VIII Semana de sensibilización

TDAH: «Hay que superar los prejuicios de tener un hijo con un problema psiquiátrico»

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Ningún niño con TDAH sin una enseñanza de calidad. Esa es la última reclamación de las asociaciones vinculadas al Trastorno por Déficit de Atenció e Hiperactividad, más conocido por sus siglas. Es verdad que Feaadah, la Federación que agrupa estas organizaciones a nivel nacional, celebra su inclusión en el artículo 14 (alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo) de la LOMCE, pero es una realidad que según Fulgencio Madrid, su presidente, no se aplica por igual en todas las regiones. De hecho, solo diez comunidades autónomas las que han aprobado protocolos de actuación para el TDAH en el ámbito educativo. «Sigue habiendo muchos puntos de España en los que el TDAH y otros trastornos de carácter psíquico no están contemplados en los planes de estudio, lo que supone una enorme traba para los alumnos que, con una simple adaptación de sus métodos de estudio, podrían lograr los mismos objetivos académicos que el resto, y alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales», asegura Madrid.

Por eso desde Feaadah se quiere hacer un llamamiento para que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no se vea afectado por el debate político que se ha creado en torno a la aplicación de la LOMCE en las diferentes comunidades autónomas. La LOMCE, recuerda el presidente de Feaadah, «se refiere de forma explícita al TDAH e incluye la necesidad de otorgar "una atención educativa diferente a la ordinaria" entre aquellos alumnos con "dificultades específicas de aprendizaje, TDAH" o, entre otras, "altas capacidades intelectuales"».

La inclusión del TDAH en una ley educativa como la LOMCE, apunta Fulgencio Madrid, «supuso el reconocimiento al que es uno de los trastornos conductuales más frecuentes de la infancia y la adolescencia, además de tratarse de una de las principales causas de fracaso escolar y de incapacidad para mantener y desarrollar relaciones sociales». Y el reconocimiento de las necesidades específicas de apoyo educativo del alumnado con TDAH, recuerda, «contó con el apoyo de una mayoría muy cualificada del Congreso de los Diputados, que incluyó a todos los grupos parlamentarios de ámbito estatal, y solo se emitieron nueve votos en contra y doce abstenciones».

Un problema real con tratamiento

Pero el reconocimiento del TDAH va más allá de su inclusión en la LOMCE. El mensaje que Feaadah quiere trasladar a la sociedad es que el TDAH es real. «Seguimos encontrándonos con un debate en torno al TDAH que pone en duda su existencia. Y queremos recordar que es un trastorno real de tipo neurobiológico, un problema médico como la diabetes, el asma o cualquier otro», señala el presidente de Feaadah. «Es un debate mediático, no científico», añadió. Lo corrobora la doctora María Jesús Mardomingo, psiquiatra Infantil, pediatra y presidenta de honor de AEPNYA (Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente): «El TDAH no es un trastorno ni mucho menos de reciente aparición, de hecho fue definido por primera vez en 1902 en la revista científica “The Lancet”. Y hoy ya disponemos de evidencias de que el TDAH es un trastorno del funcionamiento cerebral. Cada vez vamos conociendo más sobre él, porque es una de las enfermedades psiquiátricas mejor estudiadas».

También, prosigue Mardomingo, «disponemos de herramientas para diagnosticarlo incluso de forma precoz, y de tratamientos de tipo multidisciplinar que mejoran la calidad de vida de las personas que lo sufren y su entorno. Porque la familia en estos casos sufre muchísimo. Los padres de un niño o un adolescente con TDAH tienen más dificultad para educar a esos hijos. ¿De dónde emanan los problemas? De las propias características del trastorno. Son niños que no atienden, no escuchan, no van bien en el colegio, son reivindicativos... y en la adolescencia la dialéctica alcanza grados inconmensurables».

Esta situación, continua la psiquiatra, «llega a afectar incluso los sentimientos de los padres por ese niño. Son progenitores que se sienten frustrados, fracasados, y que se preguntan una y otra vez qué han hecho mal. Aunque también pueden sentir cólera, porque ese niño perturba la relación con los otros hijos, con sus hermanos. Incluso hay padres que niegan el problema del hijo, lo cual complica mucho su educación. En otras ocasiones surgen los reproches mutuos, las discusiones, los conflictos...». ¿Qué deben hacer los padres, entonces? A su juicio, «superar los perjuicios de tener un hijo con un problema psiquiátrico». «Deben superar este prejuicio medieval de cuando la epilepsia era obra del diablo».

También deben saber que si los síntomas perduran en el tiempo —recomienda Mardomingo—, deben acudir al psiquiatra, para que este realice un diagnóstico correcto. «Si no se diagnostica ni se trata, las repercusiones a largo plazo pueden ser realmente importantes», advierte. Dichas repercusiones, insiste esta psiquiatra, se pueden evitar o minimizar mediante un tratamiento de tipo multidisciplinar. «Se trata de una combinación de tratamiento psicológico, intervención psicopedagógica en el entorno escolar y tratamiento farmacológico, que no se suele dar antes de los 6 años. Pero con la combinación de todos ellos se consigue disminuir e incluso eliminar los síntomas centrales del TDAH y de las enfermedades psiquiátricas coexistentes», asegura.

Terapia cognitiva-conductual

Respecto al tratamiento psicológico del trastorno, se utiliza la psicoterapia cognitivo-conductual, que ha demostrado evidencia empírica en niños, adolescentes e incluso en adultos. El tratamiento psicopedagógico, por su parte, «supone ayudar al niño o adolescente a comprender los procesos de enseñanza y aprendizaje para intervenir eficazmente en su mejora», señala Ana Cobos, orientadora, doctora en ciencias de la educación y presidenta de Copoe (Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España).

Según los distintos estudios de los que dispone Feaadah, el TDAH afecta en Españaa alrededor del 5% de los niños y adolescentes, lo que significaría que en casi todas las aulas habrá un niño con TDAH. Pero la realidad es que en muchos centros educativos —apunta esta orientadora— «todavía tienden a pensar que estos niños que presentan unas conductas disruptivas son niños maleduados, hijos de padres que no lo han sabido hacer. No llegan a comprender que el TDAH es un trastorno neurobiológico que está ahí y que tiene unas repercusiones incontrolables para los niños. Que es algo orgánico. Por eso es tan importante decir alto y claro que el problema existe. Que son niños muy inquietos, que no paran, que tienen pautas de comportamiento distintas... y que hay que hacer diagnósticos desde educación recabando información desde el ámbito de la salud, de los servicios sociales, y cuando son más mayores, incluso desde justicia. Lo ideal sería que la administración educativa y los servicios institucionales estuvieran coordinados, y con protocolos estables», matiza la presidenta de Copoe «Con un tratamiento multidisciplinar se consigue optimizar el rendimiento académico y adecuar el funcionamiento social del paciente, dos puntos vitales para facilitar la transición a la vida adulta de ese niño o adolescente», concluye la doctora Mardomingo.

Diagnóstico en función de evidencias

Con motivo de la VIII Semana Europea de Sensibilización del TDAH, Feaadah recuerda que el diagnóstico de este trastorno se realiza en función de criterios clínicos. Para ello los especialistas han elaborado la Guía de Práctica Clínica del TDAH, que ha tenido en cuenta todos los aspectos fundamentales que rodean a este trastorno y que no se basa en creencias u opiniones, sino en evidencias científicas. «Evidencias científicas como las que se tienen en cuenta en cualquier otra patología de índole psiquiátrica, como ocurre con la depresión, el trastorno de ansiedad o cualquier otro», finaliza la doctora Mardomingo.

Razones por las que exigen que el TDAH tenga una adaptación curricular