Diez consejos para padres separados

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Cuando se produce una separación matrimonial, por lo general una situación difícil y desagradable para todos los implicados, hay un factor clave a tener en cuenta: los hijos. Por encima de cualquier otro interés debe primar el bienestar de los pequeños, y es necesario que el padre y la madre pongan de su parte para que dicha separación no suponga un trauma.

Aunque pueda resultar complicado, debido a que en la mayoría de los casos la relación entre los progenitores termina muy deteriorada, es determinante que los hijos asuman y acepten dicha situación de un modo natural y en ningún caso se vean envueltos en una lucha entre sus padres.

Por ello, lo mejor para los niños es tratar todos los temas que les afecten y llegar a un acuerdo para que, en la medida de lo posible, no noten un gran cambio en su rutina emocional y afectiva. Como por norma general la custodia queda en manos de la madre, ésta debe ponerse en el lugar del padre y no privarle de disfrutar de sus hijos y así, entre todos, contribuir a que los niños puedan contar con los padres, con ambos, del mismo modo que antes de la separación.

El periodista Jorge Alcalde reconoce en su libro «Te necesito, papá» (Libroslibres) lo complicado que resulta para el padre tener que abandonar el hogar familiar así como todas las implicaciones que este cambio conlleva y asegura que «la buena praxis paterna no sólo dependerá de su voluntad ya que estará íntimamente unida a la de la madre y a las posibilidades otorgadas por las sentencias de separación». En este sentido ofrece una serie de pautas para que este cambio se produzca de la manera más positiva para toda la familia.