Vídeo: Cuenta atrás para el enlace entre el príncipe Harry y Meghan - ATLAS

El padre de Meghan Markle no acudirá a la boda real para «no avergonzar» a su hija

Acusado de pactar fotografías con un paparazzi, tenía que llevar a su hija al altar el próximo sábado

MADRIDActualizado:

Las relaciones de la Familia Real británica con la prensa siempre han sido delicadas. Tras la trágica muerte de Diana de Gales en París en agosto de 1997, sus hijos los Príncipes Guillermo y Enrique comenzaron a contemplar a los paparazzi con recelo y desasosiego. Tenían solo 15 y 12 años, pero eran conscientes del brutal acoso que sufrió Diana por parte de los medios durante los últimos y años y sobre todo, durante sus últimas horas de vida.

Por ello, que en vísperas de la boda del Príncipe Enrique salga a luz que su futuro suegro Thomas Markle pactó con unos fotógrafos varias imágenes ha tenido una repercusión mayúscula, un acto de traición en toda regla para el novio, quien había medido al milímetro cómo quería que fuese la cobertura de todo lo relacionado con su próximo enlace. La noticia se repetía una y otra vez en todos los medios británicos: «El padre de Meghan Markle pacta unas fotografías por 100.000 dólares». Tan solo unas horas después llegaba la confirmación de que no asistirá a la boda. Thomas declaró al portal TMZ que no quería avergonzar a la Familia Real ni a su propia hija en una fecha tan señalada. El hombre que llevaría del brazo a Meghan al altar se daba de baja a última hora. Confesó también que hace seis días sufrió un ataque al corazón. Había logrado reponerse e incluso obtener el permiso de los médicos para volar a Londres y estar al lado de su hija. Pero tras el escándalo, ha cancelado todos sus planes.

Meghan Markle junto a su padre
Meghan Markle junto a su padre - RRSS

Hasta el día en que se anunció el compromiso de Meghan y el Príncipe Enrique, Thomas Markle, de 73 años, disfrutaba de una apacible y anónima vida en Rosarito, al norte de México. Ya retirado de su oficio como director de iluminación, lo único que quería en su día a día era tranquilidad. Un anhelo no compatible con el amor de su hija, a punto de pasar a formar parte de la Familia Real británica. Thomas comenzó a sentir el aliento de los fotógrafos en la nuca. Cada vez que abandonaba su casa, allí estaban ellos para retratarle. No importaba lo cotidianas que resultaran las escenas. Comprando una cerveza o paseando, eso sí con un look desaliñado; un chándal con manchas o unas deportivas ajadas. Según ha declarado, con ese trato con una agencia de fotógrafos solo buscaba reconstruir su imagen. «Si me van a sacar igual, por lo menos que yo tenga algún control», debió pensar Markle. Decidió entonces hablar con ellos y consensuar una serie de «posados robados»; viendo una imagen de su hija en el ordenador o tomándose medidas del traje. Reconoce que ha cobrado por las imágenes, «aunque el dinero no fue su principal motivación». La prensa internacional publica que se habría embolsado 100.000 euros. Él no ha puesto cifra pero asegura que le han llegado a ofrecer un buen montante por conceder entrevistas hablando de su hija. Siempre lo rechazó.

La hermanastra, a escena

Para refrendar la versión de su padre no tardó en irrumpir en escena otra de las familiares que más quebraderos de cabeza ha dado a Meghan Markle. Su hermanastra Samantha Markle asegura que fue ella la que aconsejó a Thomas entablar esa relación con los fotógrafos. «Fue mi idea que se hiciese estas fotos para que diesen una imagen positiva de él. Yo soy la culpable de ellas», declaró Samantha al canal de televisión ITV. «No sé si él ha cobrado por las fotos, pero si lo ha hecho debe ser una cantidad diminuta», puntualizó Samantha, una oportunista en toda regla que comienza a sacar rédito del futuro enlace de su hermana. Tras tildar a Meghan de «una trepa que siempre soñó con ser princesa» ahora se dedica a opinar de todo lo que tenga que ver con la boda. Tanto ella como su hermano Thomas Jr., el que le recordó al Príncipe Enrique que aún estaba tiempo de cancelar la boda, han sido fichados por la cadena ITV para comentar la retransmisión de la ceremonia en Windsor. El mejor plan después de averiguar que no habían sido invitados.