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Padre e hijos

Vencer la anorexia es más fácil en familia

Los padres pueden precipitar la recuperación de sus hijos enseñándoles hábitos normales de alimentación

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La anorexia nerviosa es una terrible enfermedad que afecta a alrededor del 0,5% y el 0,7% de las adolescentes, sin embargo tiene unas tasas de suicidio más altas que cualquier otro trastorno psiquiátrico. Los pacientes con anorexia nerviosa distorsionan la imagen de su propio cuerpo, creyendo erróneamente que tienen sobrepeso. Por ello, hacen ejercicio en exceso y se niegan a comer lo suficiente para mantener un peso corporal saludable.

Un estudio de los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, evidencian una gran mejoría de los pacientes que son ayudados de la participación de los padres en el tratamiento de la anorexia.

«Durante mucho tiempo, la gente culpó a las familias de causar anorexia y pensaron que deberían quedar fuera del tratamiento», explica James Lock, profesor de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de la Universidad de Stanford y coautor del trabajo. «Sin embargo, este estudio sugiere que si se involucran en el tratamiento, las familias pueden ser de utilidad, y que el tratamiento centrado en la familia funciona más rápido y de forma más rentable para la mayoría de los pacientes», añade Lock.

Son dos las terapias que, basadas en la familia, son eficaces en la lucha contra la anorexia nerviosa en adolescentes. Una de ellas se centra en enseñar a los padres a ayudar a los niños a comer normalmente y recuperar el peso en casa; el otro, intenta resolver dinámicas familiares difíciles.

Ambos tratamientos produjeron tasas similares de recuperación de la anorexia, pero los pacientes tratados con el primer modelo aumentaron de peso más rápido y necesitaron menos hospitalización, según detectaron los autores del estudio, en el que los pacientes tenían entre 12 y 18 años y habían sufrido anorexia durante una media de 13,5 meses.

«El mensaje que se intenta trasladar a los padres es que, en primer lugar, existe un buen tratamiento disponible para su hijo que esté luchando con la anorexia"», resalta Stewart Agras, profesor emérito de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de Stanford y autor principal del nuevo estudio.

Enseñar a los padres

Al inicio de la investigación, todos los pacientes tenían un peso corporal de al menos el 75% de lo que se considera ideal. Todos tenían al menos un padre que accedió a participar en el tratamiento, que consistió en 16 sesiones de terapia de una hora en un periodo de nueve meses, evaluándose su éxito al final de ese tiempo y de nuevo un año más tarde.

La terapia que se centró en enseñar a los padres a ayudar a sus hijos a comer normalmente otra vez era menos de la mitad de caro que el enfoque de la dinámica familiar, principalmente porque los pacientes pasaron menos tiempo en el hospital. Sin embargo, esta segunda terapia fue más efectiva para un subgrupo específico de pacientes: aquellos que también tenían síntomas graves de trastorno obsesivo-compulsivo.

«Creemos que los padres son capaces de interrumpir los comportamientos que respaldan la anorexia el tiempo suficiente para que los pensamientos y las cogniciones que van con la enfermedad disminuyan», señala Lock.

Abordar la anorexia durante la adolescencia es la mejor esperanza para la remisión a largo plazo, según Agras. «Cuanto más tiempo pasa, la anorexia es más difícil de tratar. La idea es tratar el trastorno en la adolescencia para evitar que más adultos se conviertan en anoréxicos».