padres e hijos

¿Se puede evitar un parto prematuro?

Se estima que el 70% de los bebés que no nacen a término sale adelante perfectamente, mientras que el 30% restante sí tiene secuelas

Cuando una pareja celebra la noticia de que va a tener un hijo, ninguno piensa que el pequeño puede nacer prematuro. Se imaginan que, tras el parto, podrán tenerle en brazos y se imaginan su carita y se preguntan si será un llorón, si comerá mucho o no y si les dejará dormir por las noches. Sin embargo, en nuestro país el 7% de los niños nace antes de cumplir la semana 37 de gestación (de las 39 que supone un embarazo a término).

Según Manuel Sánchez Luna, presidente de la Comisión de Estándares de la Sociedad Española de Neonatología y jefe del servicio de Neonatología del Hospital Gregorio Marañón, es complejo saber porqué no se consigue reducir el número de partos pretérmino en nuestro país. «La prematuridad es un índice de calidad de salud de un país, y aunque en España tenemos una tasa de prematuridad baja comparada con países con peor nivel sanitario, como Estados Unidos donde la prematuridad supera el 12%, sería muy deseable disminiurla aún más».

A menor número de semanas y menor peso, mayores serán las complicaciones que puede sufrir un bebé. Para Ramona Pozuelo, presidenta de la Asociación de Padres de Niños Prematuros (Aprem), entre los problemas más comunes destacan los siguientes:

—inmadurez de los pulmones, lo que provoca dificultad respiratoria y posibles infecciones.

—falta de maduración del sistema nervioso, lo que supone un riesgo de herrorragias cerebrales y condiciona en gran medida la evolución de su derarrollo.

—inmadurez de su sistema defensivo, lo que hace que sean muy vulnerables a contraer infecciones.

Según Aprem, no existen datos actualizados sobre el porcentaje de niños prematuros que quedan con secuelas, pero se estima que el 70% sale adelante perfectamente, mientras que el 30% restante sí tiene secuelas, que no tienen porqué ser graves. «Uno de los problemas en estos pequeños es que, aunque son biológicamente sanos, pueden presentar secuelas tardías que suelen aparecer cuando se produce la escolarización o, incluso en la adolescencia. Problemas en su desarrollo físico, en el aprendizaje y también emocionales. Desde nuestra asociación defendemos la necesaidad de realizar un estudio serio y profundo sobre este asunto», apunta Ramona Pozuelo.

Pero, ¿se puede evitar un parto prematuro? Los especialistas en la materia aseguran que hay ciertas circustancias que pueden dar lugar a que un parto se produzca antes de tiempo:

—La salud general de la mujer.

El retraso en la edad materna del embarazo.

—El tabaquismo.

Una mala nutrición.

—El estrés de las gestantes.

—El empleo de técnicas de reproducción asistida en parejas con problemas de fertilidad que consiguen una gestación a una edad más avanzada que la población con gestaciones espontáneas.

—Los embarazos múltiples. Mientras que en las gestaciones únicas el riesgo de prematuridad es inferior al 6%, en las gestaciones dobles más de la mitad de ellas no llegan a término y, en las triples es anecdótico que alcancen la semana 39.

Para evitar, en la medida de lo posible la posibiliad de un parto prematuro, los expertos en la materia recomiendan a la pareja que antes de planificar un embarazo acuda al ginecólogo para que les informe sobre las pautas recomendables a seguir: tomar ácido fólico, dejar de fumar, llevar una alimentación adecuada, bajar de peso si fuera necesario... Y, sobre todo, una vez logrado el embarazo deseado, cumplir con todas las revisiones que recomiende el ginecólogo. De esta forma, se pondrán en práctica todas las medidas para luchar contra una gestación antes de término, «lo que no se puede hacer es asegurar al 100% que siguiendo todas las indicaciones se llegue a la semana 39. Existe un porcentaje pequeño de partos prematuros de los que se desconoce la causa».

Es muy importante que los padres se tomen en serio una serie de pautas por el buen desarrollo del embarazo y el buen estado de salud de la madre. «Nadie está preparado para tener un hijo prematuro —explica Ramona Pozuelo—. Un parto que no llega a término supone para los padres grandes dosis de angustia, miedo, soledad, incertidumbre y estrés... Es una experiencia muy traumática y, aunque en la mayoría de los casos salen adelante, este trance permanece siempre en la memoria de los padres. No son pocas las madres que se culpan de ello martirizándose con la pregunta de qué han hecho, o qué no han hecho, para que su hijo llegue a este mundo antes de tiempo».

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