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Los siete políticos peor vestidos

La imagen de los políticos influye de modo subconsciente en la percepción que se tiene de sus capacidades y su dedicación. Esta noción la han tenido en cuenta muchos políticos norteamericanos desde hace décadas, pero aquí no parece ser siempre el caso

MADRIDActualizado:

¿Que no se puede juzgar a un libro por su cubierta? Aunque las apariencias a menudo puedan llevar a engaño, la imagen de los políticos influye de modo subconsciente en la percepción que se tiene de sus capacidades y su dedicación. Esta noción la han tenido en cuenta muchos políticos norteamericanos desde hace décadas, pero aquí no parece ser siempre el caso. Repasamos el repertorio nacional.

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  1. Alberto Rodríguez

    A todos nos quedó en la retina la cara de póker del presidente Rajoy al ver circular por el hemiciclo al diputado tinerfeño de Podemos con sus rastas. Es más que posible que Alberto Rodríguez vista como su electorado viste en su tiempo libre, pero el Congreso de los Diputados es un centro de trabajo, reunión y encuentro para representantes de todos los españoles -sea cual sea su región o punto de vista-. Su aspecto desaliñado no es digno de las Cortes, sino más adecuado para una celebración rastafari en la playa.

  2. Anna Gabriel

    Ahora exiliada en Suiza, Anna Gabriel hacía gala de un «look» muy estudiado para dar la talla como política reivindicativa y antisistema. Desfilaba por el congreso con pantalones rotos y distintos conjuntos de camisetas con mensaje, superpuestas y de manga corta sobre manga larga. El flequillo corte «hachazo» remataba el atuendo. Visto lo modosa y arreglada que está en Suiza, parece que se trataba de una pose para justificar el cargo.

  3. Gabriel Rufián

    Gabriel Rufián representa a esa nueva hornada que se queda en un punto medio entre cantante de banda musical de los años 80, con camiseta blanca y chaqueta de vestir oscura, y chico de los recados, con chupa de plástico y camiseta con dibujos.

  4. Ada Colau

    Consciente de que al fin y al cabo es alcaldesa de Barcelona, Ada Colau ha mejorado mucho en sus atuendos. Me cuentan que amba,s Carmena y Colau se surten ahora en la empresa española que ha democratizado la moda para siempre jamás. Antes solía ir de «andar por casa», con camisetas y rebecas dispares, combinadas de modo poco afortunado. No obstante, ojo para mezclar prendas no tiene y si no se deja asesorar, nunca superará el suspenso.

  5. Oriol Junqueras

    A Junqueras no le había faltado la buena intención: cada mañana -antes de estar en Estremera- se ponía su camisa blanca, un traje de chaqueta gris o azul oscuro y zapatos ad hoc. No obstante, al ir con traje de bancario -que no banquero- y camisa blanca, la corbata sigue siendo bastante imprescindible. Pero lo grave es que la chaqueta le queda cuatro tallas pequeña -según cálculos-, algo que no casa con el protocolo del traje, que indica que la chaqueta se debe llevar cerrada por un botón al estar de pié.

  6. Isabel Bonig

    La presidenta del PP en la Comunidad Valenciana es una «currante» que se ha hecho a sí misma. No obstante, le queda pendiente la asignatura de pasar desapercibida con sus atuendos. Ya decía Coco Chanel que lo mejor es que no se recuerde la ropa que lleva una mujer, porque así habrá mostrado su esencia. Los tops de corte infantil, los jerseys de tres tallas menos y su poca mano para combinar prendas no le permiten quedar tan bien como merece.

  7. Dolors Montserrat

    La ministra de Sanidad, una mujer inteligente, preparada, mona y con buen tipo, no consigue hacerse con el truco del clásico «uniforme» de trabajo femenino de tailleur con falda o vestido. Combina medias oscuras tupidas con vestidos claros poco favorecedores, faldas demasiado cortas y chaquetas sin armonía. Cuando va más cómoda y favorecida es cuando viste pantalones. Pues que apueste por el valor seguro, que no pasa nada si aparca las faldas para siempre.