Eurovision ¿Por qué Australia participa este año en Eurovisión?

La organización quiere remarcar la fortaleza del festival frente a la publicidad masiva que lo califica de «añejo» y desfasado» y mantener viva su tradición de unir países a través de la música

Guy Sebastian se convierte en el primer representante australiano en Eurovisión
Guy Sebastian se convierte en el primer representante australiano en Eurovisión - SBS
JAVIER ESCARTÍN - jescartinabc - Enviado Especial A Viena (Austria) - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Decía María Zambrano que la historia de Europa ha estado siempre ligada a utopías, a grandes imposibles. «Y, sin embargo, de esos delirios ha salido la historia efectiva». En un momento donde el continente aguanta como puede la sacudida económica que amenaza con fracturar el sueño de unión de Churchill («debemos construir una especie de Estados Unidos de Europa»), las fronteras en lo estrictamente musical cada vez se expanden más. Precisamente como una utopía, como un sueño imposible, Eurovisión, el festival que nació con la idea de unir a una Europa devastada por la guerra, refuerza en el siglo XXI los lazos entre los países del viejo continente y da la bienvenida a naciones alejadas de sus fronteras que desean unirse a una fiesta musical que no ha dejado de celebrarse en los últimos 60 años. [Sigue la final de Eurovisiónen Directo]

Eurovisión ha sido usado como instrumento político en reiteradas ocasiones, bien para que las naciones reforzaran su condición de independiente (los países exyugoslavos se apresuraron a participar en el evento incluso cuando el conflicto de los balcanes aún no había finalizado), como vía lograr una identidad europea (Azerbaiyán) o como oportunidad de sacar pecho ante eternos rivales (Grecia y Turquía, Armenia y Azerbaiyán o Israel y los países musulmanes). Pero si por algo siempre se ha caracterizado el festival es por su carácter integrador, cuando el continente estaba hecho añicos tras la contienda bélica o ahora bajo el terremoto económico.

Porque Eurovisión no es, ni nunca ha sido, exclusivamente de Europa. Ese deseo de unión a través de la música ha sido un principio declarado del que siempre el festival ha hecho bandera y este año lo lleva a su máxima expresión con la inclusión de Australia en la competición. La excusa es sencilla: el concurso celebra 60 años y es una buena manera de premiar la fidelidad de uno de los países con más peso, audiencia y tradición eurovisiva. Se vende como algo excepcional, aunque la propia UER, ente organizadora del certamen, ha dejado abierta la puerta a la posibilidad de que Australia pueda seguir participando en próximas ediciones.

Los requisitos para estar en Eurovisión

Para estar en Eurovisión, un país debe adherirse a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) y situarse, con Greenwich como referencia, en la zona geográfica comprendida entre el paralelo 30 norte y el meridiano 40 este. De ahí que un país como Marruecos pudiera participar en el año 1980 y otros como Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Libano, Libia o Túnez tengan la opción de hacerlo en cualquier momento. Uno de los motivos por los cuales no lo solicitan es porque, en la mayoría de casos, sus leyes no permiten emitir en televisión contenidos relacionados con Israel.

Armenia, Azerbaiyán y Georgia se encuentran fuerza de esa zona pero sí pertenecen al Consejo de Europa, una organización internacional de cooperación entre estados europeos con la democracia, los derechos humanos, y las leyes como valores principales. Su alta en este consejo también les permite formar parte del show que cada año siguen más de cien millones de espectadores.

Australia, ¿una excepción?

Australia es el primero que se salta la norma geográfica, aunque sí es miembro de la UER. La SBS, televisión pública del país oceánico, lleva emitiendo ininterrumpidamente el festival durante los últimos 30 años con buena audiencia (2,7 millones de espectadores en la última edición), e incorporando comentaristas y televoto (no vinculante) al espectáculo. Desde la participación de Olivia Newton-John en 1974 representando a Reino Unido, la cadena pública ha mostrado siempre un especial interés por el concurso y ya el año pasado protagonizó el descanso de la segunda semifinal, donde actuó la cantante Jessica Mauboy.

Un mero anticipo a la candidatura que, por sorpresa y fuera de plazo, la UER sí admitió este año para la fiesta de Viena. El elegido para el ansiado debut ha sido el cantante Guy Sebastian, muy famoso en su país por ganar el «show talent» Australian Idol en 2003. «Representar a Australia en Eurovisión suena un poco aleatorio, pero somos la entrada comodín y me siento emocionado por haber sido elegido», señaló al ser el elegido de forma interna con «Tonight again», tema que compuso y grabó exclusivamente para el evento en menos de una semana.

Si gana, los organizadores precisan que el festival de 2016 no se celebrará en Sidney, sino que será un país del continente europeo el encargado de acoger el certamen compartiendo los gastos con la cadena australiana. Pero su participación no busca esa pretensión, sino la de remarcar la fortaleza del festival frente a la publicidad masiva que lo califica de «añejo» y desfasado» y de mantener la línea continuísta de ese compromiso marcado de acercar países, y ahora continentes, a través de la música.

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