Familia - Parejas

El sexo después de la menopausia

Consejos para afrontar la etapa de la madurez

Anuncios de perfumes, ropa seductora, de coches, de joyas, todo lo bonito siempre representado por modelos jóvenes que no pasan de los 25 años. Después están los anuncios de la limpieza del hogar y del cuidado de los niños que siempre cuentan con la mujer de unos treinta años (siempre con alianza) y ya los últimos, los de pérdida de orina, que entonces sí recurren a la mujer madura, con canas.

¿Por qué es tan invisible la mujer madura en la publicidad? ¿Esto es así en la vida real? Obviamente, no. Mujeres después de la menopausia hay muchas pero parece que nuestra sociedad premia y valora más la belleza de la juventud en lugar de valorar lo que aporta la madurez:serenidad, conocimiento, sosegamiento, valores muy útiles para una vida.

La sexualidad, tan presente en nuestras vidas y, por ende, en la publicidad, no es una excepción. Es como si las mujeres a partir de la menopausia o de los cincuenta años (la media de edad se sitúa entre los 45-55) dejaran de tener una vida sexual, muchas veces muchísimo más plena que la que dejaron atrás en su época fértil. ¿Por qué? Por varios motivos: principalmente el miedo a un embarazo no deseado desaparece; suelen tener una pareja estable y, a esa edad, muchas mujeres descubren la increíble placidez de saber qué se quiere en la vida sin ninguna duda.

Qué es la menopausia

Miriam Al Adib Mendiri es ginecóloga y obstetra en el Servicio Extremeño de Salud, con una dilatada experiencia en los problemas que afectan a la mujer a lo largo de las diferentes etapas de su vida, en su maternidad, sexualidad, etcétera... Tiene dos consultas privadas en las localidades de Zafra y Almendralejo. Muy activa en las redes sociales, a través de su blog www.miriamginecologia.com, resuelve constantemente dudas de la gente de manera altruista. Ella explica, en primer lugar, qué es la menopausia desterrando muchos mitos: «Es una etapa (que no una enfermedad) en la que desde el punto de vista biológico podemos decir resumidamente que consiste en el cese de la actividad ovárica, por tanto los estrógenos bajan, lo cual justifica una serie de cambios, entre ellos la retirada de la menstruación y cese de la etapa reproductiva. Pero aparte de esto, se producen otros cambios más, que son muy variables de una a otra mujer y así podemos ver desde mujeres que apenas notan cambios (salvo la ausencia de la regla) hasta mujeres con muchísima sintomatología por la caída de estrógenos: síndrome climatérico (sofocos, insomnio, irritabilidad...), atrofia genitourinaria, y a más largo plazo osteoporosis y enfermedad cardiovascular. Entre ambos extremos hay todo un abanico de posibilidades».

«Hay mujeres que viven la menopausia con toda su plenitud»Dicho de otra manera, «el hecho biológico de bajar los estrógenos no va a repercutir de la misma manera en la calidad de vida de todas las mujeres, habiendo mujeres que viven esta etapa con toda su plenitud y en cambio otras en las que supone un auténtico impacto negativo». ¿Qué pasa entonces con la sexualidad? Porque la mujer tiene muchísimas fases a lo largo de su etapa sexual. Por cierto, que el embarazo y la lactancia también forman parte de ella.

La sexualidad

Para la doctora Al Adib «el impacto en la sexualidad será de mayor o menor grado dependiendo del impacto en la calidad de vida, es decir, es lógico entender que si una mujer está muy sintomática, con mucha sequedad vaginal, con muchos sofocos, irritabilidad... influirá en su calidad de vida, incluyendo la esfera sexual».

Sin embargo, y a pesar de que nuestra condición biológica es sumamente importante, los factores psicológicos, el entorno en el que vivamos, nuestro estilo de vida, la situación personal, es decir, muchas circunstancias influyen en el desarrollo de una vida u otra. Miriam Al Adib es muy clara en este aspecto y reconoce que «no podemos caer en este reduccionismo, existen muchos otros aspectos que inciden en la sexualidad: aspectos psicológicos, sociales, culturales... Todo lo que pase en la menopausia no va a deberse exclusivamente a lo biológico».

