AMOR

Cuatro hábitos para mantener (o recuperar) la pasión... sin cambiar de pareja

El autor del libro «El Amor excelente» nos cuenta cómo hacer para que la convivencia no apague la llama

Cuatro hábitos para mantener (o recuperar) la pasión... sin cambiar de pareja

¿Es verdad que tarde o temprano la pasión se tiene que morir? ¿O que la convivencia mata la pasión? ¿y que esta no se puede recuperar una vez perdida? La pasión nos atrae y aterra a la vez, por eso algunos somos adictos a las relaciones mientas que otros prefieren aislarse de sus turbulencias. Pero... ¿de qué pasión estamos hablando? Lo primero que deberíamos hacer, según explica Fady Bujana, experto en terapia de pareja y autor del libro El Amor Excelente, es definir la pasión. Para él, la pasión es «la energía que emana de nuestro propio espíritu cuando nos sentimos "inspirados", "en espíritu", o sea, cuando nos permitimos percibir la dimensión espiritual de cada experiencia. Y no hay experiencia más espiritual que la del amor, ya que nos pone en contacto con lo más profundo de nosotros mismos». En concreto, la pasión a la que se refiere Bujana, emana de un amor especial, con una dimensión profundamente espiritual, que él llama «amor excelente». Un amor, dice este coach personal, «que crece cada día, cocinándolo lentamente y a conciencia». Esa es, a su juicio, la pasión que no se pierde. «Porque parte del amor excelente, que se cocina como el buen pan. Y de la misma manera que el pan alimenta, deleita y calienta el cuerpo, el amor excelente alimenta, deleita, y calienta el espíritu».

Y como el pan, el amor excelente tiene, para Bujana, estos cuatro ingredientes, que permiten mantener la pasión sin cambiar de pareja:

1. Empatía. A menudo, una relación no acaba de cuajar, porque, a pesar de estar metidos hasta el cuello, sus integrantes siguen albergando dudas sobre el otro, sobre uno mismo, o sobre la viabilidad de la relación. En algún momento hay que saber desprenderse de la duda, tomar una decisión y entrar de una vez en la relación, creando una nueva historia acerca del otro, sus motivos e intenciones. ¿Serás capaz de «ver el mundo a través de sus ojos»? Es importante, explica este experto, «comprender las principales necesidades y motivaciones profundas de cada persona, que tienen que ser satisfechas para la buena marcha de la relación».

2. Entusiasmo. Uno de los requisitos del amor excelente es tener un nivel de energía lo bastante alto para poder sentir pasión. Una persona que se siente cansada, que tiene la sensación de estar agotada y con la energía por los suelos difícilmente podrá soportar los remolinos de la pasión si es que llega a sentirla. Para poder seguir adelante y crecer con tu pareja, explica Bujana, «tienes que ser capaz de controlar tus niveles de ansiedad y encontrar dentro de ti la energía y el entusiasmo necesarios para vivir los procesos del amor. El entusiasmo (y la colaboración) son como el agua para el pan: no solo mantienen la mezcla fluida y maleable, sino que son los ingredientes necesarios para que los demás se fundan en uno. Se trata de saber encontrar al otro, honrarlo y apoyarlo desde el compromiso personal y con entusiasmo. El entusiasmo es la base de la pasión».

3. Espiritualidad. Para que fluya la pasión tiene que haber intimidad y para poder intimar realmente con una persona, hay que estar dispuesto a conectar con su esencia, su propósito vital y asumir el riesgo de ver y ser visto. La intimidad se fundamenta en la vulnerabilidad, que es la capacidad de abrirse al otro. La vulnerabilidad es la levadura del amor», compara el autor de El Amor excelente.

4. Erotismo. Para llegar a ser excelente e interesante, el pan (como el amor) deber tener su punto óptimo de sal, dice Bujana. Y lo que sala el amor, asegura, es el erotismo. «El erotismo, que es función del cerebro, es esa telaraña de guiones e imágenes que alimentan el deseo y la vida íntima humana. Para "salar" la relación hay que crear y aderezar a conciencia una historia erótica que nutra y aumente la polaridad de la energía sexual de la pareja. Sin polaridad, la energía sexual se atasca ya que, como toda energía, solo puede fluir entre polos de carga opuesta, en este caso, masculina y femenina. Masculino y femenino, ojo, se refieren en este caso a la esencia sexual o «carga» de cada persona, no a su género», matiza. Y para aderezar a conciencia tu historia, sugiere Bujana, «prueba a añadirle una pizca de curiosidad, otra de variedad y aventura y finalmente algo de riesgo».

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