Barbara Lennie con joyas de Suárez
Barbara Lennie con joyas de Suárez - ABC

La Policía cree que el ladrón de las joyas de los Goya quería venderlas

El autor del delito se entregó de manera voluntaria a las autoridades

MADRIDActualizado:

Visto y no visto. Bastaron cuatro días para que el ladrón de las joyas de los Goyase entregase de manera voluntaria a los policías de la comisaría de San Blas-Vicálvaro (Madrid) -con botín incluido (cuatro pares de gemelos, una sortija y un juego de pendientes de la firma Suárez, valorados en 29.240 euros)- y unas horas para que fuese puesto en libertad con cargos. Tras declarar ante los agentes, ayer por la mañana, fue acusado de delito de hurto -al no utilizar la fuerza ni la violencia-, por lo que le podrían caer entre 6 y 18 meses de prisión, que se reducirían al haberse entregado y devolver los objetos robados.

Lo más llamativo es que el autor confeso (de 50 años y sin antecedentes), un trabajador de una subcontrata encargada del montaje y desmontaje de la iluminación de la fiesta del cine español, señaló durante el interrogatorio que creía que las joyas eran «baratijas». De hecho no pensó que el alboroto generado y las noticias que empezaron a circular el lunes fuesen debidas al delito que había cometido.

Fue el domingo por la mañana cuando el operario vio entreabierta la puerta del camerino, situado en la parte trasera del escenario, visualizó las alhajas, que al parecer no estaban escondidas -más bien todo lo contrario-, y decidió cogerlas sin miramientos, pensando que estaban «abandonadas». «Quería un recuerdo», confesó ante las autoridades, que no se creen su versión y piensan que realmente sabía lo que hacía y que su única intención era venderlas.

Desconocimiento o no, lo cierto es que ha montado un buen revuelo que, al final, ha terminado por ensombrecer la 31 edición de los Premios Goya.