Familia - Padres hijos

Cómo afrontar los problemas que han destapado las vacaciones

Marcarse pequeñas metas hasta las navidades le ayudará a resolver los conflictos que han surgido durante el descanso estival

Cómo afrontar los problemas que han destapado las vacaciones

Gran parte de los españoles que han disfrutado de unas vacaciones han regresado ya a sus casas. Muchos habrán descansado, se habrán relajado y han tomado fuerzas para la rutina diaria que ahora les espera. Pero para otros el descanso estival no ha sido todo lo grato que esperaban, ya que se han destapado problemas que permanecían ocultos por la vorágine del resto del año. Ahora es el momento, con la energía renovada, de hacer frente a esas situaciones que, de no atajarse, pueden conllevar serias consecuencias.

Los conflictos con la pareja, con los hijos más pequeños y más mayores, con la familia política, los económicos.... suelen descubrirse en vacaciones, e incluso también los problemas personales, porque a veces durante un periodo de relax uno mismo se da cuenta de que no está a gusto consigo mismo, que algo falla... Sin embargo, todo se puede superar con optimismo y planteándose pequeñas metas, como recomiendan dos psicólogas del Centro de Psicología Álava Reyes.Silvia Álava, directora del área infantil, y Mila Cahue, psicóloga de pareja y autora del libro «Amor del bueno», explican por qué surgen estos conflictos y ofrecen los consejos para afrontarlos tras el regreso del descanso:

Roces con la pareja

Muchos conflictos entre la pareja surgen porque no se han organizado las vacaciones y se ha dejado todo a la espontaneidad. Eso da lugar a muchos roces, sobre todo, cuando hay hijos y familia política de por medio. «En definitiva, las vacaciones ponen a prueba la capacidad de la pareja para atender las necesidades de unos y otros y hacer un plan en el que todos queden contentos», explica Mila Cahue.

Aunque a veces los problemas ya vienen de atrás, de una relación que ya está debilitada desde antes. «Las vacaciones pueden suponer la gota que colme el vaso —dice Cahue—. No hay que tomar decisiones en caliente, es mejor hablar sobre todo lo que está ocurriendo en la pareja para intentar buscar soluciones».

Conflictos con los hijos

Durante el curso escolar los más pequeños siguen unas rutinas, horarios y pautas muy marcadas que les ayudan a tener más seguridad. Esto se pierde en vacaciones, por eso muchos «niños se portan peor, les cuesta obedecer, demandan más atención del adulto porque saben que sus padres están de vacaciones, se vuelven más exigentes e incluso un poco tiranos», explica la psicólogo Silvia Álava. Pero eso se acabó. A partir de ahora es necesario «volver a la rutina, empezar a marcar unos horarios, fijar normas en casa así como las consecuencias de no cumplirlas (por ejemplo «no podrás ver la televisión hasta que estén los deberes realizados»...)...», recomienda la psicóloga.

Y en los adolescentes influye también la ruptura de la rutina. Eso da lugar a una negación continua sobre lo que quieren hacer, a las protestas por la hora de regreso a casa, por las actividades que pueden o no hacer... «Aunque ya son más mayores ellos todavía necesitan de sus padres —afirma Álava—, que les vigilen aunque no sea de forma directa. Es también de gran utilidad marcar pautas, horarios, rutinas, darles privilegios (móvil, ordenador, salir con los amigos) siempre que se lo ganen con su conducta y esforzándose en los estudios».

Problemas económicos

La falta de capacidad para encontrar una solución a los problemas económicos es lo que causa malestar con uno mismo y con la familia. Y como apunta Mila Cahue no hay más solución que «sentarse a hablar de ello con la pareja hasta que quede claro lo que está ocurriendo» y por dónde se pueden encontrar soluciones.

También los hijos, cuando son más mayores, deben conocer la situación, pero sin detalles, y sin hacerles partícipes de las penurias. «No hay que dejar que los problemas económicos minen su seguridad y confianza», aconseja Silvia Álava. «Eso no significa que no les podamos decir que cuesta mucho ganar el dinero, que hay que ir a trabajar para conseguirlo, que mucha gente no tiene trabajo...». Una de las bases de la felicidad, dice la psicóloga, radica «en valorar lo que tengo y no frustrarme por lo que no tengo».

Conflictos internos

Cuando el malestar es a nivel personal, también hay pequeñas cosas que se pueden llevar a cabo para mejorar. «Hay que poner en marcha un plan de acción, no con grandes metas, sino planteándose pequeños objetivos a conseguir en fechas concretas y una hora en nuestra agenda para darles prioridad», apunta Silvia Álava.

Toda la actualidad en portada

comentarios