Miryam Yébenes
Miryam Yébenes
Tu vida en positivo

Consejos de belleza para gustarte y gustar

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Gustarse a uno mismo, explica Myriam Yébenes, una de las esteticistas más famosas de este país, es imprescindible para gustar a los demás. «Y para eso hay que empezar por aceptarnos como somos. Lo primero para gustarte es enamorarte de ti, que no te intenten cambiar». Ese es el punto de partida del primer libro de una de las mejores especialistas en belleza de nuestro país, en el que pone a nuestra disposición todos los secretos de belleza que heredó de su famosa madre, Maribel Yébenes. «Cómo gustarte y gustar. Mis secretos de belleza» es una guía de belleza diferente y muy personal. No es solamente un manual de tratamientos. A través de sus páginas, la autora consigue transmitir al lector la importancia de cuidarse día a día para que tanto hombres como mujeres se sientan mejor por dentro y por fuera.

«Para estar guapo no hay que medir 1.90 ni tener unas medidas de infarto. A estar guapo y a sacarse partido se aprende y se disfruta incluyendo sencillos cuidados en muchos ámbitos de nuestra vida», asegura. La belleza, continua esta experta, «no es sinónimo de perfección, porque depende de los ojos que miren. Por eso es lo más subjetivo que conozco. Es evidente que lo más importante es gustarse a uno mismo pero, en ocasiones, nuestra mente nos juega malas pasadas y somos tan exigentes y estrictos ante el espejo que nos convertimos en nuestro peor enemigo».

Cada uno de nosotros, prosigue Myriam Yébenes, «somos únicos e irrepetibles con alguna característica que podemos potenciar... El cabello, otras veces los ojos, la boca, las manos, las piernas... Pero también la mirada, un gesto o una forma de sonreír y caminar que nos caracteriza. Lo importante es que haya armonía». «La belleza no es lo más importante pero, ¿a que cuando uno se levanta con el guapo subido sale de casa con otra actitud?», pregunta. «Por supuesto que no es lo más importante, pero verte bien ayuda. Ayuda a tu autoestima, a gustarte y a sentirte bien contigo mismo. por ello es importante que cuidemos tanto nuestra salud física como mental».

—¿Cómo aconseja toda una gurú de la belleza que nos cuidemos?

—Lo más importante, sin obsesión. No debemos tratar de cambiar todo nuestro aspecto físico. Como he comentado antes, se trata de resaltar y potenciar los rasgos más bonitos y disimular aquellos que nos gusten menos. No hay que tratar de ser otra persona y cambiar por completo. Se pueden hacer multitud de pequeños cambios naturales sin perder la personalidad ni los rasgos más característicos de cada uno.

—¿Cuánto de mucho o de poco debemos cuidarnos?

—Es imprescindible adquirir rutinas diarias. Es suficiente dedicar 10 o 15 minutos al día. ¿Cuánto tiempo pasamos delante del ordenador, del móvil o de la televisión sin hacer nada? ¡Seguro que todos podemos sacar ese tiempo! En esos minutos se puede conseguir realizar las rutinas cosméticas diarias que harán que nuestra piel luzca más resplandeciente. Aunaque a eso hay que añadir un estilo de vida saludable y una nutricosmética adecuada. Sin duda, una mayor calidad de vida se reflejará en nuestra belleza.

—¿Qué rituales no se salta usted nunca?

—La limpieza y la tonificación para mi son dos sencillos pasos que debería cumplir todo el mundo obligatoriamente, si tiene intención de mantener una piel jóven y radiante. Para eso soy muy exagerada. Soy partidaria de la limpieza doble y hasta triple si fuera necesaria. Quién no se acuerda de aquel mítico eslógan que decía: «el algodón no engaña». Pues no puede ser más cierto. Si no se hace así, el resto de productos no cumplirán bien sus funciones.No importa qué tipo de piel se tenga, para eliminar el maquillaje, o grasa o suciedad debida a la contaminación deberíamos optar por una doble limpieza. Hasta que el algodón no salga completamente limpio, no deberíamos pasar al siguiente producto, el tónico. Insisto: En el trabajo veo que mucha gente da importancia a las cremas hidratantes y los sérums, cuando lo primero que deberían hacer es limpiar y tonificar la piel.

—¿Vale para ellos también?

—Por supuesto. Tanto hombres como mujeres deben utilizar cosméticos.

—¿Podemos compartir cremas con nuestra pareja?

—La distinción entre cosmética masculina y femenina se debe a estrategias de marketing para vender más. La distinción la haría más en función del tipo de piel, mixta, seca o grasa, que de sexo.

—Se oye mucho eso de que las cremas caras son sólo un buen envoltorio. ¿Qué opina usted sobre esto? ¿Se pueden lograr resultados sin gastar 100 euros por tarro?

—En mi opinión, no hace falta gastarse ni 100 ni 500 euros en una crema. Eso es una locura. De hecho a mí personalmente me gustan las pequeñas marcas, no las grandes. La cosmética no es cuestión de marcas, sino de principios activos. Lo que realmente importa es la concentración y penetración de esos activos, y eso lo puede presentar una crema barata. Una buena cosmética es aquella cuyos resultados se notan si no en el momento, sí a las 24-48 horas de su aplicación. En cambio, una crema muy densa o untuosa puede abrirte los poros en menos de 24 horas. También es importante la forma de aplicar los productos, ya que un mal gesto repetido todos los días puede llevar a tener más flacidez o arrugas de las que correspondería.

—En cuanto a estilos de vida.... ¿qué consejo fácil y asequible a nuestros lectores nos ofrece?

—Que beban agua. Es un consejo que todo el mundo se sabe pero pocos ponen en práctica. Porque es algo que parece tan simple, pero que se vuelve complicado en muchísimos casos. A lo largo de mis años de experiencia profesional y en las prácticas en el hospital como enfermera me he encontrado con bastantes personas a las que les cuesta muchísimo beber agua, aun sabiendo que un gesto tan sencillo que aporta tantos beneficios. El agua no solo es buena para la hidratación y para la piel, también protege los órganos del cuerpo y los tejidos. Ayuda a limpiar los riñones de sustancias tóxicas, previene el estreñimiento, contribuye a regular la temperatura corporal...

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