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Mediación familiar, una forma más rápida y económica de resolver conflictos de pareja

El 80% de las personas que acuden de forma voluntaria a un proceso de mediación familiar logran un acuerdo, frente al 20% que llega derivado por un juez

Mediación familiar, una forma más rápida y económica de resolver conflictos de pareja

Se trata de una opción poco utilizada en España. Sin embargo, los datos señalan que el 80% de las personas que acuden de forma voluntaria a un proceso de mediación familiar logran un acuerdo, porcentaje muy alejado del 20% que lo consigue cuando los casos llegan remitidos por un juez.

Si es así, ¿por qué solo un 1% de la población española acude a mediación por cuenta propia? «La razón no es otra que el desconocimiento generalizado —asegura Julia Pérez, directora de la Unión de Asociaciones Familiares (Unaf)—. Por este motivo, es importante dar a conocer que es una fórmula mucho más barata y rápida que plantear una demanda en los tribunales. En concreto, la mediación tiene una duración de entre cinco y doce sesiones de una hora cada una y el coste económico es menor, pero también el emocional porque no supone tanto desgaste psicológico para las partes implicadas.

Hasta la fecha, la mayoría de las personas que acuden a este método lo hacen por el boca a boca, al conocer a otras parejas que llo han utilizado y les ha ido bien.

Ana Cobos, presidenta de la Amecom (Asociación para la Medicación Civil o Mercantil), añade que «las asociaciones encontramos serias dificultades para aplicar la mediación precisamente porque no se conoce, no se promueve y, por tanto, no se demanda». «Esta es una de las razones —puntualiza Carmen Rodríguez— por la que las diversas entidades implicadas solicitamos a la Unión Europea la declaración del 21 de enero como Día Europeo de la Mediación».

El objetivo principal de esta campaña es lograr un mayor reconocimiento de la mediación y contribuir a unificar criterios fundamentales en el marco europeo. «Contar con esta fecha señalada —explica—supondría la promoción de iniciativas vinculadas a la acción mediadora y el apoyo de los poderes públicos, a través de políticas y recursos, al reconocimiento y acceso a los servicios de mediación por parte de toda la ciudadanía».

El servicio de mediación en casos de separación o divorcio es un servicio en el que las parejas aceptan la intervención de una tercera persona, «mediador», con la finalidad de llegar a acuerdos que les permitan reorganizar su relación como padres, identificar los intereses en común y, de esta forma, establecer una negociación que desemboque en acuerdos satisfactorios para toda la familia, y de forma especial para los hijos.

Se puede acceder a él acudiendo a los servicios sociales de ayuntamientos de toda España, a través de los Centros de Apoyo a la Familia de las comunidades, o derivados por el juez. «El éxito del proceso es claramente mayor cuando la pareja decide acudir a él de manera voluntaria, lo que demuestra un interés de ambos por llegar a un acuerdo común. Sin embargo, cuando llegan a la mediación a través de los tribunales es más difícil conseguir consenso porque cada parte está ya muy posicionada en su postura», apunta Carmen Rodríguez, directora general de la Asociación Española de Mediación.

En cualquier caso, «una vez logrado un acuerdo —matiza Ana Cobo—, estos son estables y se cumplen durante una media de cinco años y si se desea modificar basta con acudir a un nuevo proceso». La validez de estos acuerdos pueden materializarse ante un notario, y en caso de incumplimiento existe la posibilidad de acudir a un juzgado a exigir el cumplimiento de la resolución, que se considera similar a un sentencia.

Perfil mayoritario

Hasta la fecha, el perfil mayoritario de las parejas que acuden a mediación familiar es de entre 40 y 49 años de edad, con una media de 10 años de convivencia y con dos hijos. Pero también se aprecia un aumento de los casos que acuden a la mediación por conflictos generados cuando uno de los dos se queda en paro, en personas mayores en los que existe un desgaste en la relación y entre parejas con hijos adolescentes, con discrepancias sobre su educación, ha añadido.

«En parejas jóvenes —explica la mediadora Begoña González— surge la crisis por diferencias ante el nacimiento de un hijo; en parejas de mayor duración, por dificultades de comunicación, diferencias en los criterios educativos de sus hijos o por la aparición de terceras personas; mientras que en las relaciones más prolongadas, se producen ante la jubilación de uno de ellos o el abandono de los hijos del hogar familiar», son algunos de los casos que abordan en la Unión de Asociaciones Familiares.

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