Alexander McQueen
Alexander McQueen - REUTERS

Subastan el legado del diseñador Alexander McQueen

El joyero británico Shaun Leane, amigo íntimo del fallecido modisto, vende las piezas que crearon juntos

MADRIDActualizado:

Sotheby’s New York vuelve a marcar el calendario de las subastas. La casa saca a la venta este lunes las piezas de joyería de autor más importantes del mundo de la moda, entre las que se encuentran las que diseñó el fallecido modisto Alexander McQueen.

Bajo el título «Couture Fashion Jewellery - The Personal Archive of Shaun Leane» salen a la venta las piezas que ha ido guardando durante 20 años el joyero británico Shaune Leane, amigo íntimo del diseñador, y que cuenta tanto con las colecciones privadas del modisto como las que realizó para la casa francesa Givenchy. También se encuentran los objetos que diseñó para la modelo Kate Moss y Sarah Jessica Parker.

La colección se compone de 40 piezas únicas que oscilan entre los 1.700 y los 337.000 euros. Entre los objetos tan destacables como el guante metálico realizado con mil gramos de oro blanco y 5.000 diamantes, que se tardó más de cinco años en terminar de hacer.

Ahora que se se van a cumplir ocho años de la muerte el modisto inglés -11 de febrero-, la subasta cobra más importancia si cabe con estas piezas únicas. Un fallecimiento que cogió a todos por sorpresa al tratarse de un suicidio. La estrella de las pasarelas apareció ahorcada a los 40 años en su domicilio londinense.

Este intento por quitarse la via no fue el único que tuvo McQueen. La biografía «Alexander McQueen: Blood Beneath The Skin», escrita por Andrew Wilson, aseguró que ya lo había intentado en dos ocasiones y que incluso planeó hacerlo en uno de sus desfiles. El libro recoge una conversación entre el modisto y su amigo Sebastian Pons en la que el diseñador expresa su intención de suicidarse en público. «He acabado mis últimos diseños, voy a suicidarme, voy a acabar con esto», decía.

Pons declaraba en la biografía hace unos años que el diseñador pretendía dispararse en la cabeza en una pasarela y aseguraba que, cuando conoció sus intenciones, telefoneó a su oficina en Londres, donde le dijeron que no se preocupase, que McQueen estaba bien.