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Exigen la puesta en marcha de un Plan Nacional común contra el bullying

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El suicidio de una niña el pasado viernes en Usera (Madrid), cansada del acoso que sufría por parte de un compañero de clase, vuelve a desatar todas las alarmas de la sociedad ante un problema que no acaba de desaparecer de las escuelas. ¿Fallan los protocolos de actuación que se proponen desde las Consejerías de Educación autonómicas? ¿Son suficientes las sanciones que se imponen a los acosadores? ¿Qué se puede cambiar para que no vuelva a ocurrir? Para Jesús Salido, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), los «protocolos no garantizan nada y a la vista está. A nuestro juicio hay un poco de desregulación. Cada centro combate el problema como estima oportuno, siguiendo las recomendaciones que le dicta la Consejería de Educación de su comunidad, cuando deberían trabajar contra el acoso en base a un único documento consensuado por docentes, alumnado, pedagogos, padres y madres. Es decir, en función de un documento pactado conjuntamente entre todas las partes implicadas».

«En efecto —corrobora el presidente de la Asociación Española para la Prevencion del Acoso Escolar (AEPAE), Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva—, cada comunidad autónoma actúa de forma diferente, y solo existe un reglamento general con mensajes muy difusos, del tipo "hay que proteger al niño", pero sin concretar cómo. Es imprescindible un Plan Nacional de Acoso, similar a otros como el Plan contra la Droga, y que dé formación a tres grupos: profesores (para detectarlo y saber actuar); padres (detectarlo en casa y saber qué hacer) y, finalmente, a los alumnos, para sensibilizarlos». Dicho Plan Nacional contra el Acoso Escolar, sugiere Rosario del Rey, principal responsable de un proyecto del Ministerio de Economía sobre Riesgos Emergentes en la Red y el Sexting. «debería estar coordinado de forma interinstitucional, de forma que intervengan desde el área de Salud a Bienestar Social, Familia y Educación, entre otras administraciones. Sin una solución integral no se puede dar respuesta al problema», insiste.

Tema invisible a los partidos

Mientras llega el Plan, CEAPA solicitó ayer mismo al Consejo Escolar del Estado que inste al Ministerio de Educación a poner de nuevo en marcha el Observatorio Estatal para la Convivencia Escolar. «Hace cuatro años que no se reúne y sucesos como el suicidio acaecido el viernes son lo suficientemente graves como para tomar cuanto antes», insiste el representante de CEAPA. Lo que ocurre, denuncia Encarna García, presidenta de la Asociación Contra el Acoso Escolar (Acae), es que este tema es «invisible para los partidos».

Igual que hace 50 años

Desde CEAPA también lamentan que acoso escolar se está abordando igual que hace 50 años. «Estos conflictos "no son cosas de niños", y no se afrontan ni con la contundencia ni en el tiempo que se debería», añade Jesús Salido. El acoso comienza siendo verbal, después, psicológico y, más tarde, físico y, en cualquiera de sus fases, el acosador «no puede ser sancionado con una expulsión de varios días o semanas del centro, puesto que es un premio irse a casa a jugar con el ordenador —explican desde la Asociación Española para la Prevencion del Acoso Escolar (AEPAE)—. Lo ideal es ponerle sanciones educativas como, por ejemplo, que tenga que madrugar y estar en el colegio a las siete y media de la mañana para limpiar el patio. Es importante también que su grupo de amigos vea estas consecuencias para concienciarse de que su compañero ha actuado mal y tiene un castigo».

Los plazos de actuación ante este tipo de casos también son motivo de discordia entre la comunidad educativa. Una semana es el plazo que recomienda a los colegios el presidente de la AEPAE, Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, para tomar la decisión de cómo actuar si se ha decidido que un conflicto entre alumnos es acoso escolar. «Es tiempo suficiente para que profesores y tutores se reúnan, analicen la situación y valoren las entrevistas con cada alumno de la clase en la que se produce el problema —asegura—. Dejar que el problema se alargue hace que la bola de nieve sea cada día mayor, así como las secuelas en la víctima. Lo malo es que siempre se actúa mal y tarde».

Responsabilidad de todos

No obstante, Pérez-Carrillo de la Cueva insiste en que lo primero es proteger a la víctimaen las aulas, comedores, pasillos, recreo... «Todo el personal del centro debe estar alerta para evitar nuevos encontronazos entre alumnos y, además, hay que mantener a los padres informados para su mayor tranquilidad». Aún así, el presidente de AEPAE señala que hay muchos colegios que no aceptan charlas informativas para padres sobre cómo prevenir el acoso, simplemente «porque impartirlas sería crear alarma en las familias». «Este problema es responsabilidad de todos», concluye.