Anita Pallenberg con Keith Richards en 1973
Anita Pallenberg con Keith Richards en 1973 - KEYSTONE Pictures USA

El legado estilístico de la indomable Anita Pallenberg

Musa de los Rolling Stones, ha fallecido dejando la impronta de su potente personalidad

MadridActualizado:

Nacida en la Roma durante la Segunda Guerra Mundial, la sangre alemana corría por las venas de la incansable Anita Pallenberg, una belleza políglota, alocada y siempre dispuesta a meterse en nuevos charcos. Anita conoció primero a Brian Jones, miembro fundador de los Rolling Stones fallecido hace décadas, al meterse en su camerino al final de un concierto. Salió con él y finalmente le abandonó por Keith Richards en 1967.

Se cuenta que fue ella la que verdaderamente aportó las ideas más alocadas, los estilismos más rompedores y las estrategias más exitosas a las giras del grupo. Se convirtió en un icono al acompañar a los Rolling Stones en sus conciertos por todo el mundo, siendo fotografiada, invitada y entrevistada en centenares de ocasiones. Junto a Marianne Faithfull, entonces novia oficial de Mick Jagger, formó un dúo de divas que marcó el final de los años 60 y el comienzo de los 70.

La mala vida

Consiguió ser mucho más activa, rebelde, transgresora y creativa que los mismísimos integrantes de los Stones, a los que imponía su voluntad con una tremenda facilidad, por imposible que esto pueda parecer. Richards y Pallenberg estuvieron juntos hasta 1980, compartiendo más de una década de conciertos, heroína y mala vida. Desde siempre, Anita fue una fuente de inspiración para los Rolling Stones.

Inmediatamente, las casas de moda, la prensa internacional y las jóvenes de su época se hicieron eco del estilo de esta rebelde diletante que llevaba la batuta de sus «satánicas majestades». De Anita, en general, gustaba todo: su fuerza indómita, su extremismo y su belleza, pero también y muy especialmente sus novedosos sombreros, sus cortes de pelo, las extrañas combinaciones de atuendo que exhibía y unos accesorios que parecían sacados del baúl de los recuerdos, quizás el inicio de la tendencia aún vigente de recuperar lo vintage.

Vivienne Westwood

Todo ello la convirtió en una figura del papel cuché, alguien habitual de la Factory de Warhol y personaje influyente del mundo de la moda a nivel internacional. Años después de haber sido un verdadero estandarte del estilo, y una vez instalada en Londres, la Pallenberg se convirtió en diseñadora, cursó estudios en la Saint Martin’s, colaboró en las imponibles colecciones de la estrambótica Vivienne Westwood y se fue apartando del mundanal ruido para centrarse en explotar sus sobresalientes dotes creativas.

Hacia el final de su vida, Anita se ha dedicado principalmente a la jardinería, a recibir clases de pintura, a diseñar y a ocuparse de sus nietos. Este alma creativa, que lo mismo actuaba, que componía, cantaba, pintaba o posaba como modelo, no dejó hasta el final de lucir un sobresaliente caudal de energía, esa misma fuerza que consiguió que su increíble liderazgo pusiera a los Rolling en la cima y les dotase de su estilo rompedor.

Kate Moss con la propia Anita Pallenberg, es quien más se asemeja hoy en día a la musa de los Stenes
Kate Moss con la propia Anita Pallenberg, es quien más se asemeja hoy en día a la musa de los Stenes- JG033

El mismo Keith Richards lo ha reconocido: «Anita era una mujer muy fuerte, inteligente, divertida, ocurrente y bella. Era políglota y había estado aquí y allá. A mí eso me resultaba muy exótico». Anita, de cuya muerte a los 73 años no se conoce aún la causa exacta, solía en cambio declarar con displicencia: «Me respetaban porque trabajaba, sabía de música y no me limitaba a ser guapa. Pero cuando se hicieron ricos y famosos, perdí el interés».