Familia - Educación

Piden un Plan Nacional para frenar el acoso escolar

Las asociaciones denuncian que falta formación y concienciación sobre el bullying en los colegios, pues miran para otro lado cuando se detecta un caso

Uno de cada cuatro escolares de 8 a 18 años confiesa haber sufrido violencia y acoso escolar
Uno de cada cuatro escolares de 8 a 18 años confiesa haber sufrido violencia y acoso escolar - isabel permuy
m. j. pérez-barco/Carlota fominaya - Madrid - Actualizado: Guardado en: Familia , Educación

No basta con los Planes de Convivencia de los centros escolares promovidos por la Consejería de Educación de cada comunidad autónoma, ni con haber diseñado a nivel regional protocolos de actuación contra el bullying (acoso escolar) y el ciberbullying para atajar este grave problema que se extiende por los colegios e institutos del país. Hay que ir más allá.Por eso, ya se alzan voces pidiendo que se ponga en marcha un Plan Nacional contra el Acoso y la Violencia Escolar, similar al Plan Nacional sobre Drogas o al Plan Integral contra la Violencia de Género.

El bullying se ha convertido en un verdadero peligro, cuyas secuelas tienen la misma magnitud que las drogas o que el monstruo de mil cabezas de la violencia machista. Y la gran mayoría de las veces pasa desapercibido, entre otros motivos porque muchos centros educativos todavía consideran que el acoso escolar «es cosas de niños», según explican diferentes asociaciones consultadas por ABC. «Hay colegios que han empezado a concienciarse y se han dado cuenta de que tienen un problema y quieren atajarlo. Pero la gran mayoría de los centros mira hacia otro lado, dicen que es cosa de niños y que no pasa nada. Conocemos profesores que incluso han querido frenar un caso de acoso y la dirección del centro no les ha dejado. Tenemos casos de madres que han enviado informes médicos de lesiones y el director ha dicho que la víctima exagera», sostiene María José Fernández, presidenta de la Asociación Madrileña contra el Acoso Escolar (Amacae).

Falta formación

¿Falta concienciación, formación, sensibilización... en la comunidad educativa? ¿Es que los colegios no quieren complicarse la vida? De todo un poco, como sostiene el presidente de la Asociación Nacional para la Prevención del Acoso Escolar, Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva. «La formación brilla por su ausencia y falta concienciación», mantiene. «Los centros siempre dicen que tienen un protocolo bueno y que lo aplican, sin embargo los colegios cuando investigan si es un caso de acoso lo hacen como les da la gana. Muchos centros privados y concertados obvian el problema y los públicos cuando investigan justifican lo que ocurre en favor del cole. Por eso, es necesario un Plan Nacional para combatirlo».

Los planes de actuación autonómicos que indican la mejor manera de proceder en estos casos «son más bien una guía —considera la Asociación PostBullying—. Un Plan Nacional va más allá, con estudios, estadísticas, guías específicas de actuación y actualizaciones informativas que beneficiarían a la infancia».

Desde luego, en las aulas españolas el bullying es una realidad, aunque haya quien mire para otro lado, como demostró la investigación más exhaustiva que se ha realizado en España sobre este asunto y a la que todos los expertos remiten. Se trata del estudio Cisneros X «Violencia y Acoso escolar» de 2006, que encuestó a 24.990 alumnos entre 8 y 18 años, y reveló que uno de cada cuatro niños es víctima de violencia y acoso escolar.

«Pero hay centros que siguen restando importancia al bullying, otros en los que un profesor ha tenido que luchar contra su equipo directivo para intervenir en un caso de acoso, centros donde parecen muy receptivos de palabra y en la práctica silencian situaciones muy preocupantes. Falta formación y sensibilización. La mayoría de los casos de bullying empiezan en Infantil y se prolongan hasta Secundaria, por lo que un Plan Nacional no es suficiente. Esto es un delito, que si se comete con menos de 14 años queda impune. Hace falta una legislación que proteja a la víctima frente al agresor, aunque éste sea menor de 14 años», denuncia la Asociación Postbullying.

La familia y el profesorado

Las familias tampoco se quedan atrás en su trozo de pastel de culpa. «Muchas no colaboran», corrobora Rosario del Rey, responsable del proyecto europeo School Safety Net y del proyecto I+D de Excelencia «Sexting, ciberbullying y riesgos emergentes en la Red: claves para su comprensión y respuesta educativa». Para ella, muchas son las que de forma casi automática cambian de centro a la víctima, en un intento vano de romper el vínculo. «Vano, porque además, ahí están las redes sociales para seguir haciendo daño», apunta Del Rey.

La realidad, continua esta experta, es que para llegar a este punto han debido fallar muchas cosas antes. Y en todo caso, recalca, «el que debería cambiar de colegio es el agresor. Pero cuando se le dice a los padres que colaboren con el colegio, se sienten culpables, y piensan que les estás llamando malos padres. Siempre tienden a proteger a su hijo, porque lo sienten como una manifestación de su proyecto vital».

Defensa de los acosadores

Esto también lo ha comprobado el profesor de Educación Física y coordinador de Convivencia y Disciplina del Colegio Buen Consejo (Madrid) Carlos Hidalgo, para quien uno de los mayores problemas del bullying es la defensa a ultranza que hacen los padres de los hijos acosadores, actuando siempre a la defensiva, y el poco control que ejercen en casa de lo que hacen los niños en las redes, a lo que él añade una sensación de cierta impunidad que tienen menores de 14 años. Pero los colegios, concluye, «estamos muy preocupados por este asunto, que es más habitual de lo que se piensa y muy complicado de identificar. Nuestro objetivo es trabajar por la identificación y también por la prevención y la mediación».

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