Vídeo: Melania Trump rechaza la mano de su marido en el acto de llegada a Israel el pasado mes de noviembre - ATLAS | Foto: GTRES

La «solitaria» intimidad de los Trump: así son sus dormitorios separados en la Casa Blanca

Un nuevo libro confirma que el matrimonio presidencial duerme en habitaciones separadas, algo que no ocurría desde los Kennedy

MADRIDActualizado:

«Fire and fury». Fuego y furia. Así se titula el libro que ha hecho temblar los cimientos de la Casa Blanca. Aunque todavía no está a la eventa, el tomo escrito por Michael Wolff invita al lector a entrar en la Casa Blanca de Donald Trump y aborda todos los flancos, desde el político hasta el personal. Y vuelve a poner sobre la mesa uno de los temas que más dieron de qué hablar cuando los Trump desembarcaron en el número 1600 de Pennsylvania Avenue: si compartían cama o no.

«US Weekly» fue la primera revista en afirmar que Donald y Melania Trump utilizaban cuartos separados. Un hecho que fue negado por fuentes cercanas la primera dama, pero que Wolff confirma en su libro. Al igual que los Kennedy, los Trump prefieren dormir cada uno por su lado.

Lo cierto es que la pareja presidencial es bastante conservadora con esa idea. Si hacemos cálculos, hasta 36 presidentes de los Estados Unidos vivieron en la Casa Blanca sin compartir noches con su esposa, desde John Adams, quien inauguró la residencia presidencial en 1800 hasta Gerald Ford, 38º presidente de Estados Unidos entre 1974 y 1977, cuya esposa Betty se negó a pasar una sola noche sin su marido. Dado que Donald Trump es el 45º en la lista presidencial, eso deja a 7 parejas duermiendo en el mismo cuarto en toda la historia de la Casa Blanca: los Ford, los Carter, los Reagan, los Bush (George-Barbara), los Clinton, los Bush (George Jr.-Laura) y los Obama.

El segundo piso de la Casa Blanca

La residencia privada del presidente y su familia se encuentra en el segundo piso de la mansión. En él hay 16 habitaciones, seis baños y un aseo. Según la página web del Museo de la Casa Blanca, «aunque la familia presidencial suele tener invitados que se alojan en la residencia, los jefes de Estado suelen alojarse al otro lado de la calle, en la Casa Blair, que es responsabilidad del Departamento de Estado».

Esquema de la residencia privada del presidente
Esquema de la residencia privada del presidente-WHITE HOUSE MUSEUM

Entre todas las habitaciones y salas del segundo piso, una destaca por encima de todas. Se trata de la habitación Masters, la suite en la que la mayoría de presidentes se han desvelado con los problemas del país. La habitación cuenta con una salita privada vestidor y dos baños y ocupa aproximadamente un cuarto del espacio total de la planta.

Desde sus ventanas se aprecia el río Potomac y el memorial a Jefferson, y posiblemente las vistas sea lo único que no ha cambiado con el paso de los años. Cada inquilino ha redecorado el cuarto a su gusto, empezando por Jackie Kennedy, que se instaló en la suite nada más llegar a la Casa Blanca (su marido dormía en lo que hoy es el salón principal de la vivienda).

La habitación de los Obama
La habitación de los Obama-ARQUITECTURAL DIGEST

No ha trancendido qué reparto de habitaciones han hecho los Trump y su hijo, Barron, pero además de la suite principal tenían a su disposición las habitaciones East y West, así como los cuartos pensados para visitas: Lincoln y Queen. Tampoco se sabe si han redecorado o han aceptado el estilo impuesto por Michael Smith, esposo del ex embajador James Costos y gran amigo de los Obama. Lo que sí ha trascendido, gracias a «Fury and fire», es que Trump ha pedido dos pantallas adicionales de televisión para su cuarto y que el servicio no le recoja la ropa del suelo.

Por supuesto, la decisión de los Trump de dormir separados es compartida por otros matrimonios conocidos, sean reales, como la Reina Isabel II y Felipe de Edimburgo, o ficticios, como el de Frank y Claire Underwood en «House of Cards». Porque, como una vez explicó Lady Pamela Hicks, prima de Isabel II, «nadie quiere que le ronquen al oído ni soportar patadas. Basta con compartir el cuarto las veces que te apetezca intimar».