El tesoro olvidado de Medina

Los muros de esta villa señorial han visto nacer a personajes como Bernal Díaz del Castillo, el cronista que acompañó a Hernán Cortés al Nuevo Mundo o el oficial de los Tercios Cristóbal de Mondragón

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El municipio vallisoletano de Medina del Campo no tiene parangón en lo que a historia se refiere. Los muros de esta villa señorial han visto nacer a personajes como Bernal Díaz del Castillo, el cronista que acompañó a Hernán Cortés al Nuevo Mundo, o el oficial de los Tercios Cristóbal de Mondragón. También es tierra de grandes monumentos, pues acoge construcciones como el castillo de la Mota (última residencia de Isabel I) y la colegiata de San Antolín. Sin embargo, este pueblo esconde todavía algunos secretos olvidados por el tiempo. Y uno de ellos es un cuartel militar levantado hace más de dos siglos por Ventura Rodríguez, el gran arquitecto español del XVIII.

El edificio, bautizado con el nombre de «Marqués de la Ensenada» en honor al político que instigó su construcción, fue en otro tiempo uno de los orgullos de la villa. Hoy, sin embargo, sucumbe inerte al paso del tiempo. Aunque todavía se muestra desafiante desde una posición privilegiada a orillas del río Zapardiel. Su primera piedra fue puesta en 1776 a expensas de los reales del municipio. Para entonces, las populares ferias comerciales de Medina del Campo (eventos de importancia nacional a partir del siglo XV) habían caído ya en desgracia.

Ensenada, que falleció en 1781, no disfrutó del cuartel, pues la construcción del primero de sus cuerpos terminó siete años después del inicio de las obras. Una desgracia, pues el historiador del siglo XVIII Antonio Ponz definió el resultado como un auténtico «adorno para Medina» y uno «de los mejores del reino». Aunque la muerte también evitó al político la desazón de ver como el edificio era quemado el 27 de noviembre de 1809 por las tropas de Napoleón en plena Guerra de la Independencia.

Tras aquel desastre quedó olvidado hasta 1876, cuando Alfonso XII visitó las ruinas y decidió reconstruirlo. La tarea, hercúlea, comenzó en 1894 y no finalizó hasta 1920. Sin embargo, desde finales del siglo XIX empezó a ser utilizado como residencia para diferentes regimientos.

Su vida terminó en el 2000, año en el que fue clausurado. Hoy, no obstante, la «Plataforma de apoyo para salvar el cuartel militar de Medina del Campo» lucha por rescatarlo del olvido. «Queremos que se restaure y se haga un museo en su interior», explica a ABC José Luis Borja, responsable de la organización junto a Agustín Márquez.