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Raquel Bernal expulsa a Álvaro Muñoz Escassi de su vida

De su breve matrimonio con la adinerada venezolana Álvaro Muñoz Escassi saca tres purasangre y un Lamborghini

En Semana Santa, Álvaro Muñoz Escassi y Raquel Bernal presenciaron las procesiones de Málaga. En la image, en un balcón de la calle Larios
En Semana Santa, Álvaro Muñoz Escassi y Raquel Bernal presenciaron las procesiones de Málaga. En la image, en un balcón de la calle Larios - CORDON PRESS
BEATRIZ CORTÁZAR Madrid - Actualizado: Guardado en: Gente&Estilo Gente

Ni seis meses ha durado el matrimonio del jinete español Álvaro Muñoz Escassi (42 años) y la multimillonaria venezolana Raquel Bernal. Varias ex de Escassi estaban convencidas de que esta relación tenía los días contados nada más consagrarse el pasado diciembre en Punta Cana (República Dominicana), y el tiempo les ha dado la razón.

Tras pasar unos días en Madrid y reunirse con varias personas, entre los que se encuentran conocidos periodistas y algunas amigas de La Moraleja y Puerta de Hierro, cuyos salones suele visitar para confesar los secretos que luego circulan por todas partes, Raquel Bernal soltó el bombazo: ella misma había puesto fin a su matrimonio con el apuesto jinete y conocido rompecorazones. «Entre ambos había una falta de entendimiento absoluta. Álvaro pretendía seguir con sus costumbres de siempre, con su vida de soltero, y eso Raquel no lo podía soportar. Le regaló varios caballos purasangre y él decidió llevárselos de Santo Domingo a Canadá, con el argumento de que no podía vivir en la República Dominicana, porque se aburría, y que además iba a competir en un concurso de saltos. Siempre ha utilizado la misma excusa de los caballos para hacer lo que le daba la gana. Primero los tuvo en México, luego en Santo Domingo y después en Canadá. Su intención era seguir con su vida de siempre y eso ha sido una gran torpeza. Es que ni siquiera disimulaba sus intenciones», cuenta un íntimo de Bernal, a quien en Venezuela la conocen como la «barbie de Chaves», debido a los rumores que circularon de una supuesta relación sentimental con el difunto mandatario.

Lo cierto es que Raquel Bernal, que fue aspirante a Miss Venezuela y hoy tiene entre su grupo de amigas a la novia de Antonio Banderas (56), Nicole Kimpel (36), con quien además guarda un extraordinario parecido -las malas lenguas aseguran que comparten cirujano plástico- hizo su gran fortuna tras su matrimonio con el presidente de la Bolsa de Valores en Venezuela, Víctor Flores, con quien tuvo una hija que vive en España y estudia en la Universidad Europea de Madrid. La joven prefiere residir en el centro de la capital, mientras que su abuela materna se instaló en la casa de La Moraleja que Raquel compró años atrás y donde también se encuentran los cuatro perros de la venezolana.

Precisamente la semana pasada, la anciana estuvo muy angustiada tras enterarse de que un hijo del matrimonio de rumanos que trabaja en su residencia como empleados domésticos había fallecido en un accidente junto a tres jóvenes más en una carretera española. La anciana siempre repite entre sus amigos que le gustaría estar en un piso céntrico para no depender del conductor y tener más libertad de movimiento.

Sin disimulo

«Raquel lo ha pasado muy mal con esta decisión, pero ahora la veo mejor y más tranquila. Era inevitable lo que iba a pasar, pero pienso que Álvaro lo ha hecho muy mal, ya que al menos podía haber disimulado», añade su amigo a ABC. En el entorno de Muñoz Escassi, sin embargo, apuntan a que vivía agobiado con Raquel y que se sentía encerrado en una jaula de oro. Pero para los amigos de Bernal eso es absolutamente falso: Álvaro ha tenido muchísima libertad, ya que Raquel no para de viajar por el mundo a causa de sus negocios, mientras que Álvaro, si quería, se instalaba en la casa que tiene en Miami y hacía lo que le daba la gana con la excusa de estar con los caballos. Era su manera de no tener que estar siempre a su lado», añaden.

Aunque se da por seguro que a la hora de arreglar esta situación Raquel habría pedido a Álvaro que firmara un contrato de confidencialidad sobre los seis meses que han vivido como casados, en el entorno de la venezolana aseguran que eso el jinete «se lo pasará por donde te imaginas, ya que hará lo que quiera y más si lo puede rentabilizar».

En cuanto a qué beneficio económico puede conseguir Escassi a la hora de firmar el divorcio, fuentes cercanas a la venezolana insisten en que sólo obtendrá lo que Raquel quiera darle de forma voluntaria para cerrar su boca, ya que «siempre ha sido muy inteligente y prudente en ese sentido. No le ha dejado participar en sus negocios ni tocar nada. Le dio una tarjeta para sus gastos, pero jamás le informó de sus actividades empresariales. Es verdad que le regaló un Lamborghini y tres caballos purasangre, pero lo más seguro es que acabe vendiéndolo todo, porque no tiene dinero para mantener ese nivel de vida», confiesa.

Juntos en Málaga

Resulta llamativo es que la pasada Semana Santa el matrimonio acudió a las procesiones de Málaga y los amigos que allí estuvieron a su lado insisten en que nada hacía adivinar que venía una ruptura. «No les noté nada raro. Pero también es cierto que a Raquel le costaba reconocer que se había equivocado con esa boda, tal y como le advertimos muchos amigos. Se empeñó y hoy el tiempo nos ha dado la razón», asegura.

Los amigos no fueron los únicos que vieron el percal. La hija de Raquel nunca vio con buenos ojos a Muñoz Escassi: el hecho de residir en Madrid le hacía conocedora de la fama del galán, que tiene un amplio historial amatorio y con rupturas muy desagradables, a excepción de la actriz Lara Dibildos, madre de su hijo Álvaro, quien después de superar su amargo final decidió mantener una amistad con el padre de su niño. El amor de madre es infinito y hasta consigue que una defienda lo indefendible e incluso cargue con la hija mayor de Escassi: Anna Barrachina, quien abandonó Alemania tras descubrir que su padre biológico era el jinete, se ha instalado en casa de Lara. Salvo Lara que es pura generosidad y bondad, del resto de sus novias no tiene más que reproches. «Todos le dijimos a Raquel que se equivocaba y hoy le cuesta hasta hablar de ello, porque es asumir un error en público. Pero su madre y su hija estarán más tranquilas ahora».

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