«La sexualidad está influida por factores biológicos, psicológicos, sociales...»Por su experiencia con mujeres y, especialmente por sus amplios conocimientos, Miriam prefiere decir las cosas por su nombre, no hablar de la sexualidad con medias verdades y explicar las cosas desde los razonamientos biológicos y antropológicos del ser humano, en este caso, de la mujer: «En nuestra cultura tendemos a pensar en una sexualidad reduccionista limitándola a la genitalidad, a un rango de edad determinado, al coito y/o a la reproducción, cuando en realidad es un espectro muy amplio tal y como lo define la Organización Mundial de la Salud: Un aspecto central del ser humano, a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencia o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales».

Es un estatus en otras sociedades

Entendemos, por tanto, que la sexualidad es algo inherente al ser humano desde que nace hasta que muere lo que significa que de ninguna manera se acaba con la llegada de la menopausia, es más algunas mujeres hasta descubren otros aspectos de su sexualidad mucho más placenteros. Otra sexualidad antes no explorada, y en todo esto tiene mucha influencia la situación vital en ese momento así como también los aspectos socioculturales.

¿La menopausia disminuye el deseo o es un mito? Según la doctora «no podemos determinar que sea por algo exclusivamente biológico. No negamos que se produzcan cambios biológicos (caída de estrógenos), pero insistimos que no siempre estos cambios se traducen siempre en síntomas, obviamente en las mujeres que sí son muy sintomáticas (sofocos intensos, irritabilidad excesiva, sequedad vaginal intensa...) habrá un impacto en la calidad de vida y por tanto, muy probablemente en su sexualidad», concluye.

«Con la menopausia se puede gozar de la sexualidad incluso más que en la juventud»La doctora siempre habla a sus pacientes con el cariño que ellas se merecen y les recuerda que «la menopausia en una mujer que acepta sin problemas esta etapa, que no tiene grandes problemas, que vive la vida entendiéndola como un precioso proceso maduración de estabilización de las emociones, de plenitud, de serenidad puede gozar de una sexualidad incluso mucho más plena que en su juventud».

La doctora recuerda que para las mujeres tailandesas la menopausia supone una posición social y una liberación del vínculo sexo-procreación (Punyahorta y Dennerstein, 1997). Para las mujeres indias es una etapa donde ganan prestigio y poder, tanto en la familia como en la sociedad. Por el contrario, en Occidente, esta fase de la vida se asocia con pérdida de estatus y de la sexualidad (Kaur, 2004).

Consejos

• Aceptación: no negar los cambios: el cuerpo cambia, la energía no es la misma, los hijos vuelan del nido, etc. Este es el punto de partida, pues no podemos vivir negando la evidencia, ya que todo se volvería contra nosotras mismas.

• Aceptar no significa para nada resignarse, cuando aceptas no reprimes, no niegas lo que te pasa. Aceptar es compatible con cuidarse. Resignarse, en cambio, sería descuidarse y abandonarse para acabar siendo una doña Rogelia.

• Hay que tener en cuenta que mientras estamos vivas queda mucho por aprender, por vivir, por crear, emprender… Por tanto, aceptar, sí; resignarse, no y abandonarse no.

• Cuidarse. A muchas mujeres, acostumbradas a cuidar a los demás (a sus hijos, sus padres, sus sobrinos…), les cuesta mucho dedicarse sus mimos, sus cuidados a sí mismas.

• Cuidar la salud física, mental, espiritual, tener una red social de soporte y también, por qué no, cuidar de la imagen, la belleza, pero sin la obsesión de permanecer encorsetada en un cuerpo joven, por eso es tan importante aceptar los cambios. ¿Por qué la belleza en la mujer ha de ser joven? ¿Acaso una mujer con arrugas no puede ser bella?

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