Fumar en los coches delante de niños está prohibido en Reino Unido y se multará a partir del próximo 1 de octubre a quien lo haga
Fumar en los coches delante de niños está prohibido en Reino Unido y se multará a partir del próximo 1 de octubre a quien lo haga - abc
medidas antitabaco

Reino Unido limpia los coches de malos humos y abre el debate: ¿intervencionismo o prevención?

Actualizado:

Cincuenta libras. Algo más de 67 euros. Es el precio de la multa que tendrá que pagar el padre británico que a partir del 1 de octubre próximo vaya fumando en el coche con su hijo menor dentro. O el pasajero que se siente al lado del niño y haga lo propio. La medida, que ya ha sido propuesta y refrendada en la Cámara de los Comunes de Reino Unido, ha movido una gran levantisca política y social durante su tramitación parlamentaria, hasta que, finalmente, este mes de febrero ha quedado aprobada. No obstante, subyace el eterno debate de trasfondo: ¿demasiado intervencionismo del Estado o afán de prevención del mismo? Si se extrapola la cuestión al marco europeo, y en concreto a nuestro país, la controversia no remite, puesto que mientras los sanitarios y asociaciones de lucha contra el cigarro defienden que se proteja a los niños del denominado «humo de segunda mano» o tabaquismo pasivo, fumadores y partidarios del no proteccionismo estatal argumentan que se debe dejar al ámbito de libertad del progenitor el poder de decisión y la responsabilidad de no humear a sus propios descendientes.

Adoptar medidas de protección frente al tabaquismo pasivo en los niños se hace necesario, desde el punto de vista médico, si se tiene en cuenta su racimo de efectos sumamente perniciosos. De hecho, Reino Unido ha llegado a la aprobación de la medida por aplastante mayoría (342 diputados dieron el «sí», frente a 74 que rechazaron la medida) tras ponerse sobre el tablero realidades como que tres millones de niños inhalan malos humos durante los trayectos en turismo, de acuerdo con los datos facilitados por la Asociación Médica Británica (BMA). Más de 430.000 niños están expuestos cada semana al humo que se concentra en los coches, informa por su parte la Fundación Británica del Pulmón (BLF, en sus siglas en inglés). Los parlamentarios británicos compartieron también cifras como que el humo del cigarrillo en el habitáculo del coche es hasta 11 veces más tóxico que el de los bares y 23 más que el que se concentra en una casa. Es decir, que un padre fumador contamina a su hijo muchísimo más en el momento en que enciende el pitillo dentro del vehículo que si lo hace junto a la cuna de su hijo, por poner un ejemplo.

El doctor Carlos Jiménez dirige el programa de Investigación y Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Es un divulgador incansable de los efectos agresivos que ocasiona el humo en los niños que lo inhalan. El monóxido de carbono y el alquitrán penetran con mayor facilidad en las vías respiratorias de los pequeños. Afectan a su proceso de desarrollo, su crecimiento pulmonar, la formación de células, disparan la vulnerabilidad del menor a ser fumador en su madurez... «Lo que se ha probado científicamente es que los niños que viven expuestos al humo contaminado van a sufrir un incremento de las infecciones otorrinolaringológicas, aumento de rinitis, laringitis y otitis. En principio, parecen enfermedades no demasiado peligrosas, pero no es menos empírico que la principal causa de sordera en los niños es el padecimiento de otitis, así que no hablamos de algo banal», apunta el facultativo. Además, indica también que hay tumores más frecuentes en los menores que han vivido expuestos al tabaco de manera pasiva, como el renal de Willims. «Se sabe también que los niños sometidos a tabaquismo pasivo sufren crisis de broncoespasmo, que son como pitidos en el pecho, crisis asmáticas», detalla el doctor Jiménez.

Por su parte, Mónica Patricia Hein Wertz es la presidenta honorífica de la Asociación Española contra el Tabaquismo y Cáncer. Doctora en Medicina Interna y Neumología, actualmente en el Hospital comarcal Virgen de Altagracia de Manzanares, en Ciudad Real, cuenta por años de experiencia los casos de padres fumadores a quienes aconseja escuchar más y mejor a sus hijos. «El 82% de los hijos de padres fumadores preguntados -repasa una encuesta reciente- afirma que preferiría que no lo hiciesen, el 78% querría que no fumasen en el coche, el 42% que el tabaco les hace toser o sentirse enfermos...». Aun así, la doctora es optimista porque ha observado que la concienciación acerca de la necesidad de proteger al chiquillo es cada vez mayor por parte de la sociedad española. Y que los progenitores con la adicción cuidan más a sus hijos. «Siempre hay casos de personas herméticas y cerradas con el tema del tabaco, incluso hay personas que tienen el fumar dentro de casa o el coche como algo cultural, gente que al principio nunca acogería bien una medida como la de Reino Unido, pero después caminaría, como lo ha hecho con otras iniciativas implantadas, hacia la convivencia con ellas», considera.

Un 24% de la población española mayor de 16 años fuma en la actualidad y una cifra similar a la de Reino Unido, medio millón de niños, viaja semanalmente junto a un fumador dentro del turismo familiar. Abunda la doctora en su tesis anterior: «Toda medida de intervención en el mal hábito causa rechazo al inicio -piensa-, pero se terminaría por modular su postura al conocer las devastadoras consecuencias que tiene sobre los pequeños el humo de segunda y tercera mano en los vehículos». Según explica la neumóloga, el de «tercera mano» es el reguero de sustancias tóxicas que queda impregnado en el salpicadero y demás elementos del coche y que los pulmones inmaduros y el sistema inmunitario todavía por desarrollar de los menores no asumen. «El propio precio del coche de un fumador se devalúa por los efectos que producen estos malos humos sobre el habitáculo», aporta como curiosidad.

La especialista arguye que en cuanto conociese los casos de meningitis bacteriana a que conduce el tabaquismo pasivo entre los menores, las muertes súbitas de niños relacionadas directamente con el mal hábito o la ingente cantidad de ingresos hospitalarios de retoños que se vinculan con el vicio de sus progenitores o de su entorno, el padre de familia moldearía su contundente discrepancia en origen. Lo mejor para España sería que, antes de importar la expeditiva medida británica, «se emprendiese una gran campaña de sensibilización entre los padres», ya que, indica la doctora Hein, «en pro de la salud no hay medidas demasiado drásticas». Y, después, esos mismos padres serían más proactivos a su implantación.

Menos factible a corto plazo la advierte el doctor de la Separ. Carlos Jiménez reconoce que la medida no se trasladará «de manera inmediata» a nuestro país, porque entre otras cuestiones, Reino Unido lleva la delantera en la prevención antitabaco y también en la concesión de ayudas a los fumadores que deseen dejar el perjudicial hábito, indica. Por ello, de acuerdo a su nivel de intervencionismo desde el sistema sanitario público, esta iniciativa es «coherente» en la isla. Esos mismos años de ventaja fueron los que provocaron que España fuera a la zaga -y se cumplieron cuatro años el pasado 2 de enero- de la prohibición de fumar en todos los locales públicos con el endurecimiento de la norma posterior al eliminar los puntos de fumadores en aeropuertos y prohibir el cigarro a las puertas de los hospitales, los parques y los colegios. Pasado este cuatrienio, todos los estudios de las sociedades de galenos dictaminan que se han recortado de manera significativa el número de nacimientos prematuros y el de ingresos hospitalarios de adultos por infarto y de menores por asma. Quizás por elllo y respecto a la polémica actual, la Organización Médico Colegial ya se ha pronunciado a favor de estudiar la implantación de la iniciativa de Gran Bretaña en nuestro país.

Otros países que ya lo aprobaron

Reino Unido no es el primer país que regula el humo dentro del vehículo cerrado (se hace una salvedad cuando se lleve a niños en coches descapotables). Los conductores o pasajeros que acompañen a un menor tampoco pueden prender un cigarro en Australia, Sudáfrica, algunas regiones de Canadá y estados de Norteamérica, además de Chipre, en Europa, con una normativa similar a la que entrará en vigor este año en Gran Bretaña.

En el contexto europeo, sirva a la reflexión una última estadística que aporta la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica: España es el país donde una mayor proporción de padres fumadores admite sin pegas que lo hace delante de sus vástagos, un 92% de ellos. En coherencia, el doctor Jiménez considera que la británica es «una medida que hay que saludar, es buena» desde la óptica sanitaria en un país al que «debería emular España» porque su financiación publica se aviene a pagar tratamientos eficaces para abandonar el tabaco. Su apuesta, alerta el doctor, «ha dado unos resultados excelentes» y Reino Unido se encarama como uno de los países donde ha caído la adicción de forma más enérgica. «El objetivo de todo médico es mejorar la calidad de vida, así que le doy la bienvenida a ésta y a todas las medidas de este tipo», remacha el especialista.

Un metaanálisis de once estudios publicados en la revista «The Lancet» aportó luz respecto a un hecho: las legislaciones antitabaco se orientan a la población adulta cuando se debería pensar en que los niños suponen más de una cuarta parte de las muertes derivadas de los malos humos.