Educación

Modelos educativos que se atreven a romper con lo establecido

La búsqueda de una formación de calidad con resultados óptimos lleva a las escuelas a apostar por nuevas fórmulas

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Los nefastos resultados de España en el informe PISA ponen en duda, año tras año, el modelo educativo tradicional. Los alumnos españoles están siendo mucho peor educados que antes y eso se aprecia en los resultados. Unos adolescentes que han perdido por completo el interés por estudiar. Unos padres angustiados sobre los que recae la responsabilidad de horas de deberes y la frustración en muchas familias que no entienden cómo sus hijos, que antes eran tan listos y les gustaba el colegio, ahora no aprueban casi nada y, lo que es peor, no tienen el mínimo interés por aprender, es el panorama actual en mucho hogares.

La base está, como siempre, en el principio. No es ningún misterio que todos los niños presentan en Infantil unas insaciables ganas de aprender. Incluso en primero, segundo y tercero de Primaria esas ganas siguen estando y es, a partir de ahí, cuando comienza la caída en picado y sin freno. ¿Por qué? ¿Son los niños de ahora diferentes? En absoluto. Pero lo que sí ha cambiado es el entorno en el que viven, los impactos visuales de los que disponen… y una escuela que hace años, muchos años que se quedó obsoleta.

Los Jesuitas han roto con esto y emprenderán a partir del próximo curso y de manera gradual un cambio en sus colegiosen los que, entre otras cosas, acabarán con las clases magistrales en las que el contacto profesor alumno era infranqueable: Las aulas serán de otra manera ya que se han derribado muros y se ha diseñado todo conforme a la nueva manera de educar, se eliminan las asignaturas, los horarios y, lo más revolucionario de todo, los exámenes.

Sin embargo, en nuestro país hay muchas voces que propugnan el cambio desde hace tiempo. Estas son algunas de las más influyentes:

—Manuel Velasco. Nacido en 1982, este joven maestro tiene una clarísima vocación sobre el alumnado y lo plasma en su blog, uno de los más leídos en el sector. Se define así y en esa definición está su idea de enseñanza:

«Los maestros somos despertadores que despertamos en nuestros alumnos tres ces: Curiosidad, Creatividad y Confianza. Parece obvio que una de nuestras principales tareas debe ser despertar estas tres ces en ellos, pero la realidad es que a veces las cosas más importantes son tan obvias que terminamos obviándolas». 

«Uno de los principales problemas a los que se enfrenta nuestra sociedad, explica Manu en su blog, es que debido a la mala utilización y al abuso de las nuevas tecnologías algunos niños y adultos presentan un grave déficit, el peor de todos, de realidad. El mundo debe verse y estrenarse a través de los ojos y no a través de una pantalla. De lo contrario, estaremos sobreestimulando a nuestros alumnos y por ende, haciéndoles perder su capacidad de asombro, su curiosidad y su creatividad. No podemos permitir que esto ocurra y, para ello, tenemos una solución: convertirnos en despertadores de las tres ces».

¿Cómo podemos despertar estas tres ces en nuestros alumnos? Esta es la fórmula de Manuel Velasco

— Confiando en los demás. Así es como se genera confianza. Confiar en los alumnos, en sus posibilidades, en sus talentos, en sus ideas, en sus esfuerzos...

— Confiando en las familias

Prestando atención a lo importante, a lo esencial.

— Dejando de saturar de estímulos a los alumnos. De esa manera adormecemos su deseo innato de conocer e investigar.

Teniendo paciencia, expectativas realistas y valorando sus esfuerzos.

— Generando un cóctel pedagógico lleno de experiencias que permitan que los alumnos dejen de ser consumidores para convertirse en emprendedores

— Cambiando el contexto de la escuela. Pasando de con-textos a con-vivencias.

Eliminando el exceso de tareas repetitivas y poco motivadoras.

Suprimiendo la palabra «fast» de los centros educativos porque termina fast-idiándolo todo.

— No dejando que nuestras prisas priven del tiempo natural que nuestros alumnos precisan para aprender, para crecer, para vivir.

— Alejándonos de la pirotecnia pedagógica que llena las clases de mil actividades y de demasiados estímulos. Todo exceso manifiesta una carencia y una de las mejores pedagogías consiste simplemente en estar, un «estar a pelo», basado en la sencillez y en el disfrute del momento compartido.

María Acaso. La redEDuvoltion.

A través de su blog explica con detalle qué propuestas concretas tiene ella y que pasan, básicamente por transformar a quienes enseñan. Por lo tanto, donde hay que hacer el cambio es en la facultad de enseñanza. Es decir, donde se forman los que luego van a formar. Parece obvio, claro.

Según María Acaso «todos pensamos que la educación occidental necesita un cambio. Un cambio profundo que ya nadie cuestiona. Un cambio radical que ponga patas arriba todo lo que se ha considerado necesario hasta el momento. En esto estamos, afortunadamente, todas y todos de acuerdo. La pregunta que nos estamos haciendo ahora, es más bien cómo llevar ese cambio a cabo».

Cree que «en esta ardua cuestión metodológica, con diferentes ópticas y enfoques, hay una realidad que destaca sobre todas los demás: la #rEDUvolution solo podrá ejecutarse a través de una formación disruptiva del profesorado, una formación contemporánea que aborde los problemas de las prácticas educativas que nos rodean, en vez de abordar los problemas de un modelo que definitivamente hoy ya no tiene sentido. Una práctica educativa que en vez de dar recetas, ayude a posicionarse, que en vez de obsesionarse con la evaluación, se obsesione con los afectos, que en vez de perpetuar sistemas jerárquicos verticales, trabaje sobre procesos que posibiliten una democracia participativa, no solo en el aula, sino también fuera de ella».

Mireia Long, la Pedagogía Blanca

A través de su empresa imparte cursos online para aquellos profesores que no están contentos con el sistema educativo actual. Sus cursos van enfocados a que estos profesores usen técnicas que consigan estimular la creatividad en los alumnos, que los ayuden a crecer haciéndose preguntas y que no se aburran en las clases.

Para Mireia Long «es inevitable e indispensable incorporar a la educación los avances en neurociencia, psicología, pedagogía y las metodologías innovadoras. Hay que superar el modelo de enseñanza del siglo XIX y permitir que los alumnos recuperen el amor por el aprendizaje y se desarrollen en un ambiente de respeto ya que —agrega— nuestros niños van a vivir en el siglo XXI, una época de cambios, crisis, retos y proyectos extraordinarios para la Humanidad. Necesitan estar preparados para dar respuestas creativas e innovadoras a la sociedad, no basta con que sean obedientes, sumisos y repitan lo que otros descubrieron. Van a ser pioneros, van a afrontar un mundo que evolución rapidísimamente, y van a vivir en una cultura en la que ser eficiente es ser innovador, no ser una pieza intercambiable».

Por eso, concluye, «hay que cambiar el paradigma educativo en el mundo, con el objetivo de que las personas tengan iniciativa personal, pensamiento crítico, sean proactivas y estén dispuestas a ser flexibles y a aprender toda su vida. Y eso se logra cambiando la manera de educar, favoreciendo eso desde la infancia». Algo que desde sus cursos llevan a la práctica y ya van por la cuarta promoción.