Familia - Educación

Las diez claves que debes tener en cuenta para elegir el colegio de tus hijos

Las instalaciones, el equipo docente, la cercanía a casa... Sigue estas pautas para escoger un centro educativo

Las diez claves que debes tener en cuenta para elegir el colegio de tus hijos

Miles de familias tomarán durante los próximos días una de las decisiones más trascendentales para el futuro de sus hijos: tendrán que decidir el colegio donde estudiarán los años venidores. De hecho, los centros educativos abren sus puertas para que los padres y madres puedan conocer de más cerca la escuela. Y es que, como aseguran los profesores de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universistat Oberta de Catalunya Guillermo Bautista y Beni Gómez-Zúñiga, «es fundamental que las familias se adentren entre las paredes del centro, no solo para ver qué características físicas tienen las instalaciones sino para conocer de primera mano el modelo educativo que hay detrás».

«Tener más ordenadores, aprender inglés desde muy pequeños o ir con un uniforme muy bonito no es garantía de nada desde el punto de vista pedagógico», aseguran estos expertos. Por este motivo, Bautista y Gómez-Zúñiga han elaborado unos consejos prácticos que pueden ayudar a elegir el centro educativo más adecuado para su hijo:

1. Situación económica y situación geográfica. Estos son los condicionantes previos que las familias deben tener claros en un primer momento y que ayudarán a restringir el abanico de posibilidades en la elección de la escuela. «Es necesario contemplar cuál es la capacidad económica real de la familia y el lugar de residencia o de trabajo de los padres y madres. Así se hará posible la compatibilidad y la coordinación entre los miembros de la familia de la manera más relajada posible», recomiendan los profesores.

2. Proyecto educativo y línea pedagógica. «Es uno de los aspectos más relevantes en que los padres deben fijarse», según estos expertos. Hay que informarse de los proyectos didácticos que se desarrollan en el centro o en los que la escuela participa, cómo agrupa a los estudiantes, cómo se trabajan diferentes áreas, cuál es el papel de los deberes en la dinámica didáctica de la escuela, etc. En definitiva, «es muy importante hacer todas las preguntas que hagan falta respecto a su contenido (tanto de lo que hay como de lo que no encontramos) y valorar si como familias nos sentimos identificados», afirman.

3. El equipo de maestros y la dirección. Según Bautista y Gómez-Zúñiga, «este aspecto es uno de los más determinantes para la experiencia educativa de los niños y niñas». Es recomendable observar si el equipo de maestros y la dirección trabajan coordinadamente, cuál es el valor que le dan a su trabajo, si entienden su actuación educativa como un proceso global e integral, que va mucho más allá de un ámbito de conocimiento o de su asignatura. «Es importante que el profesorado hable a las familias de educación y de desarrollo integral de la persona, más allá de la importancia de las matemáticas, la historia o el lenguaje», explican estos profesores, y también hay que «poner aten, 1º de ESO, etc.».

4. Titularidad del centro: público, privado o concertado. Hay que entender qué significa que un centro sea público, concertado o privado, confesional o no, y decidir en consecuencia. En este sentido, «quizás lo más conveniente es ser coherente con los principios y valores de cada familia», apuntan los expertos. A veces las familias se ven sorprendidas por determinadas actividades de la escuela, que no saben cómo interpretar o defender ante sus hijos. «Si la familia comparte los principios de una escolarización, por ejemplo, pública, o confesional, será mucho más fácil que el hijo perciba el compromiso de la familia y la escuela en una misma dirección, en la que él es el protagonista», aseguran.

5. Conocer la comunidad de alumnos. Aparte de averiguar qué número de alumnos y cuántas líneas tiene la escuela, «es importante saber si un centro tiene una comunidad de alumnos muy homogénea o, al contrario, heterogénea», recomiendan estos especialistas porque, «sin duda, un alumnado diverso reflejará mucho más en la práctica lo que es la sociedad, y la experiencia educativa del alumnado también puede llegar a ser mucho más rica».

6. Emplazamiento y entorno de la escuela. Es aconsejable saber el camino que el niño tendrá que recorrer para ir a la escuela, cuál es y cómo es el barrio donde está el centro educativo, las características de las calles, la regulación del tráfico y las características de la población. Además, los profesores recomiendan poner atención «en los equipamientos y servicios cerca del centro y en las entidades o asociaciones del entorno que colaboran de forma activa con la escuela».

7. Las instalaciones. No tienen que ser determinantes, pero es conveniente que el centro disponga de espacios apropiados para el ocio, el descanso, el aprendizaje, etc. Más allá de los aspectos más físicos del aula (el tamaño, la luz, el tipo de mobiliario, su comodidad, seguridad, etc.), hay que observar aquellos que tienen más que ver con lo pedagógico: cuáles son los materiales y recursos que se utilizan y de qué forma, cómo están dispuestas las mesas y las sillas, qué espacio ocupa el profesor, etc. En este sentido, hay que «saber entrever si se incentiva la responsabilidad y la autonomía para conseguir un comportamiento apropiado del alumnado más que la prohibición como elemento principal para conseguir las actitudes deseadas o, mejor dicho, inhibir las no deseadas», explican los profesores.

8. Actividades complementarias. «Hoy en día hace falta que la escuela sea un ente abierto al entorno y entienda la educación como un proceso comunitario, y por eso hay que tener en cuenta cuáles son las actividades complementarias que ofrece el centro y qué articulación tiene con el resto del contexto sociocomunitario y los diferentes agentes educativos», apuntan Bautista y Gómez-Zúñiga. Estos expertos recomiendan «fijarse en si estas actividades se plantean con seriedad y rigurosidad, puesto que a veces son meramente un “parking infantil”, y desde el punto de vista educativo pueden ser igual o más importantes que las horas que los niños y las niñas pasan en la escuela en horas lectivas». Y es que «educación solo hay una, y es importante que toda la influencia educativa que reciben los niños esté compartida, coordinada y articulada al máximo».

9. Dejarnos aconsejar, pero con límites. Para los padres puede ser una estrategia que los ayude a tomar una decisión. «Es importante saber lo que dicen otras personas de la escuela, especialmente las familias y los alumnos que están, pero debemos tener en cuenta que hace falta discernir muy bien cuáles son los criterios a partir de los que los demás se hacen su opinión», advierten.

10. Cómo es nuestro hijo y nuestra familia. Una vez se han revisado las opciones anteriores, los profesores recomiendan «mirar al hijo y a la propia familia y ver cuál es la escuela que mejor puede responder a su carácter, su idiosincrasia, y cuál es la que más le puede ayudar a crecer y desarrollarse como persona». Para estos expertos es básico «no olvidar que los niños van a la escuela cada día para ser felices y pasárselo bien», y es que «son los adultos los que piensan en términos de desarrollo integral, de socialización, de inversión de futuro, etc.».

Después de la búsqueda de información y de haberla valorado, los padres tendrán que escoger en consecuencia. «Y, una vez tomada la decisión, deberán mostrar confianza en su criterio y mostrar confianza en sus hijos e hijas, porque serán ellos los que acabarán de hacer posible que la opción sea un éxito», concluyen Bautista y Gómez-Zúñiga.

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