Familia

Cómo actuar cuando en el cole le dicen a tu hijo «no, tú no juegas»

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Gritos, saltos, carreras, balones que no dejan de botar, canciones... Acercarse al patio del recreo de un colegio es ver la infancia en plena ebullición. Sin embargo, lo que en principio debería ser un tiempo de ocio y diversión para todos los alumnos, no siempre es así; para algunos niños salir al recreo puede convertirse en una verdadera odisea a partir de ciertas edades.

Normalmente, lo pequeños de 3 a 6-7 años suelen jugar entre todos; juegan con un amigo, luego con otro... y tan felices. Pero, a medida que se hacen algo mayores, se empiezan a organizar grupos y a destacar los alumnos líderes. ¿Qué ocurre si nuestro hijo se queda apartado porque el grupo no le deja jugar? ¿Cómo actuar si un líder toma las riendas y decide con quién deben ir o no los niños rechanzando a algunos de ellos? ¿Deben intervenir los padres en este tipo de conclictos?

Según Silvia Álava, directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, cuando un niño es habitualmente rechazado por un grupo de amigos porque el líder le dice «no, tú no juegas» es importante que el niño afectado mantenga una buena comunicación con los padres para que sea capaz de contarle lo que le está ocurriendo en el patio del colegio. «Desde pequeños hay que trabajar con los niños para que sean asertivos y sepan decir lo que piensan, sienten y quieren, pero sin enfadarse. Debemos enseñarles que a veces hay que ceder, otras negociar y decir "como antes has elegido tú, luego elijo yo el juego"».

Jerónimo García Ugarte, tutor de Superpadres.com, reconoce que «hay que darles siempre confianza para hablar, para que nos cuenten qué es lo que está pasando, que el miedo a las consecuencias o a que nos sintamos frustrados porque no cumplen con las expectativas que hemos puesto en ellos no les atenace a la hora de decirnos que las cosas no van del todo bien por el colegio»

Otro buen consejo para nuestro hijo es que si él es testigo de que el líder de la clase tampoco deja jugar a otro niño, nuestro hijo debe defenderle, porque sabe como se siente y así cuando le ocurra a él también le apoyarán.

Evitar cualquier tipo de “culpabilidad”

García Ugarte señala que se debe evitar «cualquier tipo de “culpabilidad” porque alguien les rechace o aparte. «Lo que tenemos que transmitirles es que en todo momento actúen conforme a sus criterios personales y que la presión o “amenaza” de ser excluidos no les lleve a modificar su modo de ser, algo que a la larga les servirá de muy poco… porque refuerzan más el “éxito” de ese líder negativo.

Si el niño es muy tímido o inseguro, Sílvia Álava recomienda utilizar el «rol playing»; es decir, «plantear distintos escenarios en que los que en unos casos el padre simula que es el amigo y el hijo es él mismo, y viceversa, y así ensayar distintas situaciones para que el niño aprenda qué respuesta pueda dar en cada situación que se le planteee en el patio y así gane en seguridad. Lo importante es guiarle, sin forzarle».

No es recomendable, si el caso no es grave y no llega a ser acoso, que los padres se metan en medio del conflicto de una manera directa y le resuelvan el problema «porque les convertirán en niños dependientes, incapaces de solucionar sus propios problemas en el futuro y conseguirán, además, que los padres de otros niños también se vean involucrados en el problema. El conflicto pasará de la esfera infantil a la esfera adulta, lo que no es conveniente para nadie».

Situaciones habituales

Si pasan las semanas y el asunto se agudiza, una buena opción es avisar al colegio para que sean los profesores los que observen y valoren la situación. «Los niños viven estos problemas con los amigos con mucha intensidad y en ocasiones se trata de situaciones habituales y se da más en niñas que en niños. La razón es sencilla: los niños se pasan el día jugando al fútbol y las niñas tienen que negociar más a qué juegas».

Lo que no deben olvidar los padres es que estos primeros contratiempos les servirán a los pequeños de aprendizaje y entrenamiento para lidiar el resto de situaciones conflictivas que se dan en las relaciones sociales a lo largo de toda la vida.

Jerónimo García Ugarte añade que, como en otros ámbitos de la vida, también en los colegios hay niños líderes: positivos y negativos.

Los líderes positivos en las aulas son aquellos niños que cuentan con el reconocimiento de los demás y que ejercen su liderazgo por sus ganas de servir a los demás y de conseguir que toda la clase esté contenta. Los líderes negativos ejercen su liderazgo desde su propia necesidad de destacar por lo que los demás se convierten en un medio para y no en un fin. A este tipo de líderes, caracterizados por su falta de empatía, lo que piensen o sientan los demás les importa poco…

El error más importante

En algunas ocasiones este liderazgo viene impulsado desde las propias familias, que transmiten, no siempre de un modo natural, a sus hijos la necesidad de ser el número 1, el mejor…. aun a costa de pasar por «encima» de los demás y aceptando ese tipo de liderazgo negativo. «El error más importante que cometen este tipo de padres —prosigue García Ugarte— es que entienden que son los que “sufren” a su hijo, los que son apartados del grupo… los que tienen motivos para estar preocupados… ignorando que este tipo de comportamiento se plasmará después en su futura vida profesional y familiar. Tener un hijo líder negativo debe ser tan preocupante como tener un hijo que sufra las estrategias de dicho líder».

Tanto desde la escuela como desde la familia es bueno potenciar a los líderes positivos siempre que se entienda su liderazgo desde una vocación de servicio a los demás: desarrollar todas sus potencialidades ayudando a que los demás desarrollen las suyas. Como también es necesario el anticiparse y evitar estrategias de liderazgo basadas en “apartar” a otros llegando a situaciones de acoso escolar como forma de ejercer el liderazgo.

Papel del colegio

Asimismo, una de las funciones principales de un colegio, de un profesor en un aula, es la de crear un clima positivo de convivencia a partir de la plena integración de todos, y para ello es necesario poner en marcha estrategias que favorezcan el desarrollo en la educación de las competencias emocionales personales y sociales de todos y cada uno de los niños/as que forman parte de ese aula, de ese colegio. El desarrollo de actividades en grupos que varían continuamente respecto a sus componentes es una simple y muy buena estrategia para trabajar y favorecer la interacción social.

La escuela siempre debe intervenir

Primero desde la anticipación con programas de desarrollo de las competencias emocionales donde se trabajen competencias como la empatía, el trabajo en equipo……y después, en situaciones ya dadas de liderazgo negativo poniendo en marcha aquellas estrategias que cada centro (claustro de profesores) considere oportunas y que eviten, tal y como antes comentaba, el que podamos llegar (como demasiado habitualmente estamos llegando) a situaciones de acoso escolar como parte de la estrategia de un líder que consigue sus objetivos generando “adeptos” y fomentado el miedo en el grupo. Miedo a las consecuencias que se pueden derivar por ir en contra de…

Intervención de los colegios

Para García Ugarte son tres los tipos de intervenciones por parte de los docentes de un colegio:

—1.De anticipación o positiva, que consiste en el desarrollo de programas y estrategias educativas que impidan la aparición de este tipo de liderazgo negativo en las aulas.

—2.De resolución o negativa, que consiste en intervenir en la situación creada, hablando con quien ejerce ese tipo de liderazgo negativo, mostrando todo su apoyo a quienes padecen las consecuencias de ese liderazgo (siendo apartados…) y de un modo muy especial sobre el grupo que va a jugar un papel muy relevante apoyando o mostrando su rechazo a este tipo de comportamientos.

—3.Subrayar siempre el apoyo que deben no solo oír, sino sentir públicamente aquellos que “sufren” este tipo de liderazgos.

—4.Contar con un Plan de Convivencia actualizado que regule la convivencia entre los alumnos.

—5.Respecto a las familias, es fundamental buscar siempre el apoyo, el trabajo conjunto con el colegio. En muchas ocasiones y desde una situación más cargada emocionalmente, nuestras actuaciones como padres pueden no tener un resultado positivo y de ahí la necesidad de buscar esa siempre necesaria colaboración que debe existir entre familia y escuela y más cuando nos encontramos ante este tipo de situaciones. Contar con una buena información, por ambas partes, es un paso necesario para encontrar una respuesta positiva.

Según el tutor de Superpadres.com, escuela y familia tienen la responsabilidad de coeducar y una parte fundamental de nuestro compromiso compartido de educadores es la de crear un clima positivo de convivencia en las aulas que permita el libre desarrollo de las potencialidades de todos y cada uno de los niños/as que cada día conviven en nuestros centros escolares.