maría acaso

«Un niño debe aprender matemáticas igual que tiene que saber analizar imágenes»

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De los Reyes Godos al Call of Duty. Que el lenguaje audiovisual domina hoy la vida de nuestros hijos es un hecho. Tanto que, para la pedagoga María Acaso, debería ser principal sistema de representación de los sistemas educativos. Así lo visualiza ella: «Los niños están bombardeados por mil y una imágenes al segundo, pero en el aula todavía no nos hemos enterado. ¿Qué ocurre hoy en las clases? Que el profesor habla, las paredes muchas veces están desnudas y quizá, como mucho, haya algunos libros encima de las mesas. Mientras tanto, los estudiantes escriben, toman sus apuntes. En la presentación que el profesor ha diseñado (treinta diapositivas) hay dos fotografías entre mucho texto, y además están prohibidos los móviles, o cámaras, o portátiles con conexión a internet: es decir, de toda la información que se está trabajando, solo el 20% entraría en la categoría de información visual». Este no es, de ninguna forma, el método ideal para captar la atención de los alumnos, según Acaso.

Para colmo, se queja la también autora del libro rEDUvolution, «mientras que otros sectores relacionados con la creación de conocimiento han abrazado el lenguaje visual como principal sistema de comunicación, la única disciplina donde predomina el uso de la imagen en los contextos educativos son las asignaturas relacionadas con las artes visuales, y no siempre. y menos ahora, que con la LOMCEvan a pasar a ser optativas». «Es más, yo diría que tanto música como arte deberían ser obligatorias en Primaria y en Secundaria», añade.

Su propuesta es que la absoluta necesidad de introducir el lenguaje audiovisual en clase pasa porque los propios docentes sean críticos con las imágenes que llevan a clase. Y aquí hace una reflexión crucial: Que las imágenes que se lleven a clase sean actuales, contemporáneas. Rubens o Picasso puede que sean los artistas a los que más se recurre. Y está bien. Pero también habría que introducir en nuestras prácticas imágenes contemporáneas. Si no, tendremos niños educados en un desconocimiento total del arte contemporáneo, que dará lugar a la incomprensión y después, al desprecio. Cuanta gente piensa que el arte contemporáneo es una tomadura de pelo, que el artista pintó o creó en un rato después de levantarse o que es solo para decorar».

Su sugerencia es que los profesores incorporen a las y los artistas contemporáneos, cuyos lenguajes y técnicas, aunque nos resistamos a aceptarlo, encajan perfectamente con la estética y los imaginarios de nuestros estudiantes. Estudiantes que, lo queramos ver o no, viven de videoclips, y a los que no les supone ningún esfuerzo el video arte, o estudiantes que captan al segundo el mensaje de Dignatario, la escultura de Nadin Ospina en la que se representa un Bart Simpson realizado en terracota a la manera precolombina».

Por todo esto, concluye Acaso, «es de vital importancia que igual que nuestros hijos estudian a Van Gogh se acerquen a la calavera de Damian Hirst. La imagen nos afecta a todos. No podemos estar pensando que nuestros hijos entiendan matemáticas y no sepan analizar imágenes, cuando están literalmente bombardeados con ellas», concluye la responsable del programa de Arte+Educación de ARCO 2015 (puedes consultar el programa aquí).