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Polémica por la ley que permite a las adolescentes embarazadas no ir a clase

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María tiene 15 años, sale con Juan, un chico de su instituto de 17 años desde hace tres meses. Para ella Juan ha sido su primer novio pero no su primera experiencia sexual. Antes ha habido dos chicos más aunque nunca llegaron a tener una relación seria. Juan es el chico más guapo de la clase y muchas suspiran por él. María, erróneamente agradecida por haber sido la escogida, hace todo lo que él le pide y entre esas peticiones está tener relaciones sexuales sin preservativo. Hace dos meses María se dio cuenta de que no le venía la regla y tras unos días de incertidumbre se lo contó a su madre. Acudieron rápidamente al médico y se confirmó. Estaba embarazada de seis semanas. Ambos están ahora destinados a asumir una paternidad que quizás les venga grande por su falta demostrada de madurez. Puesto que ninguno contempla la posibilidad del aborto, tienen delante de ellos un futuro incierto. ¿Seguirán estudiando? ¿Seguirán viviendo cada uno en casa de sus padres? María tiene esas dudas y otra mucho más cercana. ¿Quiere seguir acudiendo al instituto? Todo el mundo ya sabe que está embarazada, esa no es la cuestión, no desea ocultar el embarazo, lo que no desea son las miradas inquisitorias de la gente.

Lo cierto es que estar embarazada con 15 años en la especie humana es, desde el punto de vista biológico, bastante normal. Hoy en día sin embargo ya no parece lo más común. De ahí que a ella le dé vergüenza, algo que no debería ser así. El parlamento regional de Murcia ha aprobado una ley que permitirá a las adolescentes embarazadas no acudir a clase sin perder por ello el derecho a examinarse. Algunos colectivos han aplaudido esta decisión porque de alguna manera busca proteger a la menor del escarnio y otros, por el contrario, consideran la medida contraria a normalizar los embarazos, es decir a educar a los jóvenes en tomar conciencia de que estas cosas suceden y no deben ser motivo de mofa.

¿Preparadas psicológicamente?

Diana Sánchez, psicóloga perinatal y sexóloga que consulta en Madrid, cree que la actitud de los padres ante esto es vital: «Es básico el apoyo de los padres a sus hijas cuando les dan una noticia de este tipo. Debido a que seguramente, a pesar de haber tomado la decisión de forma autónoma, la adolescencia es una edad que se caracteriza precisamente por la duda permanente, por la falta (en muchas ocasiones) de confianza y autoestima». La adolescencia representa demasiados cambios. «No olvidemos que la adolescencia habla de eso, de que adolece, es una etapa de falta de madurez, pero de muchas transformaciones internas y crecimiento, pero a veces sin una dirección clara de lo que se quiere hacer en la vida», opina la psicóloga. Para Diana Sánchez no es una edad en la que la mujer esté preparada psicológicamente hablando para afrontar una maternidad. No al menos en esta época y nuestra cultura: «es común creer que se es invencible, pero para una maternidad o paternidad imprevista no estamos preparados en nuestra sociedad. Por todo lo anterior, es básico dar mensajes de apoyo continuo, pero no sólo decirlo, sino que sientan que realmente los padres están ahí, que hay una presencia real de unos adultos que podrán estar disponibles ante dudas, problemas, e imprevistos».

No sólo eso, para la experta se hace indispensable que «siempre se vean acompañados de mensajes de confianza, de refuerzos positivos en sus valores personales, y también dejándoles ver que tienen por delante una tarea difícil pero a la vez importante». Por otro lado se debe huir de los mensajes negativos, «porque minan la confianza en ellos mismos». Tampoco es deseable generar angustias, expresar una preocupación excesiva por el futuro, y por supuesto evitar frases del tipo «te has arruinado la vida» —añade—, «no sabes en lo que te estás metiendo» o «no vas a poder, no vas a saber». Estamos con estas palabras quitando la confianza y favoreciendo que cuando surjan los problemas (porque siempre surgen) el menor se sienta sobrepasado pero a la vez falto de confianza para pedir ayuda a sus padres, que deberían ser un pilar básico de ayuda en esos momentos.

Sobre la medida del parlamento murciano considera que es polémico porque «en principio soy de la opinión de que los embarazos en adolescentes si siguen ocurriendo es porque hay una falta de educación sexual tremenda. Y no hablo falta de información, información hay muchísima pero no siempre es veraz ni rigurosa. Partiendo de ahí, preferiría que los gobiernos, y sus respectivos agentes en temas de educación, lo que deberían preocuparse es de esto, de que nuestros niños y adolescentes, crezcan con toda la información necesaria para tener relaciones sexuales de forma segura y placentera. El hecho de dar permiso para no acudir a clase, me parece que está lejos de esto. Y no sólo eso, es alejar la maternidad de la sociedad, intentar negar algo que realmente debería ser mimado y cuidado por todas las autoridades y administraciones, como es la gestación de una vida humana, independientemente de la edad de la mujer. Sé que en otros países, Islandia por ejemplo, las chicas son madres desde los 18 años, y siguen acudiendo a la Universidad, no tienen que dejar absolutamente todo como sí ocurre muchas veces aquí. Y esto es así porque esta normalizado ser madre muy joven, y también está protegido por una serie de garantías sociales y económicas. Este sería para mí el camino, educación sexual y después normalización. Si una adolescente no quiere ir a clase porque la miran mal, pienso que el problema no está en ella. El problema es ¿por qué ocurre esto? ¿Qué ocurre en una sociedad que ve raro que una mujer sea madre con 18 años y le parezca muy normal que lo sea con 44 cuando la edad fértil de una mujer se considera que es de 16 y los 28 años?». Para la psicóloga los profesores, a su vez, «deben actuar con total normalidad, deben proteger, como he dicho antes a estas alumnas, no tolerar ningún tipo de discriminación por parte del resto de compañeros, y sobre todo intentar que ella sea una alumna más, y que pueda llegar hasta donde ella considere oportuno», concluye.