A partir de los seis años pueden ayudar a cocinar, con la vigilancia y supervisión de un adultos
A partir de los seis años pueden ayudar a cocinar, con la vigilancia y supervisión de un adultos - abc

Doce claves para que los hijos colaboren en las tareas domésticas

Qué trabajos asignarles según la edad, cómo actuar si se niegan a participar... Consejos para que sus niños le ayuden en casa

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Las tareas de casa abruman. Abruman a la madre, al padre, a los hijos, a los abuelos... Son muchas veces motivo de conflicto en la familia. Causan estrés y casi nunca es recompensado el esfuerzo invertido en realizarlas. Sin embargo, son una obligación. Y para hacerlas más amenas y llevaderas todos los miembros de la familia deben colaborar. Así, se consiguen muchos beneficios: más tiempo libre para disfrutar individualmente o en familia, para descansar, se alivian tensiones y sobrecargas, todos aprenden a ser responsables, fomenta cierta disciplina que mejora la conviviencia en el hogar... Los adultos pueden entender todos estos argumentos y razonamientos. A los más pequeños hay que inculcárselos poco a poco y llevarles de la mano.

Para conseguirlo, ABC Familia ha elaborado este decálogo de consejos prácticos con la experiencia de dos psicólogas, Mª Luisa Regadera, psicopedagoga y directora de Isep Clínic Mallorca 1 (isepclinic.es), y Alicia López de Fe, directora del Centro de Psicología López de Fe (www.centropsicologiainfantil.es):

—¿A qué edad empezar?

Desde el momento que el niño es capaz de agarrar y soltar objetos puede participar en la recogida de sus juguetes. Pero la edad ideal para pedirle su colaboración en casa es a partir de los tres años, pues ya entienden, comprenden y pueden ejecutar órdenes. Tienen que ser tareas exclusivas del propio niño: ser responsables de su mochila del cole, de colgar su cazadora, de recoger sus juguetes...

—¿Qué tareas asignarles? Entre los dos y tres años ya pueden colaborar en la hora del baño: vestirse, desvestirse y recoger la ropa sucia. También pueden colgar su chaqueta o llevar su ropa a lavar.

A partir de tres años: recoger sus juguetes, ser responsable de la mochila del cole... Poco a poco se le pueden ir introduciendo otras: ayudar en poner y recoger la mesa, regar las plantas, ayudar a limpiar el polvo, pasar la aspiradora (que les encantan)...

Entre los cinco o seis años, ya tienen capacidad para realizar tareas más arriesgadas, pero siempre con la ayuda y en compañía de un adulto: ayudar a cocinar; cuando empieza a escribir a realizar la lista de la compra; hacer la cama los fines de semana...

Los adolescentes: a más edad más responsabilidades. A estas alturas los chicos pueden realizar su cama a dirario, recoger su mesa de estudio y su ropa, poner lavavajillas, tender la colada, ir a por el pan...

El grado de madurez de cada niño es un factor muy importante a tener en cuenta. No podemos pedirles tareas que no puedan realizar porque les va a hacer fracasar. Los padres deben fijarse en cómo es el niño: a un niño hábil y ordenado se le puede pedir recoger, ordenar y colocar sus pertenencias; a un niño más lento o torpe solo le podemos pedir que recoja. De esta forma, cuidamos su autoestima, les ayudamos a reconocerse y les enseñamos qué significa hacer bien las tareas.

—Las tareas se van incorporando poco a poco y gradualmente.

—Los padres deben armarse de paciencia: más de una vez al niño se le caerá un plato y se pondrá la camiseta del revés cuando estén aprendiendo a vestirse. Eso forma parte de su aprendizaje. Los padres deben reaccionar positivamente y con tranquilidad: «No pasa nada, te ayudo y seguimos. Lo has intentando realmente bien».

—Interesa que los niños se impliquen cada día en algunas tareas que estén a su alcance. Y deberá aprender que siempre que sea necesario hay que realizarlas.

—Cada vez que el niño realiza una tarea, siempre, siempre, después tiene que venir un refuerzo positivo y el reconocimiento de su esfuerzo y participación. Estos hábitos no se adquieren de la noche a la mañana. Por eso, reforzar positivamente cada avance es tan importante.

Con niños de tres o cuatro años funcionan argumentos del tipo: «¿Ves? Entre todos hemos recogido y ahora tenemos más tiempo para pasear en bici».

—Si se niegan a colaborar, lo mejor es que vean que una actitud pasota tiene sus consecuencias negativas. Y se les privará de aquello que más les duela perder.

—Estrategias. La mejor técnica para que colaboren en las tareas de casa, es dar ejemplo. Luego otras cosas pueden ayudar: el juego cuando son más pequeños, canciones infantiles que ayudan a recoger juguetes... Siempre intentando razonar con ellos la bondad del acto y reforzar su autoestima: ¡«qué bien lo has hecho!», «¡eres un gran chico!», «¡mira qué bonita está la habitación!»... A medida que crecen hay que hacerles entender que la familia es un equipo en el que todos deben colaborar en la medida que puedan.

—Siempre hay que mostrar los grandes beneficios que supone hacer estas cosas: expresarle que gana en autonomía, en autoestima y será una persona más respetuosa con el espacio de los demás.

—¿Hay que obligarles cuando están cansados o enfadados? Se puede ser un poco flexible, pero hasta cierto punto. Sin duda, siempre existe una prioridad. Si no se puede entrar en una habitación porque los juguetes están sin recoger, el niño tiene que hacer esa tarea inmediatamente. Pero si ha habido un conflicto en la habitación y con el enfado va a amontonar en lugar de recoger sus cosas plasmando cierta agresividad, lo primero es que controle sus emociones y después recoja. Por ejemplo, si realizar las tareas de casa le quita tiempo para hacer deberes, la tarea deberá esperar.

—Nunca insultar, reprochar, sermonear, realizar comparaciones y sarcasmos...

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