no se ha podido adoptar es un gran error».

De ahí la importancia también de las pruebas de idoneidad que se realizan a las familias, que a veces «se dilatan en el tiempo», reconoce el director general de la Familia y el Menor en la Comunidad de Madrid. «Es verdad que no se puede tardar un año y medio en dar la idoneidad, pero tampoco puede ser instantáneo». «A veces se habla de "embarazo administrativo", pero los tiempos tienen siempre que ser prudenciales. No puede haber un segundo fracaso en la vida familiar de ese menor, por los terribles daños psíquicos y psicológicos que esto supondría. De ahí la importancia también del trabajo silencioso de los técnicos».

El objetivo es el retorno, corrobora De Araúz, «pero hay veces que es implanteable. Lo que hay que buscar es hacerle entender al chaval la realidad que tiene y garantizarle una estabilidad. Insisto, si hubiera más visualización del acogimiento, existirían más familias tan "locas" como para atreverse a formar parte de esto. El papel del Ministerio de Sanidad está siendo determinante a la hora de dar visibilidad a esta medida, de por sí compleja», reconoce esta mujer, madre biológica y también de acogida.