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«Vuelta a los básicos», moda y decoración resucitan el minimalismo de los 90

Se impone la simplicidad como alternativa al barroco más bohemio

MadridActualizado:

El triunfo de una marca californiana centrada en los «básicos» de ropa y decoración, llamada James Perse, acompaña a los éxitos de la línea de prendas esenciales de la japonesa Uniqlo y a la nueva colección de camisas blancas de Tom Ford. Se trata de un retorno a las piezas que fueron clave hace décadas y que habían sido «ninguneada» por colecciones visualmente más complejas. Y es que ahora, más que nunca, conviven -también en la moda- los polos opuestos.

Los años 90 se caracterizaron por el éxito de la simplicidad, de las prendas clásicas de siempre, de los vestidos monocromáticos, las prendas en viscosa monocolor, los vaqueros sencillos y el algodón. Tom Ford inventó para Gucci las colecciones de camisas slim fit, más ceñidas y con un toque de viscosa, que la marca florentina vendía como churros a los modelos, actores y futbolistas de renombre durante el cambio de milenio.

Tom Ford, ahora con su propia marca, que fundó en 2004 y se lanzó al ready to wear en 2006, ha creado su campaña «Back to Basics», con la que vuelve a proponer -además de sus sofisticados trajes masculinos y sus maravillosos vestidos femeninos- una selección de camisas para ellas y ellos de gran austeridad y calidad, en popelín, oxford o espiguilla, que se caracterizan por ofrecer versión clásica y versión ajustada o slim fit. Además, la tapeta frontal, los cuellos y los acabados, son impecables y duraderos; y -otro detalle- los puños pueden ser de barril o bien franceses. Por algo cuesta más de 500 euros cada camisa.

James Perse, una marca con sede en Los Ángeles dedicada a prendas y accesorios sin logotipo aparente y de una gran simplicidad y calidad, crece como la espuma en ventas y notoriedad. En realidad, es una enseña que reinventa el chic sencillo de la Costa Oeste de los Estados Unidos, con ropa casual pero de un acabado sofisticado. Aunque James Perse lleva 20 años en el negocio, no ha sido hasta ahora cuando su nombre ha traspasado fronteras. Sus colecciones, que también incluyen artículos de decoración, se venden en sus casi 50 boutiques estadounidenses y en numerosos puntos de venta alrededor del mundo.

Las sudaderas de algodón de más de 100 euros reflejan el saber hacer de James Perse en cuanto a los detalles, algo que heredó de su padre, Tommy Perse, el primer comerciante de Los Ángeles que apostó hace 35 años por marcas extranjeras entonces rompedoras y de una sencillez casi brutalista, como Comme des Garçons o Yohji Yamamoto. El primer invento de James Perse fue una linea de camisetas blancas en 1994 y, dos años después, lanzó su primera línea de jerseys para ellas. Hasta que en 1998 fundó su marca con colecciones completas e incluso para niños y bebés.

Éxito de Uniqlo

Todo esto coincide con el éxito de Uniqlo, que vende básicos del guardarropa occidental de corte clásico a un precio más que razonable. Sus colecciones no varían demasiado, pero siempre es posible encontrar un jersey de casi cualquier color, una camiseta bien hecha y de cualquier talla y un «plumas» ligero que se adapte a cada miembro de la familia. Parece que si algo aporta este siglo XXI a la moda, es la variedad y la convivencia de tendencias opuestas en un mismo espacio y tiempo. Es así cómo mientras marcas como Gucci, Valentino o Prada juegan la baza del barroquismo grunge de aire bohemio, otras como Tom Ford, James Perse, Uniqlo e incluso Tommy Hilfiger o Tomas Maier, vuelven a los básicos de siempre, enfatizando el estilo «All American» de calidad. Nunca una sencilla camisa blanca tuvo más versiones, más precios, ni más publicidad.