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Decálogo para que tu hijo no cometa un #tuitidio en Twitter

Una indiscreción, un error ortográfico, un rumor, un comentario humillante, una amenaza... son daños que se amplifican y expanden a través de esta red

Son muchos los casos de #tuitidio o de malos usos de Twitter que han saltado a la luz en el último año. Desde lo que le ocurrió a David Bisbal, que sufrió burlas por un desafortunado comentario «piramidal», a Paula Vázquez, que cometió el doble error de publicar su número personal y después replicar públicamente a sus acosadores. La cosa se agrava cuando nos referimos a adolescentes, donde esta red social se está convirtiendo en su nueva herramienta de comunicación, junto al uso de Tuenti, Facebook y Whatsapp...

Así lo afirma Jorge Flores, fundador y director de PantallasAmigas: «Hace escasos meses nos sorprendió cómo, hacia los 13 o 14 años, muchos comienzan a incorporar Twitter entre sus herramientas de sobremesa. Esta tendencia sigue creciendo y aunque no hay estudios que respalden el dato actualmente en España, se trata de una palpable realidad que ha emergido y, como otras, muta con celeridad».

¿Qué aporta esta red a los jóvenes?

Los jóvenes ya disponían de Tuenti, Facebook, Whatsapp, Line… ¿por qué Twitter? Según Flores, «esta red social comenzó a cuajar como canal de información, pero los jóvenes en seguida se han dado cuenta de que sirve incluso para participar en conversaciones y foros mediante el uso de hashtags (la palabra que va precedida de # y que sirve para buscar temas de conversación). Los adolescentes también ven quien lo utiliza en la prensa rosa, en los programas de deportes, en publicidad… Y a partir de ahí ellos comienzan a usar la herramienta para comunicar en 140 caracteres, de forma abierta o a un grupo limitado».

A diferencia de las redes sociales tradicionales, prosigue el fundador de PantallasAmigas, «Twitter no precisa contacto previo y al contrario que Whatsapp, tampoco número de teléfono. Es rápido de instalar y utilizar, sencillo, gratuito, no pide datos personales ni revela relaciones, permite compartir fotos y vídeos, tiene integración con otras redes sociales y no usa publicidad invasiva, lo cual se traduce en múltiples ventajas y oportunidades abrazadas por chicos y chicas».

Por todos estos motivos el aterrizaje, o mejor dicho, despegue de menores en Twitter está creciendo como lo hacen las cuentas de perfiles de las personas adultas. Así, un estudio de Pew Research Center señala que cada vez más adolescentes migran a Twitter: desde septiembre de 2009 a Julio de 2011 el porcentaje de adolescentes de 12 a 17 años en Twitter se duplicó del 8% al 16%. Según datos más recientes obtenidos del estudio sobre el comportamiento de los adolescentes online de McAfee de junio de 2012, después de Facebook (89.5%), Twitter es la red social más popular (48.7%).

Malos usos de Twitter

Sin embargo, las características principales de esta red, como son su horizontalidad, viralidad e inmediatez, han hecho que surjan o se agraven determinados problemas. En palabras del propio Jorge Flores, «gran parte del problema tiene su origen en tres causas. En primer lugar, escriben como si fuera el muro de su red social cerrada: no perciben al resto de la audiencia y sus posibles relaciones. De hecho, lo obvian. En segundo lugar, desconocen las consecuencias legales de sus acciones. Por último, la inmediatez: como mucho 140 caracteres, a lo sumo 30 segundos, aquí y ahora… ¡y listo! En ocasiones es un descuido, pero casi siempre es la pura imprudencia y por desgracia, en otras ocasiones, la mala fe, ya que es una forma sencillísima de hacer daño». Por eso los padres, prosigue este experto, «deben advertir a sus hijos de que una indiscreción, un error ortográfico, un rumor, un comentario humillante, una amenaza... son daños que se amplifican y expanden a través de esta red».

El caso ocurrido en Cádiz con la difusión inicial y la replicación irresponsable de las imágenes de tres adolescentes en actitud sexual es el último suceso que ha levantado la alarma social. Según el citado estudio de McAfee, el 92,6% de los adolescentes fueron testigos de ciberbullying a través de Facebook y un 23,8% en Twitter.

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