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Un alumno y su compañero anglohablante en La Alberca - ABC

O nadas o te ahogas: cien horas hablando inglés sin dejar España

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«Yo no sé si voy a poder aguantar». Era la primera vez que Miguel Sánchez Vicario iba a un campamento de verano. Entonces tenía doce años y la perspectiva de pasarse ocho días fuera de casa en el pueblo abulense de Candeleda, rodeado de extranjeros que le hablaban solo en inglés, le parecía como una condena. Falsa alarma. El mensaje de socorro fue desactivado por el propio náufrago al poco tiempo.

Lo cuenta con pasión de madre Teresa Vicario, que se dispone a enviar a su hijo más pequeño tras los pasos de Miguel, que a sus 17 veranos está a punto de volver por quinta vez a Pueblo Inglés. Esta vez, como los tres últimos, a La Alberca. «A diferencia de otros sobrinos, que han ido varios veranos a Irlanda, Miguel se maneja con soltura y es capaz de entenderse con un chico de Escocia o uno de Los Ángeles. Cuando estuvimos en Londres fue nuestro guía. Nos dejó impresionados».

«No hay gramática, no hay clases, todo es conversación»A diferencia de otros cursos de verano, en los que el español se mezcla de forma insidiosa, «hablar español está completamente prohibido» en Pueblo Inglés. «Los veinte chicos y chicas tienen siempre a otros tantos voluntarios, procedentes de países de habla inglesa. No hay gramática, no hay clases, todo es conversación, y casi siempre "one to one", uno a uno, cara a cara», dice la neozelandesa Amelia Gain, que tras cinco años en España «adora» vivir en Madrid. Su papel en Pueblo Inglés es el de «Master of ceremonies», y se ríe cuando se le pregunta en qué consiste su tarea: actividades, logística, teatro... Pero no actúa, únicamente entre bastidores, para que todo vaya como la seda.

Hay que vencer la vergüenza

A diferencia de Villa Inglesa (http://www.abc.es/viajar/alojamientos/20130531/abci-aprender-ingles-casa-rural-201305311349.html), la otra gran opción de Diverbo (http://www.diverbo.es/), en Pueblo Inglés no hay clases. La surafricana Tahmara Pitampersad, una de las excelentes profesoras de las que no dejé de aprender durante mi inmersión de tres días en el casón de Cerezo de Arriba, no cree que haya grandes diferencias entre sus alumnos (ejecutivos en su mayor parte) y los que pastorea Amelia Gain: «Me da la impresión de que hay un cambio en los estudiantes ahora que la gente ha acabado por darse cuenta de la importancia que tiene el inglés como segundo idioma para sus carreras. La actitud y el sentido del humor son las dos cosas más importantes para mí a la hora de enseñar. La vergüenza que suelen mostrar los españoles es un verdadero problema. Los estudiantes tienen que lanzarse a hablar y olvidar sus inhibiciones», propone Tahmara. Como si la lengua fuera una piscina. Como hizo Miguel. Además, hay piscina.

Explica Teresa Sánchez que hay dos niveles: para niños («kids» http://www.diverbo.es/es/ninos/ingles/campamentos-ingles, de 7 a 12 años, de ocho días de duración, con cuatro turnos entre el 28 de junio y el 26 de julio en Candeleda, Ávila; Aldeaduero, Salamanca, y Monfragüe, Cáceres, por 870 euros, todo incluído), y para adolescentes («teens» http://www.diverbo.es/es/ninos/ingles/verano-ingles, de 13 a 17 años, con las mismas fechas, en La Alberca, Salamanca; Aldeaduero, Monfragüe y Priego (Córdoba), por 1.380 euros).

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