Alicia Sornosa recorrió el mundo en moto en tan solo año y medio
Alicia Sornosa recorrió el mundo en moto en tan solo año y medio - ABC

La vuelta al mundo sobre dos ruedas

Alicia Sornosa es la primera española en recorrer el planeta en moto. Esta periodista derriba estereotipos: «Cuando arrancas no hay géneros, solo pilotos»

MadridActualizado:

Viajera y solidaria. Así se describe la periodista Alicia Sornosa (42 años). Y escuchándola, su vida da testimonio de su autorretrato. En 2012 se convirtió en la primera mujer de habla española en dar la vuelta al mundo en moto. Hoy, cuatro años más tarde, publica su primera novela «360 grados». Un libro con tintes autobiográficos en el que Sofía, alter ego de la autora, relata con pasión su desafío de recorrer en moto los cinco continentes. «Los personajes realizan el viaje que yo he vivido y he visto, pero hay también muchas experiencias que no son mías, sino historias de personas que he conocido a lo largo de mi aventura», comenta.

Un año y medio tardó Alicia en recorrer el globo sobre dos ruedas. Durante su periplo, que comenzó en El Cairo y acabó en Madrid, vivió muchos y variados peligros, entre ellos un terremoto de intensidad 7,7 en Guatemala, que recuerda con verdadero pavor: «Fueron los dos minutos más terribles de mi vida».

A pesar de penurias y riesgos, el balance le resulta positivo y no tiene intención de abandonar su vida nómada. Se niega a echar raíces y busca nuevos retos a los que enfrentarse y lugares que descubrir sobre su moto: «Procuro tener pocas cosas para poder irme cuando quiera y desaparecer». Desde su experiencia viajera y de ver, de cerca, la situación de muchas personas en el mundo, se ha vuelto más humilde y sencilla. «Ahora doy las gracias cada vez que abro un grifo y sale agua».

Es incapaz de elegir un único lugar entre los visitados en los más de 300.00 kilómetros recorridos, si bien confiesa que los paisajes más bellos los ha contemplado en Canadá y Australia. Huye de tópicos: «A las mujeres nos meten mucho miedo por el hecho de ser mujeres, pero la realidad es todo lo contrario. Cuando viajo sola me cuidan muchísimo, porque da menos miedo acoger en tu casa a una mujer que a un hombre», subraya. Aunque cuando se sube a su moto y se baja la visera, se convierte únicamente en piloto.

Su faceta solidaria tiene manifestaciones elocuentes. Desde 2015, todos sus viajes tienen una causa social. «Localizo ONGs españolas y propongo llevarles lo que consiga recaudar a través de mis seguidores», señala con alegría y satisfacción. Su espíritu solidario con las personas se extiende también al medio ambiente. «Nos pusimos a pensar en cómo hacer un viaje ecológico, en el que las emisiones de CO2 que emitiera la moto pudieran ser eliminadas. Y decidimos hacerlo plantando árboles, que lo absorbieran y conseguir un viaje de cero emisión», explica.