Stewart, en el momento de descalzarse
Stewart, en el momento de descalzarse - AFP

Rebelión en la alfombra roja más estricta del mundo

Kristen Stewart volvió a quitarse los tacones, en un gesto contra el rigor de un protocolo que rige desde hace 71 años

LOS ÁNGELESActualizado:

Hay quien piensa que el no va más del ascenso al olimpo cinematográfico es subir por la escalinata roja del Festival de Cannes: ellos siempre ataviados con esmoquin y ellas, con vestido de noche y altísimos tacones. El protocolo de este certamen -cuyo origen se remonta a 1938, aunque su primera edición como tal se celebró en 1946- pasa por ser el más estricto del mundo. Y tal rigor tiene su razón de ser: ya en 1947, la dirección del festival trataba de evitar de esta manera que se colaran invitados en traje de baño y recién salidos de la playa.

Siempre hubo, sin embargo, esos faux-pas (pasos en falso) en lo que a la indumentaria se refiere. En 1953, Pablo Picasso acudió a la presentación de la cinta de Henri-George Clouzot, «El salario del miedo», con un abrigo de piel de cabra. En 1991, Madonna epató con su sostén de Gaultier y seis años más tarde era Victoria Abril la que dejaba boquiabierto al personal con su faja-tanga.

El pasado lunes, fue la actriz estadounidense Kristen Stewart quien se saltó las reglas del juego, quitándose los tacones durante su tránsito por la alfombra roja, para subir descalza la escalinata. Vestida con un Chanel de alta costura y sus Louboutin en la mano, Stewart se rebelaba ante una política considerada anticuada por muchas estrellas, sobre todo femeninas. Y de esta guisa posó antes del estreno del filme «BlacKkKlansman», de Spike Lee. Dos años atrás, Kristen Stewart ya se descalzó antes de un estreno y, en otro, se puso unas zapatillas Vans. Esta semana ha vuelto a repetir su gesto.

La protagonista de la saga «Crepúsculo» se mantiene al frente del llamado #heelgate, que surgió en 2015 cuando 50 mujeres que optaron por llevar zapato plano se quedaron fuera del estreno de la película «Carol». «Existe un código de vestuario y la gente se molesta por ello. Uno debería poder elegir si quiere o no llevar tacones», explica la intérprete.

La marcha de las mujeres

Soplan aires nuevos por el festival y están llamados a convertirse en un vendaval imposible de ignorar, sobre todo en estos tiempos de lucha por la igualdad, que el pasado sábado llevó a 82 mujeres a marchar hacia el Palais des Festivals agarradas de la mano. Se trató de un gesto para visibilizar las diferencias de género en el seno del festival.

Esta es una revolución en el fondo y la forma, y del gusto de todas. La exmodelo francesa Inès de la Fressange así lo ha verbalizado, en declaraciones para «The Hollywood Reporter» a propósito de los tacones: «El estilo es una actitud. Algunas de las grandes estrellas de Hollywood, como Greta Garbo, Ingrid Bergman y Katherine Hepburn, eran adictas a los zapatos planos. Deberían entender que ser sexy, glamurosa y bella no tiene ninguna relación con la altura de los tacones».

La de Cannes es la alfombra roja más glamurosa del mundo, entre otras cosas porque el desfile de estrellas es el gran escaparate para las casas de moda. Así es desde hace 71 años y eso es lo que el presidente del certamen, Thierry Freemaux, trata de mantener a toda costa. Al menos, una nueva norma no se discute: los selfies sobre la alfombra roja están prohibidos y a pocos les ha enojado.