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Rocío Carrasco quiere cerrar la boca a su ex y que su hijo David vuelva a su lado

Tras años de silencio y con mucha paciencia, la hija de Rocío Jurado abre la mayor ofensiva judicial contra Antonio David Flores por «maltrato psicológico»

Dos frentes Rocío Carrasco, el 29 de marzo en Alcobendas, a las puertas del juzgado
Dos frentes Rocío Carrasco, el 29 de marzo en Alcobendas, a las puertas del juzgado - GTRES
BEATRIZ CORTÁZAR Madrid - Actualizado: Guardado en: Gente&Estilo Gente

Diecisiete años sufriendo en silencio «maltrato psicológico» y «acoso verbal» por parte de Antonio David Flores (40 años). Esa es la base de la denuncia de Rocío Carrasco Mohedano (39) contra su exmarido. El pasado miércoles, la hija de «la más grande» (Rocío Jurado, 1946-2006) accedía entre flashes y micrófonos, y acompañada de su abogado, Javier Vasallo, al Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº1 de Alcobendas (Madrid), a donde la Fiscalía había trasladado el expediente de cerca de 170 páginas sobre el caso, después de que hubiera sido presentado con anterioridad en un «juzgado incompetente».

En esas carpetas que la propia Rocío Carrasco aportó en su día en persona, y que reflejan las heridas de un matrimonio que apenas duró tres años, se recogen todas las declaraciones vertidas contra ella por Antonio David en diferentes medios de comunicación a lo largo de más de tres lustros. Considera que esas proclamas están llenas de falsedades, que le han provocado serios trastornos. En el dossier también se incluyen los informes de los psicólogos que han tratando a la demandante. Además, y a instancias de la propia Rocío, se han citado a varias personas para que testifiquen en los próximos días sobre ciertas situaciones y desencuentros entre los dos protagonistas de esta sórdida historia.

La nueva estrategia legal de Carrasco ha caído como una bomba en el ánimo de su exmarido, quien ayer, a las nueve y media de la mañana, se dirigía en compañía de su abogado al mencionado juzgado de Alcobendas. «Estoy preocupado», decía a la entrada. Tras prestar declaración, el ex guardia civil se dirigía a los medios allí congregados para advertir que «no puedo hacer declaraciones». Desde su entorno confirman a ABC que está «abatido», pues sabe que una condena podría salirle muy cara e incluso llevarle a la cárcel. Y no es precisamente dinero lo que la hija de Rocío Jurado desea en este momento.

Sin contacto

Fuentes cercanas a Rocío Carrasco confirman a este periódico que su principal objetivo es «poner fin a las declaraciones de su ex contra ella, que tanto daño le hacen a nivel personal como en lo referente a su imagen pública». Además, y sobre todo, quiere recuperar a su hijo David (18), quien vive con su padre desde algunos meses antes de cumplir la mayoría de edad, el pasado 15 de diciembre. «El chico había ido a pasar su mes de vacaciones con él, pero no regresó a su casa. Rocío puso una denuncia y se emitió una orden para que regresara con su madre. Pero no se cumplió. Antonio David no lo devolvió y por eso el chico no pudo estar en la boda de Rocío con Fidel Albiac (el 7 de septiembre de 2016, en Toledo). Desde entonces, no tiene contacto con él», asegura esta misma fuente. «Rocío no va a emprender ninguna batalla para recobrar a su hija mayor (Rocío Flores Carrasco, de 20 años). Esa es otra historia, muy dura, y no tiene intención de cambiar nada. Pero necesita traer a su hijo de nuevo en casa», añade.

Con esta denuncia, que ahora se dirime en el ámbito de la violencia de género, Rocío Carrasco ha abierto la mayor ofensiva legal hasta la fecha. «Si Rocío Flores quiere declarar en defensa de su padre, también tendrá que explicar lo que pasó con su madre, el motivo por el que ya no viven juntas. Años atrás hubo un conflicto muy serio entre madre e hija. Fue de tal gravedad, que se pidieron informes psicológicos tanto a los padres como a la niña», comentan desde el entorno de Carrasco. Y lo cierto es que sobre aquel amargo suceso nadie se pronunció en público, entre otras cosas porque cuando tuvo lugar Rocío Flores era menor de edad. Pero ahora la joven está decidida a dar la cara por su padre donde haga falta. Con eso también cuenta su madre, quien en su denuncia añade ser víctima de una «alienación parental» cuyo resultado sería la «no presencia» de sus dos hijos en su vida.

Rocío Carrasco lucha contra todos, aunque no se encuentra sola. A su lado está su segundo marido, Fidel Albiac, quien en estos años ha estudiado la carrera de Derecho y ahora está terminando un máster. «Si hubiera sido por Fidel, este proceso se habría producido mucho antes. Pero ella quiso hacer acopio de todo lo que se ha dicho y presentarlo cuando ya no podía más», afirma quien bien la conoce.

Esta demanda no es el único quebradero de cabeza para Antonio David. Existe un embargo sobre su nómina por no pagar las costas de un juicio que en su día perdió contra Rocío Jurado: el abogado Marcos García Montes le reclama más de 300.000 euros. Además, hay otra demanda de alzamiento de bienes que ha presentado Carrasco.

Aviso a los Mohedano

Un futuro muy incierto para un hombre que ha sabido ganarse el corazón de casi toda la familia de quien fuera su suegra, los Mohedano, con la excepción de algunas primas de su exmujer, quienes declararán como testigos. «Si los Mohedano deciden salir en defensa de Antonio David y ponerse en contra de Rocío, la situación sería muy incómoda. En estos años ella no solo ha recopilado material en torno a su ex. También tiene argumentos para enfrentarse a todos», sentencia quien fue una íntima amiga de Rocío Jurado, pero que nada pudo hacer para evitar la guerra en la familia de «la más grande».

